Sin duda, todos reconocemos la existencia de auténticos sabios en la Historia de la humanidad y podemos enumerar algunos. A mí me vienen a la mente: Tales de Mileto, Pitágoras, Séneca, Sócrates, Platón, Aristóteles, Arquímedes,.... todos de la antigüedad griega o romana. Y algunos orientales como Confucio. La Edad Media es un periódo oscurantista en el que solo el Islam o el Judaísmo presentan algunos matemáticos y científicos ilustres. En el renacimiento, se dieron inventores y científicos como Leonardo da Vinci, Galileo, Copérnico o, ya en el siglo XVII, Newton. Los siglos XVIII y XIX están plagados de científicos y filósofos relevantes, pero ¿cuales de ellos podrían considerarse verdaderos sabios?
Para que un personaje genial pueda devenir en un "sabio" tendrían que cumplirse, cuando menos, dos condiciones:
a) Que tenga un buen conocimiento de la mayor parte de la sabiduría acumulada en su época.
b) Que disponga de la tranquilidad y el suficiente tiempo libre como para pensar y reflexionar sobre esos conocimientos de forma que pueda ser capaz de descubrir otros nuevos a añadir a los ya sabidos.
En nuestra época ocurre que los conocimientos acumulados son tantos y tan variados que difícilmente puede alguien llegar a dominar más de un pequeño porcentaje de dichos conocimientos. Y, además, el tipo de vida predominante hace muy difícil encontrar muchas personas con el tiempo y la tranquilidad necesarias para realizar innovaciones profundas.
Quizás no se pueda hablar de auténticos sabios del siglo XX, pero sí de personajes innovadores como Einstein, Planck o Heisenberg que han revolucionado las ciencias físicas y químicas o filósofos y matemáticos excepcionales como Bertrand Russell. En España, el último personaje que podría llamarse "sabio" pudiera ser el filósofo y pensador Ortega y Gasset.
Y, en el siglo XXI, difícilmente encontraremos a alguien a quien poder catalogar como un auténtico sabio.
Para que un personaje genial pueda devenir en un "sabio" tendrían que cumplirse, cuando menos, dos condiciones:
a) Que tenga un buen conocimiento de la mayor parte de la sabiduría acumulada en su época.
b) Que disponga de la tranquilidad y el suficiente tiempo libre como para pensar y reflexionar sobre esos conocimientos de forma que pueda ser capaz de descubrir otros nuevos a añadir a los ya sabidos.
En nuestra época ocurre que los conocimientos acumulados son tantos y tan variados que difícilmente puede alguien llegar a dominar más de un pequeño porcentaje de dichos conocimientos. Y, además, el tipo de vida predominante hace muy difícil encontrar muchas personas con el tiempo y la tranquilidad necesarias para realizar innovaciones profundas.
Quizás no se pueda hablar de auténticos sabios del siglo XX, pero sí de personajes innovadores como Einstein, Planck o Heisenberg que han revolucionado las ciencias físicas y químicas o filósofos y matemáticos excepcionales como Bertrand Russell. En España, el último personaje que podría llamarse "sabio" pudiera ser el filósofo y pensador Ortega y Gasset.
Y, en el siglo XXI, difícilmente encontraremos a alguien a quien poder catalogar como un auténtico sabio.
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