miércoles, mayo 03, 2006

Algo se mueve en LatinoAmérica

La, aparentemente, sorpresiva nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia está levantando ampollas en los países inversores, entre los que se cuenta España. Al parecer, si un "populista" como Evo Morales cumple con sus promesas electorales es considerado poco de fiar por los Gobiernos de los países más desarrollados. Por lo visto el incumplimiento de los compromisos electorales está bien visto cuando dicho incumplimiento está dentro de las lineas de actuación aceptables para los países que mandan en el mundo. Algo así nos pasó con la retirada de las fuerzas españolas de Irak. El cumplimiento de ese compromiso electoral parece que tuvo el efecto de hacer poco fiable al Gobierno español ante los EE.UU. Al parecer, todavía debemos pedir disculpas por semejante atrevimiento.
Ahora, es nuestro Gobierno el que se encuentra "preocupado" por algo que debería estar previsto desde la abrumadora victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de Bolivia. En un artículo anterior, "La Pacha Mama", yo mismo ya expresaba mis dudas respecto a lo que podía acontecer en Bolivia. Lo dicho: un "populista", además con aspecto indígena y jersey a rayas, no es muy creíble para nosotros los ricos occidentales que, en cambio, estamos dispuestos a creer lo que diga un presidente de los EE.UU. aunque, después, se demuestre que era un puro engaño (armas de destrucción masiva o conexión Sadam-Al Qaeda).
En otros tiempos, una nacionalización de estas características podía suscitar algo más que preocupación en las grandes potencias y, particularmente, en los EE.UU. Después del triunfo de la revolución, Cuba decretó la nacionalización de las principales empresas americanas, en Octubre de 1960. Menos de un año después, en Abril de 1961, Cuba sufrió y derrotó una invasión de mercenarios lanzada desde los EE.UU. Y, a partir de entonces, ha sufrido un bloqueo y embargo económico por parte de su, anteriormente, principal proveedor e inversor: los EE.UU. Una actuación que obligó a Cuba a buscar apoyo en la URSS, lo que supuso un serio conflicto interno con una parte de la población que apoyó la Revolución: aquellos que no estaban de acuerdo con un sistema socialista que coartaba las libertades básicas. Pero el Gobierno de Fidel Castro resistió a la presión, incluidos actos terroristas e intentos de asesinato. Más de 45 años después, el sistema se mantiene, aunque las consecuencias negativas para la isla han sido muy importantes. Cuba quedó aislada en el continente y es, probablemente, el país latinoamericano que menos ha crecido desde 1960.
La situación para Bolivia es, ahora, muy diferente. Mientras que Cuba no disponía de recursos naturales valiosos, Bolivia tiene las más importantes reservas gasísticas del Continente. Y mientras Cuba estaba aislada, Bolivia cuenta con el apoyo, político y económico, de Venezuela que dispone de importantes reservas y producción petrolera en un momento en que el precio del petróleo está en los niveles más altos. Chavez ya ha declarado su intención de crear una verdadera integración energética en Latino América con la probable participación de Brasil y Argentina. Y, en el aspecto social, Cuba ya está ofreciendo valiosos servicios de sus médicos y enseñantes, capaces de trabajar, en los lugares más inhóspitos, para la población pobre y marginada.
Por otra parte, los EE.UU enfangados en la guerra de Irak, y amenazados por la nuclearización de Irán, no tienen otro remedio que descuidar su "patio trasero", es decir: Latino América.
Así pues, este es un momento óptimo para que los pobres de Latino América levanten la cabeza e inicien un movimiento que les lleve a desarrollar su propio camino fuera de la tutela del Imperio y del capitalismo neocon. Lo que Chavez ha llamado la "revolución bolivariana". Probablemente, si no se consigue algo nuevo y distinto ahora, no se conseguirá nunca.
Algo se mueve en Latino América.

