martes, julio 31, 2007

¿Vocación latinoamericana?

No es raro leer que nuestras autoridades, instituciones y algunos medios de comunicación (como el grupo PRISA) reivindiquen una acendrada vocación latinoamericana o iberoaméricana. Me pregunto en qué se manifiesta realmente esa pretendida vocación. En realidad, solo veo un gran interés de algunas grandes empresas (entre ellas el grupo PRISA) en penetrar en el mercado iberoamericano con la esperanza de obtener sustanciosos beneficios. Como ejemplo, tenemos que reconocer que nuestra acogida a los inmigrantes latinoamericanos ni se aproxima al grado de generosidad que demostraron, con los desplazados por nuestra guerra civil, algunos países como Mexico, Argentina o Venezuela.

Ahora acaban de celebrarse, en Río de Janeiro, los XV Juegos Panamericanos que son el equivalente de las Olimpiadas en toda América. Durante 16 días, participaron cerca de 5.700 atletas de 42 países, entre ellos EE.UU y Canadá. El triunfo, naturalmente, fue de EE.UU que consiguió 97 medallas de oro y el segundo lugar fue para Cuba que con 59 oros, superó al país anfitrión, Brasil, por muy poco. Aquí está el medallero al completo.

Mi pregunta es: ¿alguien ha visto alguna referencia a este importante evento en nuestros medios de comunicación? Yo no he logrado ver nada salvo algunas anécdotas poco relevantes: un abucheo a Lula (y una fuerte ovación a Cuba) en el acto inaugural, y la noticia de la deserción de un par de boxeadores cubanos. Ninguna nota deportiva; nada que hiciese sombra a nuestros ciclistas, tenistas, motoristas o golfistas. De nuevo el chauvinismo españolista y nada de la pretendida vocación americana de nuestro país. En realidad, los medios no hacen sino adaptarse a la demanda de la audiencia española. Y es que al español-tipo le importa un carajo Iberoamérica.

lunes, julio 23, 2007

Diógenes el Cínico

Una vez más, he oído (y visto) por TV una referencia al (mal) llamado Síndrome de Diógenes en un reportaje sobre un anciano que acumulaba, en su casa, grandes cantidades de basura y objetos diversos. Y una vez más, he sentido verdadera irritación por esa denominación que hace referencia al sorprendente filósofo cínico Diógenes de Sinope quien, por el contrario, se caracterizaba por no acumular objeto material alguno.

Diógenes, que pertenecía a la aristocracia griega, eligió seguir el ideal ascético según las enseñanzas del filósofo cínico Antístenes. Diógenes llevó al extremo ese ideal ascético viviéndo con el mínimo de medios materiales: una capa, un zurrón, un báculo y un cuenco. Se dice que, al ver a un niño beber del cuenco de sus manos, se desprendió también del cuenco de madera ya que no era necesario. También se dice que vivió en un tonel y que Alejandro Magno le visitó y le ofreció regalarle el favor que quisiese, a lo que Diógenes contestó que le hiciese el favor de apartase porque le estaba privando del disfrute de tomar el sol.

En realidad, sabemos poco de la doctrina filosófica de Diógenes el Cínico, ya que no dejó escrito alguno. Lo que sabemos proviene de otras fuentes, como la de su tocayo el historiador Diógenes Laercio. Sabemos que no daba valor alguno a la propiedad y que pensaba que la virtud consiste en eliminar necesidades que la sociedad crea artificialmente. La mayoría son necesidades que podrían evitarse siguiendo unas pautas de vida naturales y austeras. Por ello, hoy, se le consideraría como un "ecologista" extremista y peligroso. Como pensaba que los actos sexuales eran "necesidades físicas", como el comer, provocó un escándalo al masturbarse publicamente en el ágora, a lo que respondió diciendo que ya le gustaría que pudiese saciar el hambre por el simple procedimiento de frotarse el vientre.

