lunes, junio 23, 2008

Pobreza y agua

Cuando la Comisión Europea acaba de aprobar una Directiva, que algunos llamamos de la "vergüenza", que amplía considerablemente el tiempo de reclusión de los inmigrantes ilegales para facilitar su expulsión, es pertinente reflexionar sobre las causas de la inmigración y sobre lo poco que el mundo desarrollado hace para cambiar la terrible situación de pobreza de muchos países de África y América Latina, situación que está en el origen de la creciente inmigración. Inmigración que, por cierto, no está protagonizada por las personas más pobres, que ni siquiera tienen capacidad para emigrar, sino por los que han recibido una mejor educación y por los que tienen un mínimo de dinero como para pagar a las mafias que gestionan las migraciones.

Para comprender las dificultades que existen para que la llamada "ayuda al desarrollo" de las regiones más empobrecidas llegue a dar algún fruto, no hay nada mejor que ver, con los propios ojos, algunos documentales tomados en algunas de estas regiones (Guatemala, Haití, Namibia, Botswana, Honduras, Mali...) como este que se llama Montaña de Luz, que me parece extraordinario por veraz y entrañable. Es un video que dura 45 min. pero que te engancha del principio al final. Y es sintomático que sean médicos cubanos, o una religiosa norteamericana, quienes tengan la capacidad espiritual y mental como para lidiar con estas situaciones difíciles.

El informe de Desarrollo Humano de 2006 se ha titulado:

Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua


Un título que ya nos indica que la pobreza está muy vinculada a las relaciones de poder que la hacen posible y a carencias de recursos indispensables como es el agua potable y el saneamiento. El informe completo tiene 440 páginas, ya que comprende no solo el estudio sobre las disponibilidades de agua y saneamiento, sino también los efectos previsibles del calentamiento global, así como las tablas del Índice anual de Desarrollo Humano en el mundo.

En lo que respecta al agua, solo unos pocos datos nos resumen toda la tragedia de los países más pobres: más de 1.000 millones de seres humanos no tienen disponibilidad de agua limpia y 2.600 millones no tienen acceso a un saneamiento mínimo. Y se calcula que cada año mueren cerca de 1,8 millones de niños a consecuencia de diarreas y otras enfermedades causadas por el agua sucia y por un saneamiento insuficiente, enfermedades que podrían también tratarse con relativa facilidad si hubiese una mínima asistencia médica (como en los casos que se ven en el documental cubano). Solo con que los países desarrollados hiciesen la décima parte del esfuerzo humano solidario que hacen los cubanos dejarían de existir este tipo de problemas.

Por otra parte, cada vez es mayor la población que vive en cuencas hidraúlicas sometidas a un sobreconsumo superior a la tasa de recarga de los cauces y de las capas freáticas. Es una situación de stress hídrico que tiende a aumentar con la población y con los efectos del calentamiento global. Cada año vamos a ver más conflictos entre regiones y países fronterizos afectados por la escasez de agua. Es, por tanto, urgente tomar conciencia de la situación y desarrollar nuevas políticas de gestión del agua basadas en el ahorro, las tecnologías de riego más eficientes y la negociación democrática entre los distintos grupos de interés. El librito de Aguilera Klink "La nueva economía del agua" plantea los fundamentos de esta nueva manera de gestionar este recurso vital.


sábado, junio 14, 2008

Un poco de todo

Últimamente he estado a punto de escribir sobre diferentes temas de actualidad pero la sucesión de acontecimientos me ha frenado el dedicar un artículo a un solo tema. Prefiero escribir, ahora, un poco de todo.

