domingo, noviembre 08, 2009

Lecturas recientes

Acabo de leer dos pequeños libros que, aunque de épocas diferentes, tienen muchas cosas en común. Ambos son breves, fáciles de leer y tratan de la vida, la sociedad, el poder y la libertad. Uno se titula "La ciencia y la vida" y trata de una serie de conversaciones entre el cardiólogo Valentín Fuster y el escritor y economista Jose Luis Sampedro. El otro es "Dios y el Estado" del anarquista ruso, del siglo XIX, Mijail Bakunin.

El tema del poder, visto por Sampedro y Fuster, se centra fundamentalmente en el poder político y el económico, que están fuertemente imbricados, mientras que para Bakunin el poder reside en Dios (las religiones monoteistas) y el Estado, también necesariamente imbricados. Este poder implica, ineludíblemente, la pérdida de la libertad individual. A la frase de Voltaire "Si Dios no existiese habría que inventarlo", ilustrando la necesidad que tiene el Estado burgués de una religión que apacigüe y consuele al pueblo sometido, Bakunin le da la vuelta y, como celoso amante de la libertad humana, dice: "Si Dios existiese realmente, habría que hacerlo desaparecer" (para conquistar esa libertad). Algunas de las afirmaciones de Bakunin son tremendamente actuales. Cuando dice: "Hay una categoría de gentes que, si no cree, debe al menos aparentar que cree....Sacerdotes, monarcas, hombres de Estado, hombres de guerra, financistas públicos y privados, funcionarios de todas las especies, policías, carceleros y verdugos, monopolizadores, capitalistas, empresarios y propietarios, abogados, economistas, políticos de todos los colores, hasta el último comerciante..." ¿No sería esta una buena descripción de nuestra derecha social? Y ¿no conocemos todos algunas personas de derechas que se declaran ateas pero que apoyan a la jerarquía eclesiástica y sus reivindicaciones? Y, desde luego, es en el pueblo llano donde encontramos personas de fe aunque muchas veces sea más superstición que auténtica fe espiritual y religiosa. Es cuando ese pueblo llano utiliza a Dios o a los santos para tratar de conseguir algún beneficio particular. Cuanto más desgraciado sea un ser humano más necesidad tendrá de pedir, que le conceda algo, a un Dios o a algún santo específico. Una necesidad que es aprovechada por el poder eclesiástico y estatal, para el sometimiento del pueblo reduciendo sus posibilidades de ejercer una auténtica libertad de pensamiento. Aquí viene a cuento hacer referencia a los que Bakunin llama "liberales doctrinarios o burgueses" cuando dice que "cuando la masa de trabajadores se mueve, los liberales burgueses más exaltados se vuelven inmediatamente partidarios tenaces de la omnipotencia del Estado". ¿Porqué, leyendo esto, me vienen a la mente personajes como Thatcher, Pinochet, Bush o, incluso, nuestra "lideresa" madrileña, la Espe?

En el libro de Fuster y Sampedro se habla también mucho de la libertad y de su relación con la cultura y la sociedad. Sampedro comenta que, con frecuencia, en España se interpreta la libertad como "hacer lo que me venga en gana" y cuenta la anécdota de los primeros años de la Dictadura, cuando casi exclusivamente se podía tener un coche cuando se obtenía una concesión oficial, que un amigo suyo consiguió y le decía, todo contento, "ahora iré por donde me dé la gana" a lo que Sampedro respondió: "no, tu irás por donde haya carretera..." Una buena descripción de cómo la sociedad condiciona la libertad, al menos la libertad material. La libertad espiritual, o de pensamiento, es más libre de forma que hasta un preso puede tener más libertad de ideas que el guardián, quien está condicionado por lo que le mandan y por las reglas de comportamiento. El preso no tiene libertad exterior pero se siente libre interiormente, si tiene convicción en sus ideas. No puede elegir salir de su encierro pero puede elegir su ideario y la defensa de unos valores en los que creer. En la Dictadura, ha habido presos que han pasado más de 20 años entre rejas y se han sentido libres estudiando una carrera o escribiendo poesía. Un caso paradigmático es el del comunista Marcos Ana, quien entró en la cárcel a los 18 años, conoció allí a Miguel Hernandez y se convirtió en un poeta.