Como se puede colegir, nada hay en la conducta de Diógenes el Cínico que se asemeje a la de esos individuos que acumulan, en su casa, grandes cantidades de objetos y basura por lo que se les diagnostica que sufren de "síndrome de Diógenes".

sábado, julio 21, 2007

Una Justicia anticuada

La revista de humor "El Jueves" ha sido secuestrada por un juez, por iniciativa de la fiscalía Gral. del Estado, en base a que la institución de la corona había sido dañada al publicar una caricatura en que los príncipes aparecen en actitud "claramente denigrante y objetivamente infamante".
La sentencia dice:
"...En consecuencia, se acuerda el secuestro de los ejemplares de la revista EL JUEVES, año XXX, Nº1.573, del 18 al 24 de julio de 2007, así como el molde de dicha publicación".

Es posible que la publicación de esta imagen pueda ser constitutiva de "delito" conforme al artículo 491 del Código Penal, pero el secuestro de la revista no produce otro efecto que el de multiplicar su difusión en muchos medios de todo el mundo y, sin duda, en multitud de Blogs como es el caso de este mismo.

Y lo más absurdo (que demuestra lo "antiguo" del lengüaje de nuestra justicia) es que se ordene la retirada de un "molde" inexistente, ya que todas las publicaciones de hoy en día utilizan medios informatizados para su diseño y publicación.

¿Qué clase de Justicia tenemos, capaz de tomar decisiones que producen efectos contrarios a los que pretende evitar y que emplea términos propios de tiempos pasados?

Pero no es eso lo peor de la judicatura. Lo es la clara connivencia que presentan, muchas veces, con empresarios destructores del Medio Ambiente y su actitud contraria a los pocos ecologistas y defensores de nuestra Naturaleza. Es el caso de un paraje protegido de Ronda, donde se lleva adelante un proyecto de construcción ilegal denunciado por la organización de "Ecologistas en Acción" algunos de cuyos miembros están siendo sometidos a denuncias falsas y presiones de todo tipo por la empresa promotora del proyecto Los Merinos, y Promociones Club de Campo y Golf de Ronda. Al parecer, contrasta la rapidez con que se tramitan las denuncias contra los ecologistas (aunque finalmente se archiven) con la lentitud de las presentadas por los defensores de la Naturaleza. ¡El poder del dinero también tiene un efecto claro sobre la justicia! Por eso, es admirable lo que logran unos pocos jueces, como el Juez Torres de Marbella, que finalmente han sido capaces de llevar a los Tribunales una masiva corrupción que, sin embargo, estuvo impune durante largos años aún cuando su existencia era "vox populi".

¡Bravo por los jueces justos y abajo con los que se inclinan ante la presión del dinero!

domingo, julio 15, 2007

Preguntas

Muchos de los grandes descubrimientos empiezan cuando alguien hace preguntas que casi nadie hace. Lo que vemos todos los días, forma parte del orden natural y no lo cuestionamos. Todavía en el siglo XVI, a la gente le parecía natural que el cielo, con el sol y las estrellas girase todos los días y noches alrededor de la tierra. Pero Galileo se preguntaba ¿porqué estrellas, tan distantes unas de otras, giran simultáneamente? y la respuesta más simple era que la tierra, y no todo el cielo, era lo que giraba todos los días. Una respuesta de la que tuvo que retractarse ante la perspectiva de que la Iglesia de entonces le enviase a la hoguera. ¡Eppur si muove!

Isaac Newton (nacido poco después de la muerte de Galileo), que fue el más grande científico de todos los siglos (junto con Einstein) se preguntaba porqué caen los objetos. Se ha dicho que la pregunta surgió cuando un manzana, cayendo de un árbol, le golpeó. En todo caso, esa pregunta le llevó a estudiar el efecto que la atracción entre masas tendría en el movimiento de los planetas y de ahí surgió toda la teoría de la gravitación universal, que ha perdurado hasta que fue corregida por la de la relatividad de Einstein, y que se sigue utilizando para el cálculo de los movimientos de velocidad pequeña comparada con la de la luz.

