viernes, septiembre 02, 2005

Jugando a los Universos

La existencia es el gran misterio que, seguramente, nunca podremos desvelar. La Ciencia nos da algunas pistas que están muy lejos de aclararnos algo. Lo que sí parece cada vez más claro es que el Universo en el que estamos es el resultado de una casualidad muy improbable. Surgió hace unos 14.000 millones de años (o entre 10.000 y 20.000 millones de años) de la nada, del vacío. Algo que solo algunas religiones orientales habían sugerido: el budismo y el taoismo. De la nada, del vacío, surge el TODO. De una "singularidad", en el lenguaje matemático, de un punto infinitamente pequeño que explosiona convirtiéndose en un Universo en expansión. Un Universo cuyas características hacen posible que no se colapse, ni se desvanezca en una expansión inestable, sino que permita la formación de estrellas y planetas con una variedad de compuestos químicos tales que resulten en la formación de vida en determinados lugares favorables. La ciencia no puede ir más allá del momento de la creación de nuestro Universo. No tiene sentido hablar de un tiempo anterior al Big-Bang.
Pero nosotros podemos especular sobre ello y pensar que pueden haber surgido, o estar surgiendo, innumerables universos que no han sido viables desde el punto de vista de su estabilidad y de la formación de las condiciones para la vida. Estadísticamente, para conseguir un "premio", que sea muy improbable, han tenido que realizarse innumerables "tiradas" por parte de los jugadores.
Contrariamente a la frase de Einstein -en relación con la teoría cuántica- de que "Dios no juega a los dados" se podría pensar que Dios sea un jugador empedernido que juega a "los universos" a base de crear , una y otra vez, universos de los cuales solo algunos, entre millones de millones, tenga unas características que le hagan tan interesante como lo es, para nosotros, el nuestro. Y que ese sea el único papel de Dios: jugar a los universos.
Pequeñas variaciones en los principales parámetros de nuestro universo (gravedad, porcentaje de hidrógeno que se convierte en helio, etc.) le hubiesen hecho inviable para la formación de planetas con vida. Asumo que, en nuestro universo, puede haber otros planetas que albergan vida inteligente, aparte de la tierra, aunque no sean muchos dada la improbabilidad de las condiciones necesarias para esa eventualidad. Por las mismas razones que se necesitarían millones de millones de millones de universos para llegar a uno como el nuestro, en este se necesitan millones de millones de millones de planetas para que solo en unos pocos puedan darse las condiciones para la vida inteligente. Y, naturalmente, si puedo escribir esto es porque estoy en uno de ellos.
La existencia es un gran misterio, imposible de descifrar, pero "mi existencia" es, sobre todo, un hecho extremadamente improbable, que nunca dejará de maravillarme por haberse realizado.


miércoles, agosto 10, 2005

¿Tu quoque, Finlandia?

Muchos tenemos una idea de Finlandia como un país de elevada conciencia medioambiental: el tráfico mayoritario en la ciudad está constituido por el transporte público y las bicicletas, los ciudadanos generalmente separan cuidadosamente los distintos tipos de residuos sólidos, los supermercados disponen de instalaciones para reciclar botellas de vidrio (por las que se recibe algún dinero), la biomasa constituye el 45% del consumo de energía primaria y en el ranking de "sostenibilidad" del mundo desarrollado Finlandia ocupa el primer lugar. Por eso, uno no espera que Greenpeace emprenda una campaña contra alguna política finlandesa relacionada con el medio ambiente. Sin embargo, así ha sido en contra de la poderosa industria maderera finlandesa por las talas de árboles en los bosques primarios de Laponia. El bosque primario es una riqueza en extinción en el mundo; son bosques muy antiguos en los que la mano del hombre no ha intervenido. En España no existen en cantidades significativas y, en el mundo, los principales bosques primarios están en la Amazonia y en franca recesión por las talas incontroladas.

Quienes llamaron a Greenpeace, en su ayuda, fueron los "sami" (el pueblo lapón) que veían su modo de vida amenazado. Los lapones viven de los renos y estos se nutren, en invierno, de liquenes que crecen en las ramas de los árboles de los bosques de Laponia. Cierto que el estado finlandés tiene normas para que la reposición de los árboles en sus bosques de forma que nunca disminuya la superficie arbolada, pero la reposición de árboles de cientos de años de antigüedad no es posible sin un deterioro real del bosque primario. Se trata de no talar en estos bosques, cosa que los empleados de la industria maderera finlandesa no admiten porque supondría la pérdida de cientos o miles de puestos de trabajo. Por eso, los voluntarios de Greenpeace destacados en Laponia para informar reciben toda clase de presiones y amenazas. Incluso ha habido amenazas de muerte como en Brasil. La única diferencia es que, ante las amenazas, la policía finlandesa interviene rápidamente.