En los dos libros se trata del llamado "orden natural". Sampedro habla de lo que llama la "trampa del orden natural": definir la monarquía, la jerarquía, el Estado, el matrimonio o cualquier otra cosa como orden natural, permite perseguir como enemigos y antinaturales a todo lo que no está de acuerdo con las reglas. Lo pudimos comprobar, también durante el franquismo, con la represión de la homosexualidad ya que se consideraba que lo natural era la heterosexualidad. Y, sin embargo, la homosexualidad es también "natural" solo que menos frecuente. En ambos libros, se considera que la referencia más lógica, ante ideas confictivas, es la Ciencia. Una ciencia que cambia constantemente en su busqueda, siempre incompleta, de la verdad.

Otras de mis lecturas recientes, todavía inacabadas, son "El desajuste del mundo" de Amin Maalouf y "La doctrina del shock" de Naomi Klein. Ambos libros, de enorme interés, tratan sobre lo que ocurre hoy en el mundo bajo la sombra de la política. En el de Maalouf hay un análisis muy lúcido de la evolución política de los pueblos árabes e islámicos desde la guerra mundial. En el libro de Naomi Klein, se analiza cómo las grandes potencias, en especial USA, condicionan a otros países propiciando situaciones de shock económico o de terror, bien creando esas situaciones específicamente o bien aprovechándose de las creadas por otros. El golpe de estado de Pinochet, el 11 Septiembre o la guerra de Irak son ejemplos recientes. Se trata de un libro no precisamente breve (de 700 páginas), puesto que está extraordinariamente bien documentado.

domingo, octubre 25, 2009

Ricos, ¿patriotas o inteligentes?


Acabo de leer una noticia que dice "un grupo de ricos alemanes lidera una iniciativa para pedir al Gobierno alemán un impuesto que grave las grandes fortunas, para ayudar al país a salir de la crisis económica. La iniciativa propone un impuesto del 5% sobre el patrimonio de las grandes fortunas durante dos años. Según las primeras estimaciones se podrían recaudar unos 100.000 millones de euros", (Público, 24/10/2009).

No se sabe si esta iniciativa se hace por patriotismo (los alemanes son capaces de cualquier cosa que refuerce el "Deutschland über alles"), o bien simplemente porque además de ricos son inteligentes. En Europa no sería algo extraño. En los países nórdicos se ha demostrado que cuando las "clases burguesas" (en Suecia o Finlandia se llaman popularmente así) logran el poder político como ocurre actualmente, no cambian sustancialmente los servicios sociales del Estado de bienestar y mantienen los altos impuestos (en Dinamarca y Suecia, el IVA normal es el 25% y la presión fiscal del 50% PIB). Y lo hacen por puro interés. Los poderosos saben que con una buena educación y servicios de salud públicos, ayudas familiares para los dependientes y escuelas infantiles, tendrán menos delincuencia, más seguridad y una fuerza de trabajo muy formada y más productiva. Algo que no podrían tener si dichos servicios se sustentasen en sistemas privados y no públicos.

