domingo, febrero 26, 2006

Kafka al teléfono

Hoy en día, las situaciones más "kafkianas" que se puedan imaginar (en España) ocurren en los contactos con las compañías de Telecomunicaciones, bien cuando uno trata de darse de baja de alguna y contratar con otra un servicio, como el de cable o el ADSL para Internet, o bien para obtener alguna información concreta y puntual en relación con el servicio contratado. Del primer caso, tengo ya una dilatada experiencia personal (de la que no quiero acordarme) en forma de llamadas, cartas y faxes hasta lograr el objetivo propuesto. Del segundo caso, he tenido hoy mismo una alucinante muestra que no sé si seré capaz de reproducir en toda su intensidad absurdo-cómica.
La pregunta:
¿cual es la tarifa por minuto para una llamada a la UE, a teléfono fijo y a móvil?
Sencillo ¿no? Pues bien, una vez marcado el número de atención al cliente y obtenida una información previa tan interesante como que "Ono es la primera compañía de Telecomunicaciones......" se pasa a anunciarnos que "este es el sistema automatizado de atención al cliente" que nos conmina a que "conteste con voz natural y directamente a las preguntas" ,... lo que ya produce un cierto desasosiego por lo que sospecho que me espera. El sistema, amablemente, pregunta qué deseamos: ¿información de nuestros productos y servicios? ¿aclaraciones sobre facturación? ¿dar de alta un nuevo servicio?.........¿asistencia técnica? Tenemos un momento de duda y el sistema nos presiona: "no he entendido su respuesta". En tono avergonzado contesto: información de productos; el sistema repite "información sobre nuestros productos y servicios". Pienso que lo ha captado. El sistema: "no he entendido su respuesta, hable con voz clara y natural". Vale, tío no me apabulles. Y vuelta a empezar. Pienso, hay que decir SÍ al final.
Cuando logro continuar, el sistema informa de los productos: Productos de Telefonía, Internet,... ¡Productos de Telefonía! exclamo. Me repite: productos de Telefonía. ¡SÍ! Y el sistema: ¿de qué productos desea información?: ADSL, tarifa plana, ....otras tarifas...Grito: ¡otras tarifas! Sistema: Otras tarifas. Yo: SÍ (claro y rotundo) y el sistema me desglosa un montón de posibles tarifas: tarifa plana, tarifas local, provincial, interprovincial, internacional.... ¡Internacional! El sistema repite la contestación y ¡SÍ! Y entonces empieza la confusión más total. El sistema intenta que diga si llamo con mucha o poca frecuencia a fijos o a móviles, si a países de zona A o zona B....¿qué coño significa zona A..? El sistema: no he entendido su respuesta...Aquí pierdo la paciencia y me cago en su padre. Si estos sistemas grabasen las llamadas, a buen seguro que se podría hacer una antología de improperios de lo más variado.
¿qué hacer? ¿cómo conseguir que conteste un ser humano (si es que existen en estas compañías)? Hago un nuevo intento y llego a poco más que antes. Pero en cierto punto capto que el sistema recitaba una opción como: "contratar algo...." . Finalmente, llego a esta opción y digo (con voz clara y rotunda): ¡CONTRATAR...! El sistema lo repite y ¡SÍ! Un momento de espera y, finalmente: ¡una voz humana! ¡Cielos, soy más listo que el sistema automatizado! ¡Qué sensación de alivio hablar con una persona de carne y hueso! No quiero contratar nada pero consigo que el "humano" me informe de lo que necesito saber.