Es descorazonador saber que estas cosas ocurren hasta en un país cuyos ciudadanos aman los bosques y la conservación del medio ambiente. Al parecer, hasta en un país como este, los intereses inmediatos tienen prioridad sobre los futuros. ¡ Quo vadis, Planeta !

martes, julio 26, 2005

Fuego y subdesarrollo

Según mis noticias, los fuegos desatados en España y Portugal debido a la fuerte sequía y altas temperaturas están siendo muy comentados en la prensa de algún país nórdico, especialmente el caso de Guadalajara. A la mentalidad práctica de los ciudadanos nórdicos les impresiona la falta de previsión y de civismo que implica la forma en que la mayoría de los incendios se producen: casi todos por negligencias humanas y algunos hasta intencionados. Que en esta situación de sequedad y altas temperaturas se permita que se enciendan barbacoas o fuegos para hacer comidas es algo muy dificil de entender para mentes que comprendan el valor de los bosques y del medio ambiente.
Sin duda, en estos aspectos España se encuentra al nivel del subdesarrollo.
Siempre me ha sorprendido el hecho de que no se limpien los bosques de maleza y que esta no se aproveche como biomasa para generar energía limpia. En algún simposium sobre medio ambiente he hecho estas preguntas a los expertos y las respuestas fueron siempre confusas y poco convincentes. Creo que la razón principal, además de que resulta caro en mano de obra, es que la iniciativa tiene que venir de las Administraciones públicas y es sabido que estas oponen siempre resistencia a implicarse en operaciones cuyos resultados desconocen y pueden suponerles un riesgo. Sin embargo, no hacerlo se ha convertido en un riesgo todavía mayor. Quizás haya que agradecer a los 11 muertos de Guadalajara el que el problema endémico de los fuegos empiece a estudiarse con seriedad para llegar a establecer programas de prevención eficaces a medio y largo plazo. En mi opinión, además de normas estrictas para evitar negligencias, han de proyectarse cortafuegos correctamente situados, realizar limpiezas bien organizadas y en los momentos adecuados, y crear equipos de detección temprana y de acción rápida bien entrenados y coordinados con los recursos comunitarios y estatales. El coste puede ser alto, pero probablemente no tanto como el de los daños que consigan evitar.

Veremos si se ha aprendido la lección de una vez por todas.

lunes, julio 18, 2005

Encerrados en el cerebro

Si asumimos que cualquier percepción que tengamos del mundo exterior es, en último término, un conjunto de señales electro-químicas que se producen en una u otra parte de nuestro cerebro, tenemos que llegar a la conclusión de que:
a) lo que vemos, oímos, olemos y tocamos no es el mundo real sino la actividad de nuestro cerebro en respuesta a una multitud de señales que el mundo real nos envía.
b) que solo percibimos una pequeña parte de estas señales, ya que nuestros sentidos filtran la mayor parte: la vista solo recoge una pequeña parte de las ondas electromagnéticas -el espectro visible- y lo mismo el oído con las vibraciones del aire, etc. Y hay que decir que afortunadamente ocurre esto, porque si percibiesemos la totalidad sería un caos indiscernible.

No sé si a otros les pasa lo mismo, pero a mi me inquieta saber que todo el mundo exterior es, para mí, algo que ocurre dentro de mí y, más concretamente, dentro de mi cerebro. Un animal no se plantea esto porque simplemente ve, oye, olfatea y trata de buscar comida para sobrevivir. Pero el ser humano ha desarrollado la ciencia que le ha permitido tener una idea de cómo percibimos el mundo exterior. Y, desde luego, lo percibimos de manera diferente a los otros animales, a veces mucho peor: un águila ve con gran nitidez objetos a muchos kilómetros de distancia y un perro tiene un sentido del olfato privilegiado lo que nos permite utilizarlos para detectar drogas o explosivos. Y algunos, como los murciélagos, no necesitan de la vista para orientarse en cuevas oscuras.