La reciente huelga de transportistas (que todavía continúa) me ha hecho reflexionar sobre lo que algunos llaman libre mercado. Si es que existe algo que se pueda denominar así. Quizás lo sea el del pequeño comercio y también debería serlo el de los transportistas, los pescadores de bajura y los pequeños agricultores. Un indicador del libre comercio es el que un negocio cierre, o haga cambios drásticos, cuando pierda dinero. En el pequeño comercio lo vemos contínuamente: un bar que cambia de dueño y de estilo, una tienda que cierra y aparece otra, en el mismo sitio, comercializando productos diferentes. A nadie del pequeño comercio se le ocurre que el Estado deba venir en su ayuda cuando pierde dinero, aunque sea por causa de una crisis económica. Sin embargo, en el sector del transporte y en los de agricultura y pesca, se suele reclamar al Estado que intervenga cuando determinados precios, como el del petróleo, se disparan. Se reclama una subvención para el gasóleo, lo que no haría sino mantener una demanda excesiva que debería disminuir. Todavía más sorprendente es la petición de que el Estado legisle una "tarifa mínima", lo que sería un atentado contra la libre competencia y a la normativa de la UE. La única alternativa, además de repercutir parte de los incrementos de coste, es lograr una mayor eficiencia en el uso del combustible: mejor aprovechamiento de los viajes, motores más eficientes, etc. Los transportistas más competitivos seguirán en el mercado y algunos tendrán que dedicarse a otra cosa. ¡Así es la vida!

Por supuesto, en el caso de las grandes compañías de la producción, del comercio, la distribución y el transporte, la cuestión es muy distinta. Además de tener mucha mayor capacidad de maniobra para adaptarse a los cambios (reducciones de plantilla, selectividad en las inversiones...), cuentan con relaciones de poder sobre los agentes productivos, especialmente los pequeños, y en el ámbito de las administraciones públicas, lo que transforma su actividad en algo bien distinto del dichoso "libre mercado".


En un artículo anterior escribí sobre la imparable derechización de nuestra sociedad opulenta. Hoy tenemos otro ejemplo, casi increíble: la Comisión europea propone ampliar la jornada laboral máxima hasta 65 horas semanales. Considerando que el límite actual de 48 horas fue aprobado por la OIT en 1917, el retroceso en los derechos laborales me deja estupefacto. Desde luego, la propuesta debe pasar por la aprobación en el Parlamento europeo y es de esperar que no salga adelante. No obstante, dado que la correlación de fuerzas en el Parlamento es favorable a la derecha no sería extraño que prosperase, al menos parte de esa retrógrada propuesta. ¿Donde quedan las 30 horas que propone algún sindicato radical, para contrarrestar el paro?


Hace unos días, muchos debates radiofónicos y televisivos se han centrado en una tontería que la ministra de Igualdad nos propinó al hablar de miembros y miembras. Ciertamente, el lenguaje castellano es sexista. Solo hay que apreciar el diferente significado de "hombre público" con el de "mujer pública". O el de "fulano" y "fulana". O el de decir que alguien es un "coñazo", por aburrido, frente a tener los "cojones bien puestos", por valiente. Ahora bien, por mucho que me moleste la cansina retahíla de "vascos y vascas" o "ciudadanos y ciudadanas" o "españoles y españolas" y así sucesivamente, debatir sobre este tema no me interesa gran cosa. En el espacio de Tele5, la Mirada Crítica, los contertulios dedicaron por lo menos 10 minutos a esa bobada y, sin embargo, no recuerdo que ninguno de los contertulios haya recriminado al presentador, Vicente Vallés, cuando bastantes veces le he oído decir cosas como: ¡no le escucho bien! o ¿se me escucha bien ahí?. Y es que, entre los más famosos presentadores radiofónicos y televisivos, ya es un hecho la desaparición de la diferencia entre oir y escuchar que se ha generalizado en la sociedad española actual. Y eso no es ninguna tontería; es una reducción muy grave de la riqueza de nuestra lengua. Es eliminar una distinción que existe en casi todos los idiomas: francés, inglés, italiano, alemán, catalán, finlandés..."Escuchar" (listen, ecouter, ascoltare, kuunnella....) es sinónimo de "poner atención", es decir se trata de una acción consciente del receptor de un mensaje, mientras que "oir" es "percibir un sonido" lo que implica a toda la cadena de transmisión que va del emisor al receptor. Se cuenta que, en una presentación, el conferenciante preguntó: ¿se me escucha bien allí atrás? Y un caballero del fondo se levantó y dijo: le escuchamos muy atentamente, pero no le oímos casi nada. Un excelente ejemplo.


jueves, mayo 29, 2008

¿Periodistas o políticos?