Hoy, las preguntas de la Ciencia son más complejas y menos entendibles. En el 125 aniversario de la revista Science, esta publicó un artículo con las 125 principales preguntas de la Ciencia actual. De ellas, las “top 25” son preguntas del tipo: ¿Cual es la base biológica de la conciencia? o ¿porqué la especie humana tiene tan pocos genes? o ¿cómo y donde empezó la vida en la tierra? o ¿cómo se almacena y recupera la memoria? o ¿qué temperatura alcanzará la tierra con el calentamiento global?...

Dejando a un lado las preguntas trascendentes que tratan de responder (inútilmente) las distintas religiones, hay también otras de carácter conceptual y no científico, sobre las que vale la pena reflexionar. Ya en un artículo, escrito hace años, hice una reflexión sobre: ¿qué es el arte? Es una pregunta difícil de contestar, ya que el arte es algo que se percibe de forma muy distinta por unas y otras personas. Releído el artículo, lo sigo encontrando bastante aceptable y, hoy, mi opinión no difiere sustancialmente de la de entonces.

Y esto me lleva a otra pregunta, también de carácter conceptual pero mucho más general: ¿qué es la belleza? ¿porqué nos parecen bellos, o atractivos, ciertos objetos o seres vivos y otros nos resultan repelentes?

Ya los griegos intentaron conceptualizar la belleza y lo hicieron, además de realizando espléndidas esculturas, utilizando la geometría para llegar a una proporción armónica o áurea que fue redescubierta en el Renacimiento y utilizada profusamente por genios como Leonardo da Vinci. También la simetría tiene una importante efecto en el sentido de la belleza: nos gustan más las figuras simétricas que las fuertemente asimétricas. Pero, además de estas cuestiones de armonía geométrica, debe haber otras razones por las que algunas cosas nos resultan bellas. ¿Porqué nos gusta una puesta de sol o el canto de algunos pájaros? ¿Porqué algunos animales nos resultan especialmente atractivos y otros repugnantes? ¿Porqué nos gustan unas piezas musicales y no soportamos otras? La armonía en los colores y las notas musicales también juega un papel esencial aquí, si bien todo esto está sometido a lo que llamamos el “gusto” que puede ser muy diferente para unas y otras persona.

En lo que respecta a la belleza femenina, personalmente no me gustan demasiado las actuales "modelos" de pasarela (con la excepción de Naomí Campbell) ya que carecen de personalidad y son excesivamente delgadas. No concibo una obra de arte basada en una de estas modelos. En cambio, la Venus de Milo sigue siendo, para mí, el prototipo de la belleza femenina. Su escultura es un prodigio de armonía y de hermosura. Aquí podríamos decir que, en 3D, las formas más armónicas son las que tienden a ser esferoidales, como los pechos, el vientre, las nalgas... En mi opinión, cuando nuestros ojos se van detrás de un hermoso culo o unas tetas bien redondas, hay algo más que una atracción de tipo sexual. También nuestra mirada se siente atraída por muchos animales: un caballo, un perro lobo, unos cachorros de tigre o de lince, un oso polar....Y también por un paisaje nevado o por un bosque de hayas o por el mar embravecido.

