lunes, julio 18, 2005

Encerrados en el cerebro

Si asumimos que cualquier percepción que tengamos del mundo exterior es, en último término, un conjunto de señales electro-químicas que se producen en una u otra parte de nuestro cerebro, tenemos que llegar a la conclusión de que:
a) lo que vemos, oímos, olemos y tocamos no es el mundo real sino la actividad de nuestro cerebro en respuesta a una multitud de señales que el mundo real nos envía.
b) que solo percibimos una pequeña parte de estas señales, ya que nuestros sentidos filtran la mayor parte: la vista solo recoge una pequeña parte de las ondas electromagnéticas -el espectro visible- y lo mismo el oído con las vibraciones del aire, etc. Y hay que decir que afortunadamente ocurre esto, porque si percibiesemos la totalidad sería un caos indiscernible.

No sé si a otros les pasa lo mismo, pero a mi me inquieta saber que todo el mundo exterior es, para mí, algo que ocurre dentro de mí y, más concretamente, dentro de mi cerebro. Un animal no se plantea esto porque simplemente ve, oye, olfatea y trata de buscar comida para sobrevivir. Pero el ser humano ha desarrollado la ciencia que le ha permitido tener una idea de cómo percibimos el mundo exterior. Y, desde luego, lo percibimos de manera diferente a los otros animales, a veces mucho peor: un águila ve con gran nitidez objetos a muchos kilómetros de distancia y un perro tiene un sentido del olfato privilegiado lo que nos permite utilizarlos para detectar drogas o explosivos. Y algunos, como los murciélagos, no necesitan de la vista para orientarse en cuevas oscuras.

Cuando quiero saber algo más del mundo exterior recurro a los libros de ciencia y también al arte o la literatura, lo que también es algo que se desarrolla enteramente dentro de mi cerebro. Cuando lo pienso, siento que estoy encerrado dentro de un cerebro. Mi propio cerebro. Y que no hay posibilidad de salir de él.

viernes, junio 24, 2005

El valor de la vida

Acertar los 6 números de un sorteo de Lotería primitiva es extraordinariamente difícil. Algo parecido a sacar una bola blanca entre 15 millones de bolas negras. Tan improbable que, a pesar de que se juegan diariamente bastantes millones de combinaciones, la mitad de las veces nadie acierta y otras solo acierta uno y, muy raramente, dos. Pero si algo así de simple es tan improbable, podemos imaginarnos lo improbable que es el hecho de que el ser humano aparezca en la vida en un periodo de tiempo pequeño (¿un millón de años?) dentro de las decenas de miles de millones de años de existencia de un pequeño planeta de una de los centenares de miles de millones de estrellas de una galaxia más entre los miles de millones de galaxias que pueblan nuestro universo. No obstante, en este momento yo me encuentro aquí escribiendo estas líneas. ¿Qué probabilidad habría de que esto ocurriera? Me considero incapaz de calcularlo ni siquiera aproximadamente. Pero seguro que es algo parecido a sacar la bola blanca entre miles de millones de billones de bolas negras. Y sin embargo ha sucedido: estoy aquí, junto con otros 6.000 millones de seres humanos y muchísimos más de otros seres vivos en el planta Tierra.

Si, en un juego de lotería o quinielas, los premios son inversamente proporcionales a la probabilidad de ganar, no es descabellado pensar que podamos asignar a nuestra vida un valor proporcional a la inversa de la probabilidad de que nos encontremos aquí. Así que, si alguien me pregunta porqué razón considero que mi vida es valiosa, mi respuesta será: porque es extraordinariamente improbable, casi imposible.