No hace mucho, he leído la noticia de que ONO ha reducido su plantilla en un 22%. La buena noticia es que todavía queda un 78% de la plantilla para que nos pueda contestar mal que bien a las preguntas. La mala es que, a veces, estos empleados son tan rígidos e inútiles como el propio "sistema automatizado".


sábado, febrero 18, 2006

Operación Milagro

Hace unos días comentaba yo, con una amiga casada con un hispanoamericano, la situación en América Latina con los nuevos cambios electorales. Antes de poder yo decir nada, ya me daba su opinión, recogida de algunas fuentes de la inmigración, de que las cosas no iban bien ya que la "dictadura" de Castro se hacía más influyente y, en Venezuela o Bolivia, gobernaban personajes ignorantes y demagogos (para bastante gente, los gobernantes con aspecto indígena casi siempre son sospechosos de ignorancia y/o demagogia). Mi espíritu contestatario aventuró la peregrina idea de que millones de pobres latinoaméricanos tenían suerte de que Cuba no sea una democracia, ya que, en una democracia como la de EE.UU., sería imposible que los electores admitieran que, con sus impuestos, se costeasen intervenciones de solidaridad como las que Cuba realiza con los indígenas y pobres de Venezuela, Bolivia, Pakistan, África y otros muchos países, donde decenas de miles de enseñantes y médicos cubanos se han dedicado a alfabetizar y a dar atención sanitaria a personas que viven en lugares donde ni la enseñanza ni la sanidad públicas de sus países es capaz de llegar.
No me sorprendió que una persona, que se supone culta y relacionada con América latina, no supiera absolutamente nada de esas operaciones de solidaridad internacional sin precedentes. Y es que la prensa occidental apenas se hace eco de este tipo de informaciones. Ya sabemos qué tipo de noticias ocupan la mayor parte del espacio mediático español (para verguenza nuestra). Para estar al día en esas cuestiones, que no son noticia para el gran público, hay que recurrir a Internet donde es posible leer artículos como el de "Otra práctica de la medicina es posible" o bien noticias de la BBC en español , y otros medios ideológicamente avanzados, que tienen una buena cobertura para Latino América. Entonces uno se entera de que hay intervenciones, como la llamada "misión Milagro", por la que ya se han operado, en Cuba, de ceguera, cataratas y otras deficiencias visuales a más de 200.000 personas de 24 países de América latina y del Caribe. Transportados en avión a La Habana son sometidos a operaciones oftalmológicas por especialistas cubanos. Todo gratis para el paciente, según los acuerdos firmados entre Cuba y la República Bolivariana de Venezuela: petróleo por atenciones sociales.
Uno se entera también que, desde los años 60, unos 100.000 profesionales de la salud cubanos han participado en misiones de atención médica en casi 100 países de América, Africa y Asia y que, en Cuba, cursan estudios de medicina unos 12.000 estudiantes procedentes de 83 países, entre ellos 65 de los EE.UU. No sé si las cifras son rigurosas o no, pero parece claro que unas intervenciones de esa envergadura realizadas por un pequeño país, en condiciones de bloqueo económico por la mayor potencia mundial, deberían suscitar la atención de periodistas de los grandes medios de comunicación del mundo desarrollado para que entendamos lo que pasa en ese mundo del subdesarrollo. Pero a los ricos occidentales parece que nos interesa más la anécdota individual, siempre que lleve aparejada una buena foto y una historia sublime que los pueda convertir en símbolos mediáticos. Cada guerra nos trae algo de eso: en Vietnam, la foto de una niña despavorida corriendo, quemada por el napalm americano, recorrió las portadas de la prensa mundial y, gracias a ello, esa niña fue tratada por médicos especialistas norteamericanos que reconstruyeron su piel. Más recientemente, la foto de un niño irakí con los miembros segados por las bombas americanas se convirtió en un símbolo de "liberación" de Irak y tuvo la suerte de que sus brazos y piernas fueran reconstruidos en titanio. Los otros miles de mutilados de la guerra, que no han salido en una buena foto capaz de competir por el Pulitzer, que se las arreglen como puedan. Los países ricos no están para perder dinero atendiendo a esa pobre gente. Eso se queda para los cubanos y para algunos misioneros religiosos. O para algunas ONGs.