Y la pregunta es ¿porqué todo esto nos resulta bello y atractivo?


lunes, junio 25, 2007

Autoestima andaluza y finlandesa

Es sabido que los andaluces, o por mejor decir las andaluzas, presentan una alta autoestima. Todos hemos visto esos programas de televisión en que niñas, de no más de 10 años, cantan y bailan con absoluto desparpajo y desvergüenza. Sí, la autoestima de las andaluzas es una condición casi genética. Más si son sevillanas y mucho más si lo son del barrio de Triana, ¡lo "mejón" del mundo! Recientemente he visto, en TV, un reportaje sobre Triana y los trianeros que lo pone de relieve. Todas las personas que la cámara tomaba (guapas, feos, gordas, malos y buenos cantaores, vecinos de toda la vida, pescadores,...) rebosaban de felicidad y buen humor. No importaba si estaban bebidos o sobrios, si eran ricos o pobres. Una mujer que rebuscaba en las basuras, afirmaba hacerlo no por necesidad sino por puro gusto; era una buscadora de tesoros, de objetos que pensaba regalar a sus amistades. Otro, un pescador, devolvía al río los peces que pescaba (después de quitar con cuidado el anzuelo). Muchos vecinos estaban encantados de mostrar sus patios y corralas repletos de plantas y flores. Y a cada paso, la consabida frase: ¡Como Triana no hay nada, lo "mejón" del mundo entero!

Si tuviese que citar un pueblo con una personalidad radicalmente contraria a la de los trianeros, escogería a los finlandeses. Y no es que tengan una baja autoestima, sino que la expresión de esa autoestima es absolutamente opuesta a la de los andaluces. Los finlandeses gustan de destacar sus defectos y sus carencias, antes que sus virtudes. Cuando se le dice a un finlandés que su país aparece el primero en el ranking de la educación secundaria o de la no corrupción, lo negarán firmemente aduciendo que la educación va de mal en peor, que cada vez hay más borrachos y que los fraudes y engaños están a la orden del día. Si se les dice que aparece como uno de los países tecnológicamente más competitivos del mundo, lo rechazarán también sobre la base de la cantidad de quiebras y fracasos empresariales y, cada vez mayores, atentados contra la naturaleza. Porque, ciertamente, el alma finlandesa está muy integrada con la naturaleza. La llegada de tales o cuales pájaros son noticia en los medios de comunicación.
Pero muchos finlandeses tienen tendencias autodestructivas, lo que queda plasmado en datos como el excesivo consumo de bebidas alcohólicas y una fuerte tasa de suicidios.