miércoles, junio 01, 2005

Informática y mujeres

¡Te digo que son diferentes! Le decía Jack Lemon a Tony Curtis en "Some like it hot" (Con faldas y a lo loco) cuando avanzaba tropezando con sus zapatos de tacón para tomar el tren, vestidos de mujeres y huyendo de los mafiosos, mientras observaba a una contoneante Marilyn Monroe que se movía agilmente sobre sus finos tacones.
Mucha gente somos partidarios de la igualdad entre hombres y mujeres (de derechos y oportunidades, no de la fisiológica ¡por Diós!). Algo que ya se está dando en la enseñanza y en la Universidad donde hay ya más mujeres que hombres y, según parece, más competentes. Al menos en las carreras no tecnológicas. Pero ¿qué pasa con la Informática? Es un hecho que el porcentajes de mujeres informáticas es mucho más bajo en esta carrera que en otras de contenido más humano: pedagogía, psicología, medicina, periodismo... Y si observamos los foros informáticos o los Lugs (Linux users groups) vemos que la participación de mujeres es casi anecdótica. ¿Porqué? Sospecho que la respuesta es que la mujer tiene una mayor propensión (ignoro si por causa biológica o social) a la relación humana y no tanto a la relación con las máquinas. Por ejemplo, mi santa es una tecnófoba que odia cordialmente el ordenador; sin embargo, lo utiliza para sus escritos (¡es tan fácil corregir!) o para hablar gratuitamente, durante horas, con alguna amiga de Helsinki a través de Internet.
Incluso, cuando aparece un grupo de usuarios informáticos exclusivo de mujeres presenta unas características muy diferentes a los tecnocráticos y aburridos grupos normales compuestos casi totalmente por hombres. Por ejemplo, el grupo de ChicasLinux tiene un foro donde no hay problemas en comentar temas socio-políticos o no directamente relacionados con la informática o Linux y, además, resultan muy espontáneos y frescos con lo que contrastan con la aburrida seriedad tecnocrática de los grupos normales.
En ese foro encuentro un enlace a The Political Compass, una web que permite evaluar las tendencias político-sociales de cualquiera que conteste a una lista de frases señalando si se está muy de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo con cada una de las afirmaciones. El resultado es una evaluación definida por un punto en un sistema de coordenadas cartesianas con un eje X que representa a la izquierda (-) y la derecha (+) en el terreno económico (público-privado) y un eje Y que representa el autoritarismo hacia arriba (+) y el liberalismo hacia abajo (-). Stalin saldría arriba a la izquierda, Pinochet arriba a la derecha, Gandhi abajo a la izquierda y Milton Friedman abajo a la derecha.
El que esté interesado que pruebe a evaluarse.

jueves, mayo 12, 2005

El cuarto pilar del estado de bienestar

El estado de bienestar de nuestro país descansa en tres pilares básicos: el sistema público de pensiones, la Sanidad pública universal y la enseñanza obligatoria hasta los 18 años. Pero, si bien nuestro PIB per cápita es ya el 86% del promedio de la UE de los 15, nuestro gasto social es solo el 62,5% del promedio de la UE-15 (según Vicenç Navarro). La razón es que nos falta el llamado cuarto pilar del estado de bienestar que se concreta en un sistema potente de ayuda a las familias y servicios a las personas con discapacidades o que requieran atención y cuidados por parte de otras personas. Esto incluye a ancianos con problemas de movilidad o aquejados de enfermedades seniles, a discapacitados físicos, enfermos mentales y personas drogodependientes, y también a la primera infancia. En España el porcentaje de niños que asisten a escuelas publicas infantiles es solo el 4,4% frente al 24% de promedio en la UE-15 y el de ancianos atendidos por el sistema público del 3% frente al 14% en Europa. En los países del modelo de sociedad nórdico estas cifras son mucho más altas. Por tanto, se puede decir que, en nuestro país, el cuarto pilar del estado de bienestar está por construir y es uno de los compromisos anunciados por el Gobierno actual para el último trimestre de este año. Sin embargo la cifra barajada por el Gobierno: alcanzar los 8.500 millones de euros al año (1% del PIB) en dos legislaturas es manifiestamente insuficiente comparado con las de los países nórdicos. Por ejemplo, si tuviesemos un sistema de atención, para personas dependientes, similar al de Suecia sería necesario contratar a más de un millón de trabajadores, la mayoría mujeres, dedicados a estas tareas. Actualmente, son las mujeres -madres o hijas- las que realizan estas tareas de forma gratuita. Un sistema público de atención bien organizado daría trabajo a cientos de miles de educadores/as, trabajadores/as sociales, enfermeros/as, monitores sociales, psicólogos, personal sanitario y de otras profesiones que, además, liberaría para el mercado de trabajo a varios millones de mujeres que, ahora, se encuentran atrapadas en sus hogares cuidando a esas personas dependientes. El coste real puede ser de hasta un 4% del PIB, pero las consecuencias económicas de aumento de la tasa de actividad del país serían enormes. La población activa sobre la población en edad de trabajar podría pasar de un 65% actual a más del 80% como en los países nórdicos.
Ciertamente, ni la cultura del país ni su baja presión fiscal van a hacer posible una transformación de este tipo. Ahora bien, como dice V.Navarro, las mujeres jóvenes españolas ya no van a hacer lo que sus madres y abuelas hicieron por lo que no hay duda de que el coste de la atención a las personas dpendientes tendrá que ser pagado por la sociedad española. La cuestión es si se pagará via impuestos, si se dota un sistema público eficaz como en el modelo nórdico, o si se hará a través de pólizas de seguros privados como en el modelo americano tal como quieren los liberales y conservadores. En este caso, un importante porcentaje de la población quedarían fuera de la protección social. Dado que el Gobierno actual no quiere aumentar los impuestos, no tengo muchas dudas de que la alternativa que se seguirá será más parecida a la americana que a la nórdica. Pero entonces hay que decir que este Gobierno no podrá llamarse con propiedad un gobierno socialdemócrata sino de centro.