jueves, abril 13, 2006

Corrupción en la Costa

Al parecer, con la excepción de la Agencia Tributaria, todo el mundo estaba enterado de la corrupción inmobiliaria que permitía que, en Marbella, se construyese profusamente saltándose toda normativa urbanistica y medioambiental. Y, por supuesto, todo el mundo sabe que este tipo de corrupción se extiende, cuando menos, por toda la costa mediterránea. Por eso, no ha sorprendido a nadie la detención de una alcaldesa, una teniente de alcalde, el jefe de la policia local y el principal capo de la trama: el gestor o asesor urbanístico del municipio, de nombre Roca (no se sabe si como alusión a su cara dura).
En realidad, lo verdaderamente sorprendente es que un pequeño grupo de jueces y policías eficaces hayan podido llevar adelante esta operación anticorrupción sin que los implicados se hubiesen enterado de que esta se estaba llevando a cabo, silenciosamente, desde hacía mucho tiempo. Es, desde luego, un alivio constatar que no siempre los criminales disponen de la información necesaria para poder neutralizar una operación de este tipo. Y ya se sabe que la capacidad de neutralización de los efectivos policiales, judiciales y funcionariales, por parte del crimen organizado, asciende a muchos millones de euros en billetes de 500, como los incautados en la casa de la teniente de alcalde (alias "morritos").
Tampoco sorprende constatar, una vez más, el ansia de acumulación y ostentación de este tipo de individuos, así como su afición a la caza mayor junto con una religiosidad, muy característica de los mafiosos, que les lleva a disponer de capillas con toda clase de imágenes y objetos sagrados de alto valor. Lo hemos visto en películas sobre la mafia. Todo ello combinado con la afición a almacenar, y colgar en las paredes, un buen número de cabezas y ejemplares disecados de animales salvajes. Pero, como no todo tiene que ser mal gusto, este personaje también disponía de una excelente cuadra de bellos caballos y unas magníficas casas de campo. Todo ello, junto con su patrimonio financiero (por supuesto, a nombre de testaferros) componía una de las fortunas más elevadas del país y obtenida desde la nada.
Lo que me inquieta es que si Hacienda es capaz de tragarse actuaciones de esta enorme cuantía, sin llevar a cabo ninguna inspección eficaz ¿cómo va a intervenir en los cientos de miles (o millones) de fraudes a la Hacienda Pública de una cuantía no mayor que unas pocas decenas de miles de euros cada una? Quien no haya escriturado una propiedad por menos de su valor real, que tire la primera piedra.
¿Será cierto que la mitad de los inspectores de Hacienda solo hacen labores de carácter administrativo y que para toda la provincia de Málaga los inspectores disponibles son solo dos o tres? Algo huele a podrido en Dinamarca.