El caso de los EE.UU. es muy distinto. Aunque la enseñanza obligatoria es pública y gratuita (para las clases populares), la enseñanza universitaria, el sistema de salud y otros servicios sociales suelen sustentarse en la iniciativa privada (con algunas excepciones), y cuando la derecha neo-con está en el poder político (Reagan, Bush), se recortan impuestos a los más ricos con la pretensión de que estén más motivados a invertir y crear más riqueza. Esto no quiere decir que no existan muchos adinerados americanos que dediquen una parte de sus fortunas a las acciones sociales. Al contrario, muchas Universidades, escuelas de prestigio, centros de investigación, etc. están patrocinadas por personajes de gran poder económico, generalmente a través de Fundaciones. Por ejemplo, la Fundación Bill & Melinda Gates dedica miles de millones de dólares a proyectos para combatir el sida y ayudar al desarrollo agrario en África. Por lo general, la iniciativa privada funciona muy bien en el patrocinio de prestigiosas Universidades y la financiación de proyectos de I+D, pero resulta cara e ineficiente en la gestión del sistema de Salud de los EE.UU. Ya traté sobre este tema en el post "Obama y la Sanidad USA". La atención sanitaria está reconocida como un derecho en casi todos los países europeos y, por tanto, el Estado debe proveer ese servicio para todos los ciudadanos financiando el grueso de su coste (excepto una parte de los medicamentos) a través de los impuestos. En el caso de los EE.UU. la atención sanitaria privada gestionada por compañías de Seguros, el acceso está sujeto a limitaciones económicas y sanitarias nada equitativas y el resultado es un sistema carísimo, casi el doble que los europeos en % del PIB, y con índices de mortalidad infantil y de esperanza de vida bastante peores que los europeos y que los de otros países como Japón, Australia o Nueva Zelanda.

El caso de los EE.UU. confirma la superioridad de los sistemas públicos de los servicios sociales y justifica plenamente la iniciativa de esos ricos alemanes de pedir una mayor fiscalidad para las grandes fortunas.

Ya quisiera yo que los ricos españoles pensasen de igual manera. Y no solo los muy ricos sino, especialmente, los que tienen una renta suficiente como para no utilizar los servicios públicos de educación y sanidad. Entre ellos, seguramente una gran parte de los diputados y de los ministros de los que sospecho que no quieren aumentar los tipos máximos del IRPF porque les tocaría pagar más. Más lamentable cuando esto ocurre entre los llamados "socialistas". Al parecer, en España solo IU-ICV están por un aumento real de la fiscalidad para las rentas más altas y por un impuesto especial para las grandes fortunas. Muy lamentable.


jueves, octubre 22, 2009

Transparencia o corrupción

En Mayo 2008 publiqué un post titulado Transparencia y corrupción. Hoy, publico este con un título parecido, Transparencia o corrupción, que sugiere que o bien hay una gran transparencia de la gestión pública o tendremos, inevitablemente, corrupción en dicha gestión.

Las ramificaciones de la trama Gürtel, que tocan a distintas autonomías y municipios gobernados por el PP, y puede que también a alguna entidad del PSOE, hace ya imprescindible tratar este tema más a fondo. Este caso es ya tan popular, debido a las filtraciones de los sumarios recogidas por la prensa, que se puede encontrar en la Wikipedia como "Caso Gürtel". Es un caso en proceso judicial y, por tanto, toda la información recogida en la wikipedia está sujeta a continua revisión por sus propios usuarios informadores y sometida, como siempre, a crítica o revisión de cualquier usuario interesado.

Cabe preguntarse: ¿se hubieran producido las operaciones de presunta corrupción si los contratos públicos estuviesen sometidos a una mayor transparencia? Puede que sí, pero no es totalmente seguro. Una buena parte de los contratos que incluyen corrupción, como comisiones a los responsables públicos, son completamente legales (si no queda demostrada la existencia de esas comisiones). Si bien, cuando una operación es troceada en pequeños contratos (de menos de 12.000 euros) que son de libre asignación, hay que sospechar que puede haber intereses ocultos. En todo caso, la organización Transparency International (TI) concede una gran importancia a la transparencia de los contratos públicos. Además de informes, por países, a veces muy detallados, TI ofrece un ranking de países según ordenados por CPI (corruption perception index) en el que la nota para una corrupción nula sería de 10 y la de máxima corrupción (Somalia, en 2008) de 1. La última tabla de CPI es la de 2008 y está encabezada por Dinamarca, Nueva Zelanda y Suecia, con 9,3 puntos. Finlandia, que solía estar en el primer puesto con 9,6 puntos ha bajado ahora al quinto puesto con 9 puntos. Casi todos los países han bajado su nota respecto a anteriores informes, lo que podría significar que aumenta la corrupción en el mundo. España está en el puesto 28 con 6,5 puntos, por encima de Portugal (6,1), en el puesto 32, e Italia (4,8) en el 55. Este último país estaba en el puesto 41 con 5,2 puntos en 2007, por lo que ha sufrido un fuerte descenso. ¿Le pasará a España lo mismo por la trama Gürtel, en este año?

