Preservar y mejorar la salud de los pueblos cuesta dinero. Y donde hay dinero hay casi siempre negocio. Y, en algunos países, negocios descomunales. El caso de los EE.UU. es particularmente paradigmático. Es el país que más gasta en salud con gran diferencia sobre los demás. La sanidad en EE.UU. es mayoritariamente privada, a través de compañías aseguradoras que, a su vez, contratan con hospitales, clínicas y médicos privados. Coste total (privada y pública): se acerca al 20% del PIB americano, o sea unos 2,5 billones de dólares (billones europeos). Si tenemos en cuenta que, en los países europeos de cobertura pública universal el coste total oscila entre el 9% del PIB (España) y el 14% (Suecia), con una media en la UE15, que es poco más de la mitad del coste americano (en relación al PIB), y que la cobertura sanitaria de estos países es total mientras que, en los EE.UU. hay más de un 15% de la población sin cobertura, se puede inferir que la sanidad privada conduce a un encarecimiento notable de los costes sanitarios sin que ese encarecimiento redunde en una mejor calidad de la atención sanitaria. De hecho, la esperanza de vida en los EE.UU. es mucho menor que en Europa y la mortalidad infantil mayor. ¿No se nos había dicho siempre que la privatización y la competencia reducen los costes y mejoran la calidad de los productos? Quizás esto sea así en la industria y el comercio pero, desde luego, no en la sanidad.
Reflexionemos sobre las razones para que esto sea así. La salud es un "producto" muy especial. Cuando se trata de su salud, la gente está dispuesta a pagar lo que sea para intentar curar o prevenir una enfermedad grave o crónica. Y esta circunstancia es aprovechada para hacer negocios muy sustanciosos por empresas y grupos humanos como son las compañías aseguradoras, las empresas farmaceúticas y algunos médicos con pocos escrúpulos éticos. Además, las compañías aseguradoras necesitan de una burocracia administrativa y jurídica (equipos de abogados) muy considerable, para realizar una gestión de sus asegurados que les reporte los mayores beneficios posibles. Y todo esto supone más gente con altos ingresos y, por lo tanto, costes también muy altos (y menores servicios para los asegurados). Todos hemos visto alguna vez películas americanas que manejan estos temas como, por ejemplo, el excelente film de Ford Coppola, The Rainmaker (Legítima defensa) sobre la batalla, casi en solitario, de un joven abogado contra una potente empresa de seguros médicos, que dispone de un avezado equipo de abogados. El film de Michael Moore, Sicko, trata del sistema de salud americano comparado con los europeos, canadiense y cubano. Creo que no se ha dado en España, pero no es difícil obtener un DVD de este excelente documental.
Finalmente, la gestión de la salud es tan sensible que permite toda clase de manipulaciones basadas en el miedo de la gente común y, también, de las autoridades gestoras. En este caso, miedo a que los electores acusen a dichas autoridades de inacción para cortar una supuesta pandemia. El video "Operación Pandemia", de Julián Alterini, nos ofrece una visión muy particular de las actuaciones sanitarias, a escala mundial, en los casos recientes de las llamadas gripe aviar y gripe porcina, con la intervención del que, después, fue Secretario de Defensa de los EE.UU, Ronald Rumsfeld, a la sazón Presidente de la empresa que patentó el antiviral Tamiflú. Un magnífico ejemplo de negocio planetario basado en campañas globales de dudosa necesidad. He aquí el video:
Reflexionemos sobre las razones para que esto sea así. La salud es un "producto" muy especial. Cuando se trata de su salud, la gente está dispuesta a pagar lo que sea para intentar curar o prevenir una enfermedad grave o crónica. Y esta circunstancia es aprovechada para hacer negocios muy sustanciosos por empresas y grupos humanos como son las compañías aseguradoras, las empresas farmaceúticas y algunos médicos con pocos escrúpulos éticos. Además, las compañías aseguradoras necesitan de una burocracia administrativa y jurídica (equipos de abogados) muy considerable, para realizar una gestión de sus asegurados que les reporte los mayores beneficios posibles. Y todo esto supone más gente con altos ingresos y, por lo tanto, costes también muy altos (y menores servicios para los asegurados). Todos hemos visto alguna vez películas americanas que manejan estos temas como, por ejemplo, el excelente film de Ford Coppola, The Rainmaker (Legítima defensa) sobre la batalla, casi en solitario, de un joven abogado contra una potente empresa de seguros médicos, que dispone de un avezado equipo de abogados. El film de Michael Moore, Sicko, trata del sistema de salud americano comparado con los europeos, canadiense y cubano. Creo que no se ha dado en España, pero no es difícil obtener un DVD de este excelente documental.
Finalmente, la gestión de la salud es tan sensible que permite toda clase de manipulaciones basadas en el miedo de la gente común y, también, de las autoridades gestoras. En este caso, miedo a que los electores acusen a dichas autoridades de inacción para cortar una supuesta pandemia. El video "Operación Pandemia", de Julián Alterini, nos ofrece una visión muy particular de las actuaciones sanitarias, a escala mundial, en los casos recientes de las llamadas gripe aviar y gripe porcina, con la intervención del que, después, fue Secretario de Defensa de los EE.UU, Ronald Rumsfeld, a la sazón Presidente de la empresa que patentó el antiviral Tamiflú. Un magnífico ejemplo de negocio planetario basado en campañas globales de dudosa necesidad. He aquí el video:
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