Hace tiempo que experimento un cierto conato de hastío en torno al ambiente político del país, hastío que no acaba de cuajar en sus efectos prácticos y beneficiosos para mi salud mental, como sería el dejar de escuchar tertulias políticas, o evitar leer artículos políticos de prensa o ciertos foros de Internet. Sin embargo, las pasadas elecciones, con la teatralidad y suspense que siempre conllevan, fueron un paréntesis obligado para esa deseada retirada mental del ambiente político. Posteriormente, cuando las cosas parecían haberse calmado, surgió el "culebrón" de la batalla por el poder en el PP con toda una operación de acoso y derribo del que, hasta hace poco, era considerado el líder indiscutíble del PP: Mariano Rajoy. La participación activa, en primera fila, de esos pintorescos personajes, que no sabría si denominar periodistas o políticos, como son el Director de El MUNDO, Pedro "Geta" Ramirez o, más intensamente, el principal locutor de la COPE, Jimenez Losantos (alias Fedeguico) me ha generado un nuevo e inusitado interés por ese nuevo episodio de guerra en el interior del PP que, previsiblemente, no se resolverá ni siquiera en el proximo XVI Congreso que se celebrará en Valencia dentro de 3 semanas.

La sucesión de acontecimientos del último mes presenta elementos verdaderamente chuscos, sobre todo si atendemos al contenido de las manifestaciones de estos político-periodistas y más particularmente al más expresivo y prolífico de los dos, o sea el ínclito "Fedeguico" (en adelante, FJL). Para mayor desconcierto y confusión del ingénuo (y, con frecuencia, políticamente ignorante) votante medio del PP, como muchas señoras-amas de casa y taxistas, fieles oyentes de "Las Mañanitas" de la COPE, el catálogo de malos, perversos y hasta traidores que habitualmente nos presenta FJL se ha visto súbitamente ampliado con personalidades que, hasta no hace mucho, eran objeto de veneración para esos votantes: Rajoy, Soraya Saénz de Sta. María, Javier Arenas y otros que han sido calificados de "inútiles" y de "esa patulea" que rodea a su líder Mariano. Incluso Manuel Fraga ha sido objeto de ataques más o menos velados. Es digno de lectura el artículo, la descarada provocación de Rajoy, en que FJL pide perdón a los votantes indecisos que él haya podido convencer para que votaran a Rajoy.

En todo caso, hay que agradecer a FJL que admita que media España no es una basura y un horror (lo que puede querer decir que la otra media sí lo es). Lo que no sabemos a qué "media España" se refiere, ya que si habla de votantes del PP, estos no llegan al 30% del censo electoral.

Los ataques al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, vienen de muy atrás, y tienen que ver con la utilización del 11M (y sus víctimas) por estos dos político-periodistas o periodista-políticos que lanzaron, desde sus medios, el absurdo bulo de que el brutal atentado del 11M se hizo con la complicidad de ETA y el PSOE con, no se sabe muy bien, qué marginal participación de algunos islamistas, al parecer, reclutados por la propia policía. Como Gallardón se negaba a avalar semejantes disparates, fue inmediatamente anatematizado por estos personajes que han estado sacando una buena tajada de audiencia a costa de la credulidad del votante medio del PP, que se sentía confortado por esa idea absurda. Incluso el prestigioso juez, Gómez Bermúdez, que presidió el juicio de los acusados por el 11M ha sufrido los, más o menos velados, ataques de estos interesados periodistas. No quiero ni pensar cómo hubiesen sido los ataques de haber presidido el juicio un juez de los llamados "progresistas".