domingo, abril 02, 2006

Keynesianismo en USA

John Maynard Keynes es, posiblemente, el economista moderno que más influencia ha tenido en las decisiones económicas de los gobiernos en épocas de crisis y depresión, a partir de la publicación de su libro "Teoria general de la ocupación, el interés y el dinero", en 1936.
El "keynesianismo" es la política económica que se basa el incremento del gasto y la inversión pública para reactivar la baja demanda y combatir el desempleo. Keynes calculó, matemáticamente, el efecto "multiplicador" de ese incremento de inversión en determinadas condiciones. Para ilustrar mejor que el efecto multiplicador es independiente del carácter utilitario de la inversión, algunos keynesianos han recurrido al absurdo, lanzando la idea de que la inversión pública en una legión de trabajadores que se dediquen a abrir zanjas, para rellenarlas después, tendría el mismo efecto multiplicador sobre el sistema productivo. Desde luego, a ningún gobierno se le ocurriría semejante sandez, ya que si se invierte en mejorar las carreteras o en repoblación forestal, además del efecto "multiplicador" tendríamos un beneficio extra para la sociedad.
Si hubiese que buscar una aplicación de gran éxito del keynesianismo yo me inclinaría por elegir el Plan Marshall, que generó una rápida recuperación de Europa después de la segunda guerra mundial.
Ni que decir tiene que los economistas liberales y conservadores han combatido las ideas keynesianas por considerarlas radicales y ¡hasta cercanas al comunismo! (según dice el keynesiano J.K.Galbraith). Y, sin embargo, Keynes era, realmente, un gran conservador solo que con ideas nuevas e imaginativas.
No es fácil saber en qué momentos y en qué lugares se han aplicado o se aplican las ideas keynesianas. Un amigo escribe que la "llegada de Clinton supuso la vuelta al keynesianismo actualizado (en USA)". No lo creo. Sí, en cambio, que los 8 años de Clinton han sido los mejores de la economía americana en cuanto a crecimiento junto con la recuperación de los equilibrios fiscales y comerciales perdidos durante el mandato de Bush-padre, y vueltos a perder -esta vez de forma más aguda- durante el de Bush-hijo. Sin embargo, veo más una buena gestión económica en el mandato Clinton que un keynesianismo real; ¿donde estaría el incremento del gasto público? Las propuestas de Hillary Clinton para una Sanidad pública más extensa fueron paralizados por el Congreso por la influencia de la poderosa industria sanitaria privada americana (la más cara del mundo). No tengo los datos, pero sospecho que el equilibrio fiscal fue logrado, más bien por una reducción de los gastos militares, ya que las guerras de la era Clinton fueron siempre rápidas y poco costosas, comparado con las de los Bush. Solamente, quizás hubo un ligero repunte de los impuestos y también un pequeño aumento de los gastos sociales. Un pequeño keynesianismo social, si lo comparamos con el de Europa del Norte. Quizás se puede considerar keynesiano el modelo sueco ya que utiliza profusamente el gasto público social como palanca para eliminar el desempleo. Particularmente, con el llamado "cuarto pilar del estado de bienestar" que libera a las mujeres de situaciones de dependencia familiar y facilita su inserción en el mercado de trabajo. Ahora bien, el modelo sueco se basa en un sistema de fuerte presión fiscal (más del 50% PIB) con lo que se da el equilibrio fiscal e, incluso, un superavit en las épocas de mayor crecimiento económico. Algo que contradice las expectativas de los liberales neo-cons que llevan más de 30 años pronosticando, sin éxito, el derrumbe del modelo nórdico.
A modo de "boutade" me arriesgo a afirmar que es precisamente un neo-con, como Bush-hijo, quien está aplicando, en la práctica y sin saberlo, un modelo de crecimiento keynesiano. Y, además, con inversiones tan inútiles como las de abrir y rellenar zanjas: la guerra de Iraq. Esta guerra está teniendo un coste desorbitado que admite estimaciones muy diversas, que van desde el 1% al 20% del PIB americano, según lo que se incluya como coste y según para quien sea el coste. J. Stiglitz lo cifra en 839.000 millones $, en una estimación que considera conservadora.
Siguiendo con el simil keynesiano, el equivalente de abrir zanjas sería aquí la destrucción de poblaciones enteras y de toda clase de obras públicas. Claro que, como daños colaterales de esa destrucción, habría que considerar cerca de 100.000 personas muertas (¿habría que meterlas dentro del coste económico?). Y el volver a cerrar las zanjas, sería la reconstrucción de lo destruido, lo que no se ha producido todavía ni se sabe si se hará ni quien correrá con los gastos.
Todavía no se sabe lo que queda por gastar en dinero público, pero sí que en USA se está generando uno de los déficits públicos más importantes de la economía mundial. Y que ese gasto público, según la teoría keynesiana del "efecto multiplicador" está produciendo en USA, como resultado, un crecimiento económico muy superior a la media europea. Y, aparentemente, sin un aumento muy notable de la inflación, cuestión cuya explicación dejo al buen juicio del lector.

