La reforma de la Constitución española, limitando la posibilidad de tener un déficit en las cuentas públicas, es la última indignidad que canoniza la sumisión del Estado al Dios del Dinero, o sea al neoliberalismo rampante, que es el Dios al que, al parecer, adoran los dos grandes partidos políticos, PP y PSOE, o como les llama el movimiento 15M, el PPSOE.
Puedo estar equivocado, pero a mí me parece intolerable que algo tan esencial como es nuestra Constitución se modifique por una razón tan coyuntural y secundaria como es proporcionar mayor confianza y credibilidad a los mercados. Y que eso se haga a toda prisa sin convocar un referendum, como exige no la ley pero sí un comportamiento mínimamente democrático. Sobre todo cuando ha habido reticencias y demoras para abordar modificaciones más necesarias como sería la igualdad entre sexos para el acceso a la Corona, o bien propiciar una reforma electoral que garantizase una mayor proporcionalidad respecto a los votos y una mayor representatividad ciudadana por la adopción de listas abiertas.
Con esta reforma se consagra el triunfo de la ideología neoliberal en España. Sin embargo, como he dicho en otras ocasiones, el dogma neoliberal (o neo-con) no se basa en la experiencia real, sino todo lo contrario. No voy a aportar argumentos sobre este tema ya que en mi post de 3/Julio/2009, titulado "Lo que los liberales (neo-con) no explican" trato sobre ello con alguna extensión. Lo que se dice allí sigue siendo válido hoy, salvo en el hecho de que, entonces, en USA y Europa se estaban aplicando algunas tímidas medidas keynesianas (que contribuyeron a frenar la crisis inicial) mientras que, ahora, las medidas son netamente neoliberales con lo que, probablemente, se esté contribuyendo al estancamiento económico a medio plazo.
No obstante, también debo decir que, en el caso particular español, no veo recetas válidas para salir a flote y generar empleo. Como en las elecciones del 20N preveo un triunfo espectacular del PP, posiblemente con mayoría absoluta, desearía que las recetas neo-liberales, de recortes del gasto público, tuviesen éxito y que yo estuviese totalmente equivocado. Y como muchos pequeños empresarios dicen que solo invertirán cuando los suyos estén en le poder -demostrado así un patriotismo muy peculiar- es posible que en un primer momento se genere algún empleo privado que sustituya a los recortes en empleo público que ya se están dando en las Autonomías gobernadas por el PP.
Estaremos atentos a los acontecimientos.
PS: Finalmente, para que se comprenda el absurdo de pretender limitar el déficit al 0,4%PIB, como se piensa incluir en una Ley Orgánica, recomiendo ver el gráfico que aparece en la web de David Lizoain "El insoportable error del 0,4%", en el que se puede comprobar que, en 20 años, los grandes países apenas han tenido déficits inferiores al 0,4%PIB. a excepción de Canadá que presenta 11 años de superavit. Otros, como Japón tiene déficits superiores al 2%PIB todos los años. Aunque España no aparece en el gráfico, sería uno de los países con mejor comportamiento presupuestario con 5 años de déficit inferior (3 con superávit, en la primera legislatura de Zapatero). También los países nórdicos, no incluidos en el gráfico, tienen un buen comportamiento presupuestario debido a sus altos, y progresivos, impuestos que les permiten no tener déficit y, al mismo tiempo, tener un gasto público social muy superior al de España. Nuestro país no logrará ese objetivo de déficit sin recortar el gasto público, salvo que se decida a elevar fuertemente los impuestos a los más ricos.
Puedo estar equivocado, pero a mí me parece intolerable que algo tan esencial como es nuestra Constitución se modifique por una razón tan coyuntural y secundaria como es proporcionar mayor confianza y credibilidad a los mercados. Y que eso se haga a toda prisa sin convocar un referendum, como exige no la ley pero sí un comportamiento mínimamente democrático. Sobre todo cuando ha habido reticencias y demoras para abordar modificaciones más necesarias como sería la igualdad entre sexos para el acceso a la Corona, o bien propiciar una reforma electoral que garantizase una mayor proporcionalidad respecto a los votos y una mayor representatividad ciudadana por la adopción de listas abiertas.
Con esta reforma se consagra el triunfo de la ideología neoliberal en España. Sin embargo, como he dicho en otras ocasiones, el dogma neoliberal (o neo-con) no se basa en la experiencia real, sino todo lo contrario. No voy a aportar argumentos sobre este tema ya que en mi post de 3/Julio/2009, titulado "Lo que los liberales (neo-con) no explican" trato sobre ello con alguna extensión. Lo que se dice allí sigue siendo válido hoy, salvo en el hecho de que, entonces, en USA y Europa se estaban aplicando algunas tímidas medidas keynesianas (que contribuyeron a frenar la crisis inicial) mientras que, ahora, las medidas son netamente neoliberales con lo que, probablemente, se esté contribuyendo al estancamiento económico a medio plazo.
No obstante, también debo decir que, en el caso particular español, no veo recetas válidas para salir a flote y generar empleo. Como en las elecciones del 20N preveo un triunfo espectacular del PP, posiblemente con mayoría absoluta, desearía que las recetas neo-liberales, de recortes del gasto público, tuviesen éxito y que yo estuviese totalmente equivocado. Y como muchos pequeños empresarios dicen que solo invertirán cuando los suyos estén en le poder -demostrado así un patriotismo muy peculiar- es posible que en un primer momento se genere algún empleo privado que sustituya a los recortes en empleo público que ya se están dando en las Autonomías gobernadas por el PP.
Estaremos atentos a los acontecimientos.
PS: Finalmente, para que se comprenda el absurdo de pretender limitar el déficit al 0,4%PIB, como se piensa incluir en una Ley Orgánica, recomiendo ver el gráfico que aparece en la web de David Lizoain "El insoportable error del 0,4%", en el que se puede comprobar que, en 20 años, los grandes países apenas han tenido déficits inferiores al 0,4%PIB. a excepción de Canadá que presenta 11 años de superavit. Otros, como Japón tiene déficits superiores al 2%PIB todos los años. Aunque España no aparece en el gráfico, sería uno de los países con mejor comportamiento presupuestario con 5 años de déficit inferior (3 con superávit, en la primera legislatura de Zapatero). También los países nórdicos, no incluidos en el gráfico, tienen un buen comportamiento presupuestario debido a sus altos, y progresivos, impuestos que les permiten no tener déficit y, al mismo tiempo, tener un gasto público social muy superior al de España. Nuestro país no logrará ese objetivo de déficit sin recortar el gasto público, salvo que se decida a elevar fuertemente los impuestos a los más ricos.
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