En su libro "Y Diós entró en La Habana" Vázquez Montalbán narra un chiste que Piñero le contó a Fidel: un Presidente americano (Reagan o Clinton) le encarga a la CIA que le informen de la situación en Cuba. Se envían unos espias que, a la vuelta, le dicen: Sr. Presidente, según las estadísticas en Cuba no hay desempleo, pero nadie trabaja; nadie trabaja pero los Planes de producción se cumplen; los Planes se cumplen pero no hay comida en las tiendas; no hay comida pero todo el mundo come; todo el mundo come pero todos se quejan de que no hay comida; todo el mundo se queja pero todos acuden a la Plaza de la Revolución a vitorear a Fidel... Sr. Presidente, tenemos todos los datos pero no conseguimos llegar a una conclusión.
Esta anécdota refleja muy bien lo que yo llamo el misterio de Cuba. Según datos bastante fiables, el PIB de Cuba es de los que menos ha crecido desde 1958, un año antes de la Revolución. México o Chile han crecido unas 30 veces desde entonces y España 100 veces. Cuba solo 15 veces. Sin embargo, si atendemos a los índices de Desarrollo Humano vemos que Cuba se sitúa entre los países de desarrollo humano alto, por encima de bastantes países de América Latina como Mexico, Brasil, Colombia, Venezuela, Perú y casi toda CentroAmérica. En los datos que se refieren a salud y educación tiene índices parecidos a los de países más desarrollados, con una de las cifras más altas de médicos: 590 por 100.000 habitantes (USA: 550, España: 320, Suecia: 305).
De hecho, Cuba exporta sus servicios médicos a muchos países de África y América, especialmente a Venezuela donde hay 10.000 médicos cubanos trabajando en la misión Barrio Adentro, que lleva la sanidad pública a lugares pobres desasistidos hasta ahora, y lleva a cabo un plan de operaciones oftalmológicas para centenares de miles de personas pobres y ancianos de LatinoAmérica, aquejados de cataratas. Un enorme esfuerzo solo viable por los bajísimos salarios de los médicos cubanos, acostumbrados a vivir en situaciones de penuria y austeridad extremas.
Cómo los cubanos son capaces de sobrevivir con ínfimos salarios de unos 250 pesos al mes (unos 10 euros, al cambio de mercado) es otro misterio. Sobre esto y otras cosas, escribí "Mis impresiones de Cuba" después de mi estancia en La Habana en el año 2000. Ya entonces observé que el sistema de precios subvencionados por el Estado producía evidentes ineficiencias, especialmente en la utilización de la energía (aire acondicionado, gasoil o gasolina, etc.). Ahora, el Comandante parece haber caído en la cuenta de ello y promueve una inusitada campaña contra el derroche energético y contra el robo de los empleados de los servicios de distribución de los derivados del petróleo. Algo que puede ahorrar a Cuba más de 1.500 millones de dólares (según el discurso de Fidel en la Universidad de La Habana), que bien podrían emplearse en duplicar o triplicar los salarios actuales.
No creo que se haga.
Esta anécdota refleja muy bien lo que yo llamo el misterio de Cuba. Según datos bastante fiables, el PIB de Cuba es de los que menos ha crecido desde 1958, un año antes de la Revolución. México o Chile han crecido unas 30 veces desde entonces y España 100 veces. Cuba solo 15 veces. Sin embargo, si atendemos a los índices de Desarrollo Humano vemos que Cuba se sitúa entre los países de desarrollo humano alto, por encima de bastantes países de América Latina como Mexico, Brasil, Colombia, Venezuela, Perú y casi toda CentroAmérica. En los datos que se refieren a salud y educación tiene índices parecidos a los de países más desarrollados, con una de las cifras más altas de médicos: 590 por 100.000 habitantes (USA: 550, España: 320, Suecia: 305).
De hecho, Cuba exporta sus servicios médicos a muchos países de África y América, especialmente a Venezuela donde hay 10.000 médicos cubanos trabajando en la misión Barrio Adentro, que lleva la sanidad pública a lugares pobres desasistidos hasta ahora, y lleva a cabo un plan de operaciones oftalmológicas para centenares de miles de personas pobres y ancianos de LatinoAmérica, aquejados de cataratas. Un enorme esfuerzo solo viable por los bajísimos salarios de los médicos cubanos, acostumbrados a vivir en situaciones de penuria y austeridad extremas.
Cómo los cubanos son capaces de sobrevivir con ínfimos salarios de unos 250 pesos al mes (unos 10 euros, al cambio de mercado) es otro misterio. Sobre esto y otras cosas, escribí "Mis impresiones de Cuba" después de mi estancia en La Habana en el año 2000. Ya entonces observé que el sistema de precios subvencionados por el Estado producía evidentes ineficiencias, especialmente en la utilización de la energía (aire acondicionado, gasoil o gasolina, etc.). Ahora, el Comandante parece haber caído en la cuenta de ello y promueve una inusitada campaña contra el derroche energético y contra el robo de los empleados de los servicios de distribución de los derivados del petróleo. Algo que puede ahorrar a Cuba más de 1.500 millones de dólares (según el discurso de Fidel en la Universidad de La Habana), que bien podrían emplearse en duplicar o triplicar los salarios actuales.
No creo que se haga.
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