Cuando quiero saber algo más del mundo exterior recurro a los libros de ciencia y también al arte o la literatura, lo que también es algo que se desarrolla enteramente dentro de mi cerebro. Cuando lo pienso, siento que estoy encerrado dentro de un cerebro. Mi propio cerebro. Y que no hay posibilidad de salir de él.

viernes, junio 24, 2005

El valor de la vida

Acertar los 6 números de un sorteo de Lotería primitiva es extraordinariamente difícil. Algo parecido a sacar una bola blanca entre 15 millones de bolas negras. Tan improbable que, a pesar de que se juegan diariamente bastantes millones de combinaciones, la mitad de las veces nadie acierta y otras solo acierta uno y, muy raramente, dos. Pero si algo así de simple es tan improbable, podemos imaginarnos lo improbable que es el hecho de que el ser humano aparezca en la vida en un periodo de tiempo pequeño (¿un millón de años?) dentro de las decenas de miles de millones de años de existencia de un pequeño planeta de una de los centenares de miles de millones de estrellas de una galaxia más entre los miles de millones de galaxias que pueblan nuestro universo. No obstante, en este momento yo me encuentro aquí escribiendo estas líneas. ¿Qué probabilidad habría de que esto ocurriera? Me considero incapaz de calcularlo ni siquiera aproximadamente. Pero seguro que es algo parecido a sacar la bola blanca entre miles de millones de billones de bolas negras. Y sin embargo ha sucedido: estoy aquí, junto con otros 6.000 millones de seres humanos y muchísimos más de otros seres vivos en el planta Tierra.

Si, en un juego de lotería o quinielas, los premios son inversamente proporcionales a la probabilidad de ganar, no es descabellado pensar que podamos asignar a nuestra vida un valor proporcional a la inversa de la probabilidad de que nos encontremos aquí. Así que, si alguien me pregunta porqué razón considero que mi vida es valiosa, mi respuesta será: porque es extraordinariamente improbable, casi imposible.

miércoles, junio 01, 2005

Informática y mujeres

¡Te digo que son diferentes! Le decía Jack Lemon a Tony Curtis en "Some like it hot" (Con faldas y a lo loco) cuando avanzaba tropezando con sus zapatos de tacón para tomar el tren, vestidos de mujeres y huyendo de los mafiosos, mientras observaba a una contoneante Marilyn Monroe que se movía agilmente sobre sus finos tacones.
Mucha gente somos partidarios de la igualdad entre hombres y mujeres (de derechos y oportunidades, no de la fisiológica ¡por Diós!). Algo que ya se está dando en la enseñanza y en la Universidad donde hay ya más mujeres que hombres y, según parece, más competentes. Al menos en las carreras no tecnológicas. Pero ¿qué pasa con la Informática? Es un hecho que el porcentajes de mujeres informáticas es mucho más bajo en esta carrera que en otras de contenido más humano: pedagogía, psicología, medicina, periodismo... Y si observamos los foros informáticos o los Lugs (Linux users groups) vemos que la participación de mujeres es casi anecdótica. ¿Porqué? Sospecho que la respuesta es que la mujer tiene una mayor propensión (ignoro si por causa biológica o social) a la relación humana y no tanto a la relación con las máquinas. Por ejemplo, mi santa es una tecnófoba que odia cordialmente el ordenador; sin embargo, lo utiliza para sus escritos (¡es tan fácil corregir!) o para hablar gratuitamente, durante horas, con alguna amiga de Helsinki a través de Internet.
Incluso, cuando aparece un grupo de usuarios informáticos exclusivo de mujeres presenta unas características muy diferentes a los tecnocráticos y aburridos grupos normales compuestos casi totalmente por hombres. Por ejemplo, el grupo de ChicasLinux tiene un foro donde no hay problemas en comentar temas socio-políticos o no directamente relacionados con la informática o Linux y, además, resultan muy espontáneos y frescos con lo que contrastan con la aburrida seriedad tecnocrática de los grupos normales.
En ese foro encuentro un enlace a The Political Compass, una web que permite evaluar las tendencias político-sociales de cualquiera que conteste a una lista de frases señalando si se está muy de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo con cada una de las afirmaciones. El resultado es una evaluación definida por un punto en un sistema de coordenadas cartesianas con un eje X que representa a la izquierda (-) y la derecha (+) en el terreno económico (público-privado) y un eje Y que representa el autoritarismo hacia arriba (+) y el liberalismo hacia abajo (-). Stalin saldría arriba a la izquierda, Pinochet arriba a la derecha, Gandhi abajo a la izquierda y Milton Friedman abajo a la derecha.
El que esté interesado que pruebe a evaluarse.