Recientemente he leído el libro de Arto Paasilinna, "Delicioso suicidio en grupo". Un libro que presenta, con gran claridad y humor, la naturaleza y la personalidad de los finlandeses. Una personalidad contradictoria: sus tendencias autodestructivas combinadas con el gusto por la vida, la naturaleza y la organización social. Los finlandeses son capaces de organizarse hasta para el suicidio. Como reafirmación de lo dicho anteriormente, transcribo aquí lo que los pretendidos suicidas comentaban (mientras pescaban truchas en un lago) sobre su propio país: "Finlandia había tratado mal a sus hijos. Llegaron a la conclusión de que la sociedad finlandesa era fría y dura como el acero y sus miembros eran envidiosos y crueles los unos con los otros. El afán de lucro era la norma y todos trabajaban para atesorar dinero deseperadamente. los finlandeses tenían muy mala leche y eran siniestros. Si se reían, era para regocijarse de los males ajenos. El país rebosaba de traidores, fulleros y mentirosos. Los ricos oprimían a los pobres, les cobraban alquileres exorbitantes y les extorsionaban para hacerles pagar intereses altísimos. Los menos favorecidos, por su parte, se comportaban como vándalos escandalosos y no se preocupaban de educar a sus hijos: eran la plaga del país, que se dedicaba a pintarrajear casas, cosas, trenes y coches. Rompían los cristales de las ventanas, vomitaban en los ascensores e incluso hacían sus necesidades en ellos. Los burócratas, mientras tanto, competían entre sí por ver cual de ellos inventaba un nuevo formulario con el que humillar a los ciudadanos haciéndolos correr de una ventanilla a otra. Comerciantes y mayoristas se dedicaban a desplumar a la clientela y a arrancarle de los bolsillos hasta el último céntimo. Los especuladores inmobiliarios hacían las casas más caras del mundo. Si te ponías enfermo, los indiferentes médicos te trataban como ganado que se lleva al matadero, y si un paciente no soportaba todo esto y sufría una crisis nerviosa, un par de brutales enfermeros le colocaban una camisa de fuerza y le ponían una inyección que dejaba a oscuras hasta el último resto de lucidez que le quedase. En su amada patria, la industria y los dueños de los bosques destruían sin piedad la naturaleza, y lo que quedaba en pié era devorado por los xilófagos. Del cielo caía una lluvia ácida que envenenaba la tierra haciéndola estéril. Los agricultores echaban en sus campos tal cantidad de fertilizantes químicos, que no era de extrañar que en los ríos, lagos y bahías proliferasen las algas tóxicas. Las chimeneas de las fábricas y los tubos colectores de resíduos arrojaban sustancias que contaminaban el aire y el agua. Los peces morían y los huevos de los pájaros salían polluelos prematuros que inspiraban lástima. Por las autopistas circulaban temerariamente insensatos que se vanagloriaban de su manera de conducir y que iban dejando tras de sí un triste reguero de víctimas en cementerios y hospitales. En las fábricas y oficinas se obligaba a los trabajadores a competir con las máquinas y, cuando se agotaban, se los hacía a un lado. Los jefes exigían un rendimiento ininterrumpido y trataban a sus subordinados de forma vil y humillante. Las mujeres eran acosadas, pues siempre había algún gracioso que se consideraba con derecho a pellizcar traseros que ya tenían suficiente con soportar la celulitis. Los hombres vivían bajo la presión constante del éxito, algo de lo que no se libraban siquiera en los pocos días libres que pudiesen tener. Los compañeros de trabajo se acechaban unos a otros y acosaban a los más débiles hasta llevarlos al borde de una crisis nerviosa, o cosas peores. Si uno se ponía a beber, el hígado y el pancreas empezaban a fallar. Si comía bien, el colesterol se le ponía por las nubes. Si fumaba, se le incrustaba un cáncer asesino en los pulmones. Pasara lo que pasase, los finlandeses siempre se las arreglaban para echarle la culpa a otro. Unos se dedicaban a hacer ejercicio y corretear por ahí a riesgo de su vida hasta caer derrumbados en la pista de footing, reventados como caballos. Si uno no corría, se llenaba de grasa, se anquilosaba y llegaban los problemas de la espalda. Al final, el resultado era siempre el infarto.....

He aquí, un poco exageradamente, cómo piensan muchos finlandeses de su propio país. ¡Parece sacado de una peli de Kaurismäki! En mi opinión, muy poco parecido a la realidad. Al menos si comparamos con lo que ocurre en España. Aquí, si alguien hablase así de nuestro país sería un auténtico "malage". Sin embargo, lo que dicen sobre la naturaleza, la corrupción, la construcción inmobiliaria, la burocracia administrativa, la conducción temeraria, el ansia de dinero, el comportamiento empresarial, etc... está más próximo a lo que veo en España que lo que conozco de Finlandia.

¿Habría que deducir, de todo esto, que los finlandeses tienen una baja autoestima? No lo creo. Pero sí muy diferente de la andaluza. Los finlandeses aman a su patria, cuidan su naturaleza y han demostrado que son capaces de luchar para mantener su independencia, incluso con una gran potencia como la rusa. Pero siempre serán los que peor hablen de sí mismos.