martes, febrero 07, 2006

Fanatismos

El origen de los fanatismos no son las creencias individuales por fuertes que sean. Un monje Zen que busca la iluminación o un místico como San Juan de la Cruz o un científico convencido de la superioridad de la razón o un artista visionario como Van Gogh, no son fanáticos por mucho que crean en lo que hacen. En la escala de Maslow, de la que he escrito en otra ocasión, se hallan en una fase vital de autorrealización. En cambio el fanatismo tiene siempre su origen en una fase inferior: la necesidad de pertenencia a un grupo dentro del cual el fanático se siente fuerte y seguro. Una fase que engloba, de una u otra manera, a la mayor parte de la humanidad. El término "fan" de un grupo musical o de un equipo de futbol es una abreviatura de "fanatic", lo que sugiere algún tipo de fanatismo. Un fanatismo light, desde luego, si lo comparamos con los fanatismos generados por muchos grupos religiosos que implican un daño cierto para "los otros": los de fuera del grupo, los herejes o los infieles. Es el fanatismo que llevó, en la Edad Media, a la quema de mujeres consideradas brujas, a la expulsión de árabes y judíos en la España de los Reyes Católicos o la inquisición que duró hasta el siglo XIX en nuestro país.
Hoy, la expresión más peligrosa del fanatismo se encuentra en los grupos humanos islamistas radicales. No son las creencias espirituales de la religión musulmana las que están en la base de ese fanatismo, sino la necesidad humana de la pobre gente de los países musulmanes de sentirse fuertes y seguros con la pertenencia a un grupo que se expresa radicalmente contra los infieles, especialmente los ricos occidentales. Un grupo que les da fuerza, incluso, para inmolarse y lograr un vida mejor que la que les ha tocado vivir. Si estos fanáticos se conformarsen con ataques morales o simbólicos, como escritos o discursos contra las creencias occidentales o con la quema de banderas, nos podríamos dar por contentos. Pero vemos que la reacción ante ataques morales, como las caricaturas de Mahoma, derivan en daños reales como la quema de embajadas y amenazas de muerte que pueden convertirse en muertos reales. Si, además, se trata de grupos sistemáticamente organizados, como las células de Al-Qaeda, entonces podemos contar con que seguirán produciendose ataques como los que ya han sucedido en EE.UU (11S), en Madrid (11M) o en Londres. ¿Qué hacer ante esta eventualidad? Yo, desde luego, confieso mi absoluta incapacidad para aventurar soluciones. No creo que la llamada "alianza de civilizaciones" vaya a ir más allá de una declaración de buenas intenciones, pero estoy convencido de que las acciones bélicas inútiles, sin fundamento real, como es la guerra de Iraq, solo contribuyen a empeorar la situación. Entre otras cosas porque la situación actual de empantamiento militar de los EE.UU. van a dificultar el dar una respuesta a un peligro que sí tiene fundamento: la amenaza nuclear de un país como Irán.
Finalmente, quizás acabe siendo inevitable lo que Huntington ha llamado el "choque de civilizaciones".