lunes, marzo 27, 2006

Curiosidad e información

La curiosidad por lo que pasa en el mundo, y por lo que hacen o piensan otros, está en la base de una gran parte de los avances prácticos, tecnológicos y científicos de la humanidad. Y el intercambio de información es lo que hace posible colmar esa curiosidad y generar progreso.
En mis años de dedicación a la agricultura, pude comprobar como los campesinos de toda la vida observaban con interés todo lo que hacían los demás. Sobre todo cuando se salían de lo normal. Cualquier innovación en la forma de cultivar era seguida con detenimiento: si la innovación tenía éxito, era rápidamente incorporada por los otros y si no lo tenía era desechada. Este ha sido uno de los factores del radical cambio que se ha producido, en la agricultura española, a partir de los años 60, además del generado por las aportaciones financieras europeas.
El progreso tecnológico de los países del Norte de Europa tiene mucho que ver con la curiosidad innata de sus habitantes por las aplicaciones prácticas y por lo que se hace en otros países. Algo que fue detectado por nuestro escritor granadino Ángel Ganivet en "Cartas Finlandesas" hace ya más de un siglo y que también se puede comprobar en muchos de los residentes nórdicos en la Costa del Sol que observan con atención nuestras maneras de cultivar, construir o cocinar, incorporando todo lo que consideran positivo. En el Helsinki actual, el principal cambio observable, desde hace 50 años, es la proliferación de terrazas-bares de verano a clara imitación de los países mediterráneos.
En el nivel científico más alto, la curiosidad se manifiesta en la formulación de preguntas que una persona común nunca se haría. ¿Porqué caen los objetos? Newton se hacía este tipo de pregunta cuando a todo el mundo le parecía que la caída de un objeto era algo natural e incuestionable. Y Galileo consideraba que el hecho de que todo el cielo girase todos los días era algo que merecía alguna atención especial: ¿no podíamos ser nosotros los que giramos y no el cielo en su conjunto? Pero a las "Iglesias" no les gusta la curiosidad ni la innovación que puedan cambiar el statu quo. Y llamo "Iglesia" a todo sistema establecido que tiende a dar explicaciones cerradas que no pueden ser sometidas a objeción alguna: desde luego, la Iglesia Católica de la Inquisición y el franquismo, pero también las ex-burocracias estalinistas o el fanatismo islamista actual. Todas ellas han tratado de impedir que los individuos tengan acceso a informaciones que no concuerdan con sus explicaciones del mundo.
Sin embargo, hay que reconocer, también, que las prohibiciones estimulan fuertemente los deseos de curiosidad de las personas. Recuerdo, en mi juventud, que algunas afirmaciones, aparentemente contundentes, que intentaban explicar las cosas según la doctrina oficial, no hacían otra cosa que estimular nuestra curiosidad por conocer otras versiones. Por ejemplo, cuando en un libro de Ciencias se refutaba el darwinismo diciendo que "es evidente que de un ser inferior no puede surgir otro superior", la consecuencia inmediata era plantearse el "por qué eso era evidente", lo que nos llevaba a buscar afanosamente escritos prohibidos sobre el tema y al placer de nuevos descubrimientos. Los jóvenes de hoy, disponen de toda clase de información, a veces tanta que es difícil filtrarla y seleccionar la que es realmente fiable y útil.
Quizás, el exceso de información esté operando, para la juventud de hoy, en contra de la curiosidad y del deseo de descubrir algo nuevo. Y, a falta de "Iglesias" hay quienes voluntariamente solo quieren leer o aceptar aquello que ya coincide con su propia ideología o forma de ver el mundo.

sábado, marzo 18, 2006

¡A donde vamos a parar!