Puesto que se trata de un índice de percepción, aunque sustentado en diversos informes detallados, no se puede cosiderar como algo totalmente objetivo, pero es notable que siempre los primeros puestos están ocupados por los países nórdicos europeos más Suiza, Canadá, Singapur, Nueva Zelanda y Australia y los últimos puestos por países subdesarrollados, donde la corrupción está generalizada y el Estado es casi inexistente, como Somalia, Afganistán, Sudán, Chad o Haití. Una buena lección para los liberales neo-con que pretenden un adelgazamiento del Estado y de los servicios públicos en favor de los privados. Claro que algunos de estos liberales consideran que la corrupción forma parte del libre comercio y es como el lubricante que engrasa la maquinaria del Estado para que funcione con fluidez. Y, desde luego, si no consideramos lo que la corrupción significa como deterioro moral, unas comisiones bien dirigidas podrán hacer más rápida cualquier operación con las Administraciones públicas. Es la esencia de la corrupción. Pero, al mismo tiempo, hay que valorar lo que significa en cuanto a deterioro de los valores que sustentan la sociedad civil. En un sistema dominado por la corrupción o las corruptelas, un ciudadano honesto tendrá siempre las de perder. Y al final, también la sociedad civil en su conjunto. Si fuese cierto que la corrupción esté incrementándose en todo el mundo, incluidos los países nórdicos, no puedo por menos que lamentarlo profundamente.

Dar pasos hacia una mayor transparencia en la cosa pública debería aplaudirse. Pero, en nuestro país, eso no es nada fácil. Cuando se da un pequeño paso, aunque insuficiente, como el de ministros y altos cargos del Gobierno haciendo públicos sus patrimonios, en los comentarios por Internet se levanta una tempestad de críticas y apenas alguna aprobación. A algunos ministros/as (Garmendia, Sebastián, Salgado o Rubalcaba) se les crucifica por ricos (aunque solo lo sean moderadamente), ¡Cómo se puede ser rico y socialista! Y a los que tienen poco patrimonio (Chaves) se considera que mienten, sin fundamento alguno. Así es difícil que los Gobiernos (no solo del Estado, sino también los Autonómicos y Municipales) se decidan por avanzar en la transparencia. Personalmente, considero que este es un pequeño paso que debe aplaudirse y, al mismo tiempo, plantear su perfeccionamiento y extensión a todas las instituciones de Gobierno del país, así como a la publicidad de todos los contratos públicos y de los salarios y remuneraciones públicas (Internet sería una herramienta ideal para esa publicidad). Y, para que esto ocurra, es esencial que la sociedad civil sea capaz de asumir esa mayor transparencia con responsabilidad, utilizando la información para que afloren y se descubran posibles corruptelas, pero no para despellejar al adversario ideológico sin ningún fundamento; solo por chismorrería de patio de vecinas/os.

PS (28/10/2009): Unos días después de este escrito, acaba de salir a la luz un nuevo episodio de corrupción en España que afecta, esta vez, al alcalde de Sta. Coloma de Gramanet, del PSC, y a conocidos personajes de CiU de la época de Pujol. Al parecer, a ese alcalde le gustaban los coches caros y jugar al golf. No es que esto sea una prueba de falta de ética, pero para un alcalde que se dice socialista resulta bastante sospechoso. Y, por cierto, este es un caso más de los muchos investigados e instruidos por Garzón. Un juez del que, no hace mucho, algunos decían que perseguía a militantes del PP para favorecer al PSOE. Aplaudamos cada vez que salga a la luz un caso de corrupción. ¡Que salgan todos, hasta acabar con ellos!