martes, enero 31, 2006

Productividad versus Sostenibilidad

En los primeros años 60 algunos ingenieros nos aplicábamos en conseguir incrementos de productividad en un entorno industrial casi artesanal, aplicando el sistema de Taylor de los "Métodos y Tiempos". Recuerdo la primera empresa en que tuve la ocasión de aplicarlos (en M.S. de Ponferrada de 1959 a 1962) donde se logramos multiplicar por 3 la producción al mismo tiempo que duplicábamos los salarios. Una buena cosa para los trabajadores, pero mucho mejor para la empresa que conseguía incrementar la producción por unidad de salario pagado en un 50%. En aquella época, donde la demanda de productos industriales superaba largamente a la oferta, parecía que aquella metodología no iba a tener fin. Entonces un frigorífico pequeño costaba 5 veces el salario mensual de un obrero medio: algo así como si ahora ese tipo de electrodoméstico tuviese un precio de 5.000 euros en lugar de los 250 ó 300 que cuesta realmente. Y algo parecido ocurría con los coches para cuya adquisición se generaban colas de espera de más de un año. Sin embargo, 10 años después -en los 70- empezó la crisis de los sistemas de productividad que habían generado una pléyade de personal de oficina en Producción. El sector naval fue uno de los primeros en entrar en crisis, debido a que la capacidad de producción empezaba a superar a la demanda. Hoy, los sistemas de Producción son bien distintos de los de aquella época. La alta productividad se consigue encargando la fabricación de componentes al mejor postor, a veces en países situados a muchos miles de kilómetros de la fábrica montadora. La oferta de productos de todo tipo, a precios inverosímiles, se ha hecho enorme. El mundo desarrollado se inunda de productos que se venden y compran compulsivamente, amenazando con esquilmar los recursos no renovables del mundo sin que se vea un incremento real de la calidad de vida de los ciudadanos. Se ha incrementado la productividad hasta límites increibles, poniendo en peligro la Sostenibilidad del planeta sin que, por otro lado, tengamos la sensación de ser más felices sino todo lo contrario.
Un cuento del autor colombiano Gustavo Wilches-Chaux, de su libro "Y qué es eso, desarrollo sostenible" ilustra muy bien esta situación. El cuento dice algo así:
"Un experto en Productividad observa a un pescador acostado en una hamaca a la orilla de un río. A la hora de comer, el pescador echa el anzuelo y en unos 10 minutos ha conseguido pescar un magnífico pez que le sirve para la comida del día. El experto se le acerca y le dice: si con un anzuelo ha conseguido un pez ¿cuantos conseguiría con 10 anzuelos? Pues 10 peces, dice el pescador. El experto sigue: y eso en 10 minutos. ¿Y en una hora? ¿y en 8 horas? El pescador calcula: serían 480 pescados. Calculadora en mano el “experto” continuó explicándole: En trescientos días de trabajo al año sacaría 144.000 pescados y si pidiera un crédito para comprar uno o dos barcos, y camiones para transportar el pescado, más o menos en 20 años tendría una gran empresa con muchos empleados que trabajarían para que Ud. pudiera darse el lujo de estar todo el día acostado en una hamaca.
Y para qué tendría que esperar 20 años y tomarme tanto trabajo, preguntó el pescador, si eso es precisamente lo que estoy haciendo ahora. Y además, lo más seguro es que con ese ritmo de explotación dentro de 20 años ya no quede ni un solo pescado en el río”.
Magnífica anécdota para ilustrar el absurdo de esta sociedad de consumo que impulsa una productividad sin límites que conduce a un mundo insostenible sin que parezca aumentar, en términos reales, la calidad de vida de los ciudadanos.
Y, el caso es que esto no hay quien lo pare. La lógica del sistema obliga a continuar con esta escalada suicida para el planeta.