martes, abril 12, 2005

Público y privado

Lo que diferencia a los distintos modelos políticos es, fundamentalmente, el tamaño y contenido del sector público y el tratamiento político y jurídico del sector privado. La tendencia de los modelos de izquierdas (social-comunistas y socialdemócratas) es a dar mayor peso y protagonismo político al sector público y a la regulación del sector privado y la de los modelos liberales de derechas (en USA se suele denominar "liberales" a los de tendencia izquierdista como Michel Moore) la de desconfiar de la intervención del Estado en la sociedad y facilitar un desarrollo sin trabas del sector privado.
La ideología del libre mercado, fundada por Adam Smith en el siglo XVIII, se sustenta en la creencia en un mercado de competencia perfecta en el que millones de transacciones voluntarias regulan los precios equilibrando oferta y demanda y enviando contínuamente información útil de lo que se ha de producir y vender a los agentes económicos implicados. Es la "mano invisible" que sustituye con ventaja a cualquier planificación. Además, la propiedad privada se encarga de lograr la mayor eficiencia de las operaciones económicas por el incentivo del beneficio. En tales condiciones, la intervención del Estado solo debería darse para dar Seguridad a los agentes económicos y sociales para que estos operen libremente y con los menores obstáculos legales posibles.
El desastroso desarrollo de la mayor parte de los países del "socialismo real" parece haber dado la razón a los liberales más radicales. Sin embargo, las cosas quizás no sean tan sencillas.
Milton Friedman, un economista liberal y premio Nobel, en su libro "Libertad de elegir" y en el capítulo que llama "la falacia del estado de bienestar" formula un atractivo esquema de los distintos tipos de transacciones que se pueden dar atendiendo a quién costea el servicio y quién se beneficia del mismo. Entonces, las transacciones son de 4 tipos:
a) Uno gasta su dinero para comprar un producto o servicio para sí mismo. Entonces trata de minimizar el gasto y maximizar el valor de la compra. Es el caso de quien va a un supermercado de compras. El proceso suele ser muy eficiente.
b) Uno gasta dinero para comprar algo a otro. Es el caso de un regalo de boda: tratamos de minimizar el gasto pero no sabemos maximizar su valor para otro. En todo caso, nos conformamos con la "apariencia" de valor.
c) Gastamos dinero de otro para nuestro propio beneficio, como en el caso de una comida de empresa: no nos preocupa el gasto pero tratamos de obtener un buen valor (una buena comida).
d) Gastamos el dinero de otros y en beneficio de otros: la administración de la Seguridad Social, la Sanidad pública, etc. El resultado parece que debería ser poco eficiente; demasiado gasto para poco valor.

Friedman nos dice que todos nosotros estamos financiando (con nuestros impuestos) servicios públicos, como Sanidad o Educación, que podríamos comprar en un sector privado más eficiente que nos daría un mayor valor a un menor coste. Esta es la teoría ¿pero coincide con la realidad? En primer lugar, los liberales y los actuales "neocons" se olvidan de que hay una gran parte de la población que no podría comprar nunca servicios como la sanidad y una buena educación para sus hijos. Y también se olvidan de que, en la democracia, el sector público está sometido a una estrecha vigilancia por parte de los ciudadanos y de la oposición política. Los servicios públicos se establecen y se controlan según el criterio de cada ciudadano un voto. Por el contrario, los servicios privados responden al criterio de cada euro (dolar) un voto. Es decir, los que dispongan de dinero sobrante podrán tener una buena educación o acceder a la sanidad privada mientras que la mayoría no podrá.
Por otro lado, ¿es cierto que los sistemas privados gastan más eficientemente que los públicos? Puede que así sea en determinados casos puntuales, pero si nos atenemos a las cifras globales es fácil ver que no es así. Comparando los países europeos más desarrollados con los E.E.U.U., que "goza" de una Sanidad mayoritariamente privada, podemos ver que donde hay una Sanidad Pública Universal el gasto total de Sanidad oscila entre el 6% y el 10% del PIB (Suecia 8,4%, España 7,1%) mientras que el gasto sanitario USA es del 13,6% PIB, según cifras de la OCDE para 2001. Y no hay duda de que la protección sanitaria y la esperanza de vida son mayores en Europa que en USA.
Algo parecido cabría decir de la Educación. El mundo del liberalismo achaca los malos resultados globales de educación en USA al hecho de que la mayor parte de las escuelas de enseñanza primaria y secundaria sean públicos. Sin embargo, un país como Finlandia, donde la Educación es pública y gratuita, presenta los mejores índices de la OCDE en educación. Y lo mismo se puede decir de otros países noreuropeos y asiáticos.
El debate sobre las ventajas del sector privado o del público es mucho más complejo que lo que pretenden los fanáticos del liberalismo.