PS (19/11/2009): Ha pasado poco menos de un mes desde que escribí este post y ya ha salido el informe TI 2009, que, como ya intuía en el post, significa un retroceso de España al puesto 32 con 6,1 puntos, si bien Italia ha bajado al nivel 63 con 4,3 puntos (por debajo de SudAfrica, Namibía, Cuba o Turquía). Lo único que nos puede animar es que esta "percepción de la corrupción" sea un efecto de las operaciones anticorrupción que lleva a cabo la fiscalía y que podrían culminar con muchos corruptos en la carcel y el consiguiente frenazo a la corrupción futura. ¡Ojalá!


sábado, octubre 17, 2009

Manifestómetro

Siempre me han asombrado las cifras disparatadas que se dan en la cuantificación de las manifestaciones populares, cuando es algo tan fácil de cuantificar. Al menos entre unos límites razonables. Pero, al parecer, los organizadores de las manifestaciones, o sus seguidores, no tienen la más mínima vergüenza en hinchar las cifras de forma desmesurada sin pensar que hacerlo así es lo mismo que mentir a los ciudadanos y, al mismo tiempo, considerar a estos como imbéciles incapaces del más mínimo razonamiento. Hoy mismo, en la 1 de TVE, he podido oir al Presidente del Foro de la familia, Sr. Benigno Blanco, decir una incoherencia mayúscula sin inmutarse. Nos dice que, en la manifestación contra la reforma de la Ley del Aborto, hubo alrededor de 2 millones de personas. Y critica la cifra de 250.000 dada por la Policía y el País (una cifra, por cierto, muy exagerada) porque se olvida del 80% de la superficie por donde circularon manifestantes. Según esto, y obviando el importante hecho de que las superficies periféricas presentan densidades muy bajas (de menos de 1 por m2), este supuesto significa que reconoce una participación de menos de medio millón de personas y no de dos millones como acababa de decir.

En todo caso, las mediciones más racionales, como las del Manifestómetro (entre 48.530 y 72.795) o las de la empresa Lynce, que se recogen en el artículo de El País "Contando manifestantes" dan cifras mucho más bajas. La empresa Lynce utiliza el método más simple y exacto posible: contar cabezas. Este método, que yo he utilizado en algunas ocasiones, tiene la dificultad de que es muy pesado contar miles de cabezas y, también, que nunca se cuenta con fotografías completas de una manifestación. No obstante, es posible extrapolar sectores de la manifestación para lograr una cifra más cercana a la realidad. Cuando lo he utilizado, me salen cifras inferiores a las del método de superficie y densidades en personas por m2. Lo nuevo, ahora, es que dicha empresa utiliza un programa informático para contar cabezas sobre fotos tomadas desde arriba. En la manifestación del 17/10/2009 hicieron 600 fotos y la cifra final que obtuvieron fue de 55.316 personas, o sea una cifra cercana al límite inferior dado por el Manifestómetro. No estoy seguro de que este nuevo método, más racional y científico, vaya a tapar la boca a quienes siguen dando, machaconamente, cifras abultadísimas, ya que la ideología está siempre detrás de esos disparates. En una ocasión, después de racionalizar las cifras de una manifestación convocada por los obispos, incluso poniendo densidades más altas que las reales, una señorona de derechas insistió en que si los convocantes habían dicho que eran un millón es que eran un millón, por mucho que yo me empeñase en demostrar el cálculo de una cifra muy inferior. O sea, lo que vale es lo que digan las autoridades eclesiásticas y no la razón. Entonces comprendí muy bien -salvando las distancias- lo que debió sentir Galileo cuando se esforzaba por hacer comprender a la jerarquía eclesiástica que la tierra giraba sobre sí misma y no el sol, los planetas y las estrellas alrededor de la Tierra. Claro que yo no me veo en la necesidad imperiosa de retractarme, como le pasó a Galileo, quien estuvo a punto de ser quemado. ¡Epur, si muove!