lunes, enero 23, 2006

Lo que nos diferencia de Europa


Todos los países tienen identidades particulares que los diferencian unos de otros. Pero entre los europeos, quizás los españoles sean los que presenten diferencias más acusadas cuyo origen se remonta a la Edad Media. Las características de nuestras fiestas religiosas y la relaciones crueles con los animales, particularmente en la tauromaquia, nos caracterizan como un país anómalo en Europa. ¡Spain is different! Sin embargo, hay algo en lo que Europa debería imitar a España: la conservación del apellido materno (es decir la identidad de la mujer) en el matrimonio y en los hijos. La desaparición del apellido de la mujer en el matrimonio es una reminiscencia medieval, cuando la mujer entraba a formar parte de la familia y de la propiedad del marido. Por el contrario, la conservación de la identidad de la mujer en España proviene del "tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando" de los Reyes Católicos quienes, en este aspecto, pasan de la Edad Media a la Moderna. Pero las guerras de la Reconquista, la expulsión de los judios y la represión ligada a la contrareforma constituyen, probablemente, las causa principales de la ausencia de un auténtico Renacimiento en España y, consiguientemente, del secular retraso científico y tecnológico español en relación con otros países europeos.
Este retraso continúa en nuestros días y constituye un obstáculo muy serio para que nuestro país logre ser, finalmente, un país con una economía sólida y un sistema social equitativo con la influencia que nos correspondería dada nuestra posición en relación con América Latina.
En el terreno social, durante el último periodo democrático se han dado pasos importantes con la universalización de la educación, la sanidad y las pensiones. Si bien ahora, con la futura Ley de Dependencia, no parece que se vaya a ir más allá de una caricatura de "cuarto pilar del estado de bienestar", dadas las ridículas cantidades de gasto público previstas. De nuevo: Spain is different. Mientras que paises de nuestro entorno gastan entre el 2% y el 4% del PIB en la atención a los dependientes (Suecia el 5% del PIB) la cifra anual de gasto que se baraja para el año 2015 es de 9.000 millones de euros (menos del 1% del PIB) incluyendo en dicha cifra el copago -de cerca del 40%- a cargo de los dependientes más pudientes. Es una diferencia notable con Europa, lo que no impide a la Secretaria de Estado de Servicios Sociales, Sra. Valcarce, diga en TV que vamos a estar a la cabeza de Europa en atención a las personas dependientes. En esto también somos diferentes; dudo mucho que, en otros países europeos, las autoridades tengan la cara dura de afirmar que están en la cabeza de Europa cuando en realidad estén en la cola.
Pero es en la inversión empresarial en I+D donde las diferencias son todavía más acusadas. No es solo que el gasto en I+D en España sea la mitad del europeo, sino sobre todo el hecho de que en un 70% sea gasto público y no inversión de la empresa privada. Lo contrario que en los países nórdicos o Alemania. Esto queda más claro si constatamos que Telefónica, la empresa española que más invierte en I+D, queda en el puesto 40 de Europa, con 461 millones de euros de inversión, mientras que las primeras (de Alemania, R.U, Francia o Finlandia) invierten aproximadamente 10 veces la cifra de Telefónica cada una. Y si nos fijamos en el % de cada pais sobre el total invertido por las 700 primeras empresas europeas, vemos que Alemania alcanza el 37% del total, Francia el 19% y R.U. el 17% mientras que España no llega al 1%. Las empresas de un pequeño país como Finlandia invierten 5 veces lo que las de España. ¡En valor absoluto!
Ciertamente, en Ciencia y Tecnología somos diferentes. No en vano Unamuno dijo aquella frase antológica: ¡que inventen ellos!

martes, enero 17, 2006

¡ Despacio, despacio !

Con enorme interés (y satisfacción) he leído que, en Europa, se va extendiendo un movimiento slow o antiprisas que se aplica a las ciudades, la comida, el trabajo, el sexo, la medicina o la educación.
El movimiento antiprisas surgió en Roma en 1986 como respuesta a la apertura de un McDonald's cerca de la monumental escalinata de la Plaza de España. Nació para hacer frente a la invasión del fast food y del fast life style (el estilo de vida rápido). 18 años después agrupa a más de 80.000 personas en los cinco continentes. Es un movimiento que reivindica la vida tranquila, el respeto a la naturaleza y el placer de gozar de las pequeñas cosas en contraposición con el frenético ritmo de vida actual que impulsa el gran consumo. Y es en algunos pequeños municipios (de no más de 50.000 habitantes) italianos, ingleses, franceses y también catalanes donde se está desarrollando con más fuerza. Se trata de lograr espacios de convivencia, peatonales o de uso de vehículos no motorizados como las bicicletas y de fomentar la artesanía, el empleo tranquilo y las actividades que proporcionan serenidad (las tertulias, el yoga, el taichí, el arte o la lectura) y, desde luego, evitar la comida rápida y la TV.
Las localidades catalanas de Pals, Begur y Palafrugell, han solicitado su adhesión a la asociación internacional de Cittáslow. Las ciudades aspirantes tienen que demostrar que cumplen los requisitos necesarios del movimiento slow que abarca cinco áreas básicas: la política ambiental, la de infraestructuras, tecnología, calidad urbana y promoción de los productos autóctonos. Si los requisitos se cumplen se autoriza a la localidad a utilizar el logotipo del caracol.
¡Qué cunda el ejemplo, paremos un poco nuestro ritmo de Vida: slowdown !