domingo, abril 03, 2005

Software libre y GNU/Linux

Uno de los fenómenos socio-tecnológicos más importantes de nuestro tiempo, que se deben al impulso proporcionado por el uso de la Red, ha sido la aparición y desarrollo exponencial del software libre y del Sistema Operativo GNU/Linux. El proyecto GNU se creó en 1984 en el MIT para desarrollar un sistema operativo (SO) de código libre compatible con UNIX, el SO usado en Internet en su inicio. El iniciador del proyecto, Richard Stallman, lo llamó GNU que es un acrónimo que significa: GNU is Not Unix. Es decir, pretendía dejar claro que no era UNIX, que es un SO propietario o sea no libre. Pero GNU no avanzaba mucho hasta que un estudiante de Ingeniería Informática de la Universidad de Helsinki, lanzó en 1991 un mensaje al grupo de noticias de Minix (un SO para enseñanza, basado en UNIX) que decía: "Saludos a todos los usuarios de Minix. Estoy haciendo un sistema operativo (gratis, solo como afición, no será grande y profesional como GNU) para clónicos AT 386 y 486". Y continuaba con otros detalles técnicos. Al poco tiempo había varias decenas de informáticos colaborando en el proyecto que se llamó GNU/Linux, por el nombre de su creador el finlandés Linus Torvalds. A lo largo de los años 92 y 93 se fueron lanzando versiones 0.x del kernel (nucleo) del sistema en las que colaboraron ya miles de programadores y testers en la Red. En 1994 aparece la versión 1.0 la primera bastante completa y en 1996 la 2.0 que soportaba 7 arquitecturas de hardware diferentes: alpha, i386, mips, ppc, sparc, Motorola 6800 y Atari. A partir de entonces empiezan a desarrollarse numerosas distribuciones (o distros) de Linux, o sea distintos "sabores" que se adaptan a diferentes necesidades.
Actualmente, el kernel de Linux tiene ya varios millones de líneas de código, cuenta con escritorios como KDE o GNOME tan fáciles de manejar como los de Windows o Mac y se distribuye en cientos de distros como RedHat, Mandrake, Suse, Ubuntu, desarrolladas por empresas, y la emblemática distribucion Debian, desarrollada por la Comunidad Linux. En España han aparecido: Linex (Extremadura), Guadalinex (Andalucía), Lliurex (Valencia) y Max (Madrid) entre otras, casi todas basadas en Debian.
Hoy, hay más de 20 millones de usuarios de Linux en el mundo, los servidores Linux van comiendo mercado a Microsoft y las supercomputadoras más potentes del mundo, como la Altix de la NASA, ruedan sobre Linux. En poco más de una década este Sistema desarrollado por miles de voluntarios informáticos entusiastas y autoorganizados está suponiendo un reto real para la mayor maquinaria empresarial de software del mundo: Microsoft.
Y todo ello sobre la base de un trabajo realizado bajo las premisas del software libre que exige publicar el código fuente, es decir el código inteligible por el hombre, permitiendo su reproducción, modificación y uso sin restricciones, frente al software propietario que se proporciona en binario, solo inteligible por la máquina, y que prohibe la copia y reproducción sin la autorización del propietario. Frente al "copyright" se ha establecido el "copyleft".
¿Quien, hace solo 15 años, podría haber haber imaginado una revolución técnica de esta envergadura? Y, no hay duda, que las premisas del software libre ha sido la condición necesaria, aunque no suficiente, para que algo de estas caracteristicas se produzca. La posibilidad legal de compartir información y software en la Red, sin necesidad de piratearlo, ha sido el principal ingrediente de este espectacular desarrollo que continúa imparable.