Y, por cierto, no son solo las manifestaciones derechistas en las que critico las cifras. También lo hago con las de signo izquierdista, solo que en estos casos (contra la guerra de Irak y otras) las cifras dadas por los convocantes son algo más modestas: se multiplican por menos de 10 y no por más de 10 y hasta por 20 como en las derechistas. Mi último cálculo de masas no fue de una manifestación, sino del concierto de Juanes, Bosé y otros, en la Plaza de la Revolución de La Habana. En un momento dado, Miguel Bosé le dijo a Juanes que había un millón de personas en la Plaza y Juanes se lo gritó a los asistentes. Al parecer, todos lo creyeron, pero una simple cubicación de la superficie de la plaza con Google Earth, me aportó el dato de menos de 50.000 m2 de supeficie cubierta, lo que suponía que difícilmente podía haber allí ni siquiera 200.000 personas. Lo escribí así en un post de Bloggers Cuba, un Blog realizado por bloggeros cubanos residentes en Cuba, en el que participan principalmente cubanos del exilio. Dije lo siguiente:

Hola amigos,
con bastante retraso he leído vuestros comentarios sobre el concierto de La Habana. Yo lo seguí en directo por la TV cubana, a la que accedo por cable ONO. Yo disfruté mucho y no tengo nada que añadir a todo lo que ya se ha dicho. Ahora bien, me ha parecido entender que todos dan como cierto que había entre 500.000 a un millón de asistentes y como tengo cierta deformación profesional sobre la cubicación de manifestaciones (en tiempos de Franco las manifestaciones de la plaza de Oriente se daban como de un millón cuando no eran más de 60.000) he tratado de calcular la superficie ocupada basándome en Google Earth y resulta que me salen menos de 50.000 m2.
Me gustaría que alguien me diga si esto es correcto, ya que de ser así no parece que podría haber más de 200.000 personas (y 4 / m2 es bastante alto). O sea que habría que multiplicar por 5 la cifra real para llegar al millón. Esto no me escandaliza. En España, las manifestaciones de signo izquierdista (contra la guerra de Irak, 1 de Mayo…) se suelen multiplicar por 5, y las de la derecha (por la familia “católica”, contra el matrimonio homosexual, contra la Ley del aborto, etc.) se multiplican por 10 o más (la derecha suele ser más descarada que la izquierda, porque sus fieles se lo creen todo). -----------------------------------------

Entre los 170 comentarios al post "Paz sin fronteras" se puede leer este y otros comentarios míos (Ramón de Málaga) sobre el concierto. Y, como curiosidad, se puede ver que la mayoría de los comentaristas son de tendencia política netamente anti-castrista. Y, sin embargo, el Blog está editado en Cuba y por cubanos residentes en la isla. De no ser porque la mayoría de estos anticastristas o anti-revolución cubana se repiten mucho y se vuelven muy pesados, valdría la pena seguir este Blog porque da una idea bastante clara del porqué estos cubanos (la mayoría de los cuales han seguido estudios superiores, gratuitamente, en la isla) han optado por el exilio.

jueves, octubre 15, 2009

El comic político

La política, en nuestro país, suele ser tan zafía y poco responsable que solo nos queda reirnos un poco, a costa de los propios políticos, con las viñetas y comics que se publican en la prensa. Lamentablemente, en la TV hemos perdido aquellas maravillosas parodias de los guiñoles de Canal Plus, cuyos personajes eran, a veces, más auténticos que sus protagonistas reales. Aquí un ejemplo breve:



¡Qué nostalgía tengo de personajes como Aznar, Arzallus o Ibarrexte...!

Hoy, a falta de guiñoles de TV nos quedan las viñetas de prensa. Siempre me han gustado las de Forges, aunque su especialidad sean los funcionarios más que los políticos. Sin embargo, el caso Gürtel está dando un tremendo juego a los humoristas. Hoy 15 de Octubre, me he topado con varias excelentes, una de ellas, precisamente, la de Forges en El País:

Aunque, sin duda, las viñetas políticas del diario Público son las mejores. Primero la de Vergara, sobre el "chivo expiatorio" Ric Costa:


Y, ahora, la del extraordinario dibujante Ferreres, en la última página:

El mismo tema, con la inestimable participación de Rita Barberá y Fabra.
No tiene desperdicio.