Casi todos los viejos de todas las épocas han (hemos) dicho frases parecidas a estas al referirse a la correspondiente juventud en términos negativos en comparación con lo que recuerdan de su propia juventud. ¡Se han perdido los valores! ¡Ya no hay respeto hacia los padres, los maestros....etc.!
Yo también soy viejo, y no voy a ser menos:
En la España de los años 60 y 70 los jovenes universitarios y trabajadores se enfrentaban a la policía por motivos políticos, por las libertades de reunión y expresión, por sindicatos libres y representativos, por la Democracia y contra la Dictadura. Hoy se enfrentan porque se les plantean restricciones para celebrar el llamado "botellón" o "macrobotellón". Producen toda clase de ruidos y molestias a los vecinos, dejan las calles llenas de basura, generan accidentes de circulación, pero dicen: ¡tenemos todo el derecho a divertirnos!
¡A donde vamos a parar!
Una amiga bibliotecaria en un municipio rico de Madrid me cuenta que, en su Biblioteca Pública, algunas madres vienen con sus niños a la sección infantil donde las dulces criaturas se dedican a comer bocadillos ensuciando y hasta rompiendo los libros. Y cuando se les llama al orden, algunas de estas madres defienden permitir el comportamiento vandálico de sus vástagos para no crearles un trauma al coartar su "libertad de expresión".
¡A donde vamos a parar!
En el terreno del lenguaje creo que, en España, venimos retrocediendo desde el Siglo de Oro. Pero, en la actualidad el deterioro se acelera. Solo hay que leer los foros de Internet o bien oir las tertulias e informativos de las TV. Ya he comentado, en un artículo anterior cómo se pierde irremisiblemente la distinción entre "oir" y "escuchar". Es corriente oir a algún prominente presentador decir a su interlocutor: "no le escucho bien..." Dan ganas de replicarle "pues escuche Ud. bien, gilipollas, porque escuchar es una actividad exclusivamente suya".
Y, en los foros y chats de Internet, vemos contínuos atentados al idioma incluyendo los trastoques de letras generados por la rapidez en la escritura. Acabo de leer, en un foro cuyo nombre prefiero no revelar, una palabra tan extraña como es "LCUAH". Habría que ser un verdadero adivino para entender su significado, si la sacamos de su contexto: ...BUSCAMOS POR ENCIMA DE TODO SER R UTLES EN LA LCUAH POR LA SOSTENIBILIDAD..(sic, incluidas mayúsculas).
¡A donde vamos a parar!
En otras épocas las grandes figuras del liberalismo (entonces pecado mortal, según la Iglesia) eran personajes como Blanco White, Larra, Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate, Unamuno, Ortega y Gasset, Caro Baroja o Francisco Ayala. O sea: librepensadores, racionalistas y laicos. Hoy, según nuestros increibles prestidigitadores de la derecha, serían personajes como Jimenez Losantos, los del PP y la Conferencia Episcopal, el Opus Dei y ¡hasta Esperanza Aguirre!
¡A donde vamos a parar!

sábado, marzo 11, 2006

Competencia versus Cooperación

Para algunos autores neoliberales (Fukuyama) la libre competencia, como motor básico del crecimiento económico, constituye un sistema mejor adaptado al funcionamiento de la naturaleza que otros basados en la planificación y la cooperación entre grupos y personas. Y, ciertamente, en la selección natural la competencia es un tipo de relación interespecífica muy común. Pero hay otros muchos tipos de relación: el parasitismo, la simbiosis, la explotación y diversas formas de cooperación. Formas de relación que existen también entre los grupos humanos.
La cooperación es una forma de funcionamiento muy eficiente para determinados grupos de animales, como los insectos. Para las abejas, esa cooperación se realiza mediante el intercambio libre de la información: si toda abeja que descubre un banco de flores se guardase esa información para su uso exclusivo, la colmena al completo correría el riesgo de desaparecer. Por el contrario, las abejas que descubren zonas de flores informan a las otras de su descubrimiento mediante una danza que especifica la distancia y orientación para llegar a dichas flores.
En nuestra sociedad también los grandes avances científicos y tecnológicos se dan cuando la información circula libremente. La competencia conduce a la apropiación de los descubrimientos mediante patentes y derechos de autor. La cooperación lleva a la libre difusión de las invenciones y descubrimientos, lo que puede ser más eficiente que la competencia.
Y, en el momento histórico que nos toca vivir, en un planeta amenazado por un consumo disparatado de recursos no renovables y un equilibrio medioambiental a punto de romperse, la cooperación entre los grupos humanos resulta más necesaria que nunca. Una cooperación acompañada por algún tipo de Planificación a nivel global. Un ejemplo de este tipo de actuaciones ha sido la prohibición del uso de gases que destruyen la capa de ozono, que ha permitido poner límites a esa detrucción. También el protocolo de Kyoto para la limitación de los gases de efecto invernadero. Muchos otros aspectos de protección ambiental están pendientes de solución: la tala de árboles de las selvas amazónicas y tropicales o la lucha contra la desertificación.
La libre competencia no puede, como algunos pretenden, extenderse a todos los ámbitos de la vida. En realidad, la libre competencia está hoy circunscrita solo a los mercados locales y a las pequeñas empresas.
Las grandes multinacionales aplican, sobre todo, una Planificación a largo plazo que Gobiernos y Naciones Unidas deberían regular para que se realice de forma cooperativa a favor, y no en contra, de los intereses globales de la humanidad.