viernes, junio 22, 2007

Inquisición de perfil bajo

La Iglesia católica española actual ya no pretende quemar a ningún hereje ni aterrorizar a sus fieles con amenazas de tormentos en un infierno eterno, pero no parece conformarse fácilmente con un papel de adoctrinamiento secundario frente al Estado laico. La Ley por la cual se incorpora al currículo educativo la nueva asignatura de "Educación para la Ciudadanía" ha destapado la caja de los truenos de nuestros obispos. ¡Cómo se atreve el Estado laico a proporcionar clases de moral y ética a los estudiantes de bachillerato! Esa ha sido siempre una tarea de la Iglesia, si bien ya no tienen el monopolio del adoctrinamiento de la juventud como tuvieron durante 40 años al amparo de un Estado dictatorial y totalitario. ¡Qué tiempos aquellos!, deben pensar los obispos, con nostalgia. Entonces ya no teníamos una inquisición en toda regla, pero sí se podían censurar películas y muchos libros que precisaban del "Nihil Obstat" declarado por la jerarquía eclesiástica. Como jóven estudiante de bachillerato de los años 50, recuerdo muy bien que las Ciencias estaban sometidas a la tutela religiosa que decía que la evolución de las especies era "evidentemente falsa" ya que de algo inferior (el mono) no puede surgir algo superior (el hombre). Cuando yo, ingenuamente, preguntaba ¿y, porqué no? suscitaba las iras de mi profesor que no estaba dispuesto a contestar a semejantes ridículas preguntas. Como último argumento se acudía a la Biblia la cual, por cierto, no nos era permitido leer completamente y sin los correspondientes comentarios eclesiásticos.

Pero la jerarquía eclesiástica no se conforma con un papel moralizador en el que no pueda ejercer ningún tipo de inquisición. Y ha encontrado, en la asignatura de Eduación para la Ciudadanía, un excelente objetivo inquisitorial aunque sea de un perfil tan bajo como el de promover la objeción de conciencia contra la aplicación de la correspondiente ley.

Aparte de la pérdida de su monopolio moralizador, no es fácil encontrar lo que puede molestar a la Jerarquía en esta asignatura cívica. Si uno lee detenidamente el contenido que el decreto establece en la Educación para la Ciudadanía no puede sino preguntarse qué es lo que los obispos españoles ven de malo en el texto. Desde luego, en el pasado, la Iglesia ha dado muchas muestras de discriminar a las personas según su religión, clase social, raza u orientación sexual, y no se ha distinguido por conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, pero no creo que sean estos los motivos por los que se oponen a la impartición de esta asignatura.

Según se dice en ABC, el cardenal primado de Toledo (Sr.Cañizares) dice que Educación para la Ciudadanía es una invasión del derecho constitucional que tienen los padres a elegir la formación religiosa y moral que quieren para sus hijos, y asegura que la Iglesia tiene el deber de "defender los derechos del hombre" (incidentalmente, no hubiese estado de más que la Iglesia hubiese practicado esa defensa durante el franquismo). Lo que no especifica el cardenal es en qué aspectos invade la asignatura ese derecho de los padres a la formación religiosa y moral de los hijos. Desde luego, la educación para la ciudadanía no entra en las creencias religiosas. Y, en cuanto a la moral, se trata únicamente de que se conozcan y valoren positivamente los derechos y obligaciones que se derivan de la Declaración de los Derechos Humanos (cuyas normas nuestra Constitución reconoce) y de la propia Constitución española. Todo lo demás, no son normas morales sino cívicas y de convivencia social. Quizás a nuestros obispos no les guste que, entre nuestra juventud, se promueva la autonomía e iniciativa personal en la toma de decisiones, participación y asunción de responsabilidades. Seguramente, esa "autonomía" es algo peligroso para la Jerarquía eclesiástica.

Espero que los lectores (si los hubiere) de este Blog tengan la amabilidad (y paciencia) de leer atentamente los contenidos de la asignatura y comenten lo que les parezca una intromisión flagrante en el derecho de los padres a la formación moral de sus hijos. Puede que lo encuentren, en el caso de que esos padres pretendan una formación insolidaria e incívica que atente contra los Derechos Humanos y contra los principios constitucionales básicos.

PS: Después de mes y medio de escribir esta entrada, he leído un artículo de Peces-Barba, en El Pais de 7-8-2007, titulado "En torno a la Educación para la Ciudadanía" que enlazo por su enorme interés.