NOTA: Si se quieren ver las viñetas a mayor tamaño, solo hay que pulsar sobre ellas y, para volver al texto, pulsar la flecha de retroceso.

viernes, octubre 02, 2009

¿Aumentar impuestos a los más ricos?

Hace menos de un mes, el Gobierno estudiaba la posibilidad de avanzar hacia el equilibrio presupuestario, aumentando los impuestos a los más ricos. Hoy, a la espera de la negociación de los Presupuestos 2010 en el Congreso, todos los indicios nos dicen que esta viñeta del diario Público es, además de divertida, bastante acertada:


Y es que, por lo que sabemos, no se van a tocar los tipos más altos del IRPF ni la fiscalidad de las SICAV y se aumenta el IVA que pagan todos los ciudadanos (a excepción de los que defraudan a Hacienda). O sea que el aumento de impuestos para los ricos queda reducido a los 2 puntos de aumento del IRC que los bancos retienen al hacer efectivos los beneficios por intereses o dividendos. Para dejar claro la pequeña cuantía que este aumento supone en la recaudación de Hacienda, supongamos un contribuyente lo suficientemente rico como para tener un millón de euros en acciones y depósitos que le supongan un beneficio anual del 3% (30.000€). El aumento de fiscalidad en este caso sería de 600€ al año. Una cantidad parecida al aumento por IVA para una familia de clase media que efectúe compras por valor de 50.000€ anuales.

Hay quienes dicen que es imposible sacar suficientes recursos de los más ricos sin que se dé una fuga de capitales que debiliten la inversión en España. Puede que tengan razón, pero yo no lo creo. Ya, ahora, la globalización permite que los capitales se inviertan donde sea más rentable hacerlo y las SICAV, que yo sepa, pueden invertir en los mercados internacionales. No obstante, también hay quien dice que las SICAV no se pueden tocar, porque al día siguiente estarán domiciliadas en Luxemburgo u otro país-refugio fiscal. No lo creo. En todo caso, lo que hay que hacer, en el ámbito europeo e internacional, es regular los mercados y perseguir a los paraísos fiscales, como también hay que perseguir el fraude fiscal interior ya que se defraudan más recursos que los que supone la elevación de impuestos que el Gobierno plantea.

En todo caso, una elevación de impuestos para las grandes fortunas exigiría una reforma fiscal muy distinta de la que parece que se está llevando a cabo. En mi post "¿Hay que subir impuestos?" se daban algunas ideas de lo que se puede hacer para lograr una mayor progresividad fiscal, además de reinstaurar un impuesto del patrimonio más progresivo que el que se ha eliminado. Ahora bien, según dice Vicenç Navarro, en su artículo "El abandono de las políticas redistributivas", hay una estrategia deliberada de los sectores más conservadores del Gobierno (antes Sevilla y Solbes, ahora Miguel Sebastián), para reducir la progresividad de la fiscalidad sobre la base de que son las clases medias, en sentido amplio, las que tienen que apechugar con el grueso de la recaudación fiscal. Después, esa recaudación se redistribuye en función de las necesidades sociales. Sin embargo, la reducción de la progresividad fiscal produce efectos perversos ya que, en el límite, conduce a que sean las clases populares las que financien el grueso de los servicios sociales que precisan y no los que más tienen. Esta es una de las razones por las que, en España, el gasto público social sea solo el 72% de la media del la UE-15 cuando el PIB es ya el 95% de la media de esos países. Como casi siempre, el artículo de V. Navarro resulta muy atinado, cuando dice: El presupuesto propuesto por el gobierno socialista ha desaprovechado la posibilidad de hacer una reforma fiscal progresiva pues, a pesar del discurso de oponerse a los “poderosos”, se ha acomodado fácilmente a ellos.