martes, septiembre 29, 2009

Obscenidades

En mis tiempos infantiles se llamaba obsceno a todo aquello relacionado con la sexualidad que no acataba las reglas que fijaba la religión católica. Por ejemplo, la masturbación era algo obsceno. Camilo José Cela logró éxitos de lectores con historias basadas en hechos reales como el del "Cipote de Archidona". Hoy, estas cuestiones de la moral sexual han dejado de ser obscenas y han pasado al campo de la normalidad, si bien en este caso la masturbación por una chica, en un cine, probablemente hubiese pasado a otro tipo de obscenidad más sofisticada: la "mamada". La RAE define obsceno como "impúdico, torpe, ofensivo al pudor".

Sin embargo, hoy hablamos de otro tipo de obscenidades que antíguamente no se contemplaban: las económicas. En mi artículo "Contra codicia, Obama" incluía un gráfico en el que se veía como, a partir de los años 90, los salarios de los altos ejecutivos de las principales empresas americanas pasaban de multiplicar por 50 el salario del trabajador medio a multiplicarlo por 300, o más a partir de los años 2000. Esta escalada constituyó la antesala de la crisis financiera. Pero no hace falta irse a los EE.UU para ver este tipo de obscenidades, ni tampoco buscarlas antes de la crisis que hemos vivido en el último año, sino ahora mismo, y en España. El individuo cuya foto se recoge más abajo con una cara, ya de por sí de cierto aire obsceno, y con una amplia sonrisa, se llama nada menos que Jose Ignacio Goirigolzarri y era consejero delegado del BBVA. Se comprende su sonrisa de satisfacción cuando sabemos que se prejubila a los 55 años con una pensión estipulada por 53 millones de euros, o sea de unos 3 millones de euros al año. Una cantidad que representa casi 500 veces la pensión mínima española. Y eso en plena crisis financiera, provocada por entidades financieras como los propios Bancos.

¿Es o no es una obscenidad?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya lo creo que es una obscenidad, en "todos los sentidos" muy bueno Ramón, saludos.
Conchi Cuevas.