miércoles, septiembre 16, 2009

Racismo y machismo en política

Lo ha dicho Jimmy Carter. La inusitada agresividad de los oponentes a las reformas del sistema sanitario, liderada por Obama, se debe a que muchos norteamericanos no aceptan que un hombre negro sea capaz de liderar el país. En realidad, no son los grupos de intereses opuestos a las reformas los que son racistas. A estos grupos les da igual el color del Presidente pero seguramente aprovechan, para sus campañas, el racismo de una parte importante de la población blanca, porque así estarán más predispuestos a manifestarse en contra de las propuestas del Presidente.

En España, el Gobierno y el Rey han recibido a dos presidentes latinoamericanos: los de Venezuela, Chavez, y el de Bolivia, Evo Morales. Después de su éxito mediático en el festival de Venecia, Chavez ha tenido una presencia aceptable en los medios españoles. Pero en el caso de Evo Morales, salvo su error al referirse a la "República de España", apenas ha sido destacado en los medios. A pesar de haber dado un discurso, en Leganés, ante miles de inmigrantes y seguidores bolivianos, ecuatorianos, peruanos, colombianos y de otros países, incluidos españoles. Personalmente, me parece admirable la trayectoria social y política de Evo Morales y la sencillez y claridad con que habla destacando elementos políticos y humanos esenciales, directo al grano sin andarse por las ramas ni utilizar formas dialécticas de apoyo tangencial. Algo que no se suele encontrar en el discurso al uso de nuestros políticos. Como él mismo nos cuenta, al llegar al poder, en 2006, los neo-liberales de la derecha decían: "este pobre indiecito, estará unos tres, cuatro, cinco, seis meses, no va a poder gobernar y después se va a ir, lo van a sacar..." Y cuando la oposición planteó un referendum revocatorio, para sacarle del poder en 2008, Morales aceptó someterse a ese referendum y lo ganó, no por el 54% de las elecciones anteriores, sino por un 67%. ¿Qué les queda por hacer a la oposición neo-liberal? Esperemos que ya no sea posible un golpe militar, como antes.
Quizás me equivoque, pero veo el proceso político de Bolivia más sólido y enraizado en el pueblo (mayoritariamente indígena) que el de Venezuela, aunque en este último caso existen fuertes recursos económicos de los que no dispone Bolivia. Por su gran interés, inserto aquí un video de la intervención de Evo Morales en la Universidad Complutense de Madrid (que tuvo poca repercusión mediática en los medios españoles) :



Respecto al machismo en política, hay numerosas referencias en nuestro país desde que Zapatero inauguró un gobierno paritario. Pasando por alto las recientes manifestaciones de Berlusconi en la visita de Zapatero, a cuyo gabinete consideró "demasiado rosa", en nuestros medios son frecuentes las alusiones despreciativas, y hasta insultantes, a algunas ministras del Gobierno. La ministra de igualdad es, quizás, la que se ha llevado la mayor parte de las invectivas. Es muy conocida la frase de Antonio Burgos, en ABC, en que trataba a la ministra de "flamenquita del Batallón de modistillas de ZP", en que se supone que el resto de "modistillas" de dicho "batallón" eran las demás ministras. Muchos recuerdan el comentario de Jimenez Losantos, en la COPE, diciendo: "No sé que habrá hecho Bibiana. Como no haya ganado algún torneo de peteneras".
Más recientemente, también en la COPE, Cristina López Schlichting cargaba contra la ministra de Defensa (¡por el referendum de Arenys de Munt!) diciendo: "Ministruchas como estas, sin saber en qué consisten las leyes y provocando la desunión nacional y el empeoramiento de la economía. Triste España." Y, así se podría seguir casi indefinidamente. Hace unos días, oí a Gonzalez Pons (PP) que decía: "Este Gobierno no tiene ministro de economía". Claro, no tiene ministro, sino ministra. Pero González Pons ignora totalmente a esta ministra. No existe. No importa que observadores independientes la consideren una gestora de probada calidad, ni que su curriculum académico y experiencia profesional sean de primer orden. Como estamos en plena crisis, la política económica actual se la adjudica total y exclusivamente a Zapatero.

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