El último episodio de este "culebrón" ha sido el juicio, por injurias, que Gallardón ha promovido contra FJL. Lo chusco de este juicio ha sido que los tres políticos que FJL trajo de testigos, Esperanza Aguirre, Zaplana y Acebes (los tres todavía formando parte del catálogo de los "buenos"), le salieron ranas y no contribuyeron a avalar las tésis de FJL contra Gallardón. Naturalmente, recibieron la oportuna reprimenda del interfecto que les calificó de "manipuladores y cara duras".

Tengo que reconocer que, debido a mi natural propensión a la compasión con los perdedores, todos estos acontecimientos me han generado un nuevo afecto por personas por las que antes sentía cierta hostilidad; el primero, Mariano Rajoy que me parece ya una víctima de sus correligionarios, pero mucho más sorprendente es que empiezo a sentir alguna pena por ese pequeño cabrón de "Fedeguico", después de que sus tres flamantes testigos le hayan dejado en la estacada. Ahora, en su ingenuidad, le veo un lado más humano.


sábado, mayo 17, 2008

Transparencia y corrupción

En mi opinión, la corrupción -especialmente la de las entidades públicas- genera un daño considerable a los países y, en particular, a la necesaria confianza de la gente común, y los empresarios, en las autoridades elegidas democráticamente y en el correcto funcionamiento de las instituciones.

No todo el mundo opina lo mismo. Hay una corriente liberal que ve la causa de la corrupción en la intervención del Estado y el exceso de regulaciones que obstaculizan el progreso económico y, en este caso, considera que la corrupción forma parte del mercado y contribuye a "engrasar" las anquilosadas instituciones que impiden el funcionamiento libre del mercado. En este sentido, es muy reveladora una cita de Samuel Hungtinton, que dice algo así:

En términos económicos, lo único peor que una sociedad con una burocracia rígida, centralizada y deshonesta, es otra sociedad con una burocracia rígida, centralizada y honesta.

En este mismo sentido, recuerdo que, durante el franquismo, un empresario se quejaba de la honestidad de un nuevo ministro que estaba retrasando o bloqueando determinadas concesiones que, con otro ministro anterior, se conseguían sin más que pagar algunas comisiones. Algo parecido hemos visto, recientemente, en el caso de la "operación Guateque" donde, en el Ayuntamiento de Madrid, se conseguía licencias de apertura, mediante pagos a funcionarios, en un tiempo de pocas semanas que se podían convertir en años si el peticionario no pagaba. Y, seguramente, resultaba más económico pagar que esperar años a poder abrir el negocio.

En el caso Coslada, las extorsiones y amenazas de la policía local se parecen más a las que pudieran ejercer una mafia criminal que a las de los casos de corrupción que hemos citado anteriormente o a las que se han venido desarrollando, de forma masiva, en el ámbito urbanístico de la costa levantina y andaluza que han dado ya lugar a actuaciones policiales y judiciales con el caso de Marbella, donde alcaldes y concejales han dado con sus huesos en la cárcel, junto al principal gestor urbanístico de la Corporación, Juan Antonio Roca, y demás implicados en la Operación Malaya. Si bien, en este caso, se pueden encontrar también caracteristicas mafiosas, en el Sr. Roca, por el entramado de relaciones de "amistad" o complicidad con toda clase de personajes con poder e influencias en la zona (autoridades municipales, arquitectos, constructores, abogados, notarios, policías, funcionarios judiciales, etc.), influencias que perviven a las diferentes corporaciones políticas, aunque en este caso no aparecen las amenazas físicas típicas de la mafia.

En este punto, nos preguntamos: ¿cómo está nuestra situación en relación a otros países? ¿cuales son las verdaderas causas de la corrupción? ¿qué habría que hacer para eliminar o reducir esta lacra en nuestro país?

Para la primera pregunta, me remito a Transparency International que realiza estudios exhaustivos en casi todos los países del mundo, elaborando informes muy completos y un índice de percepción de la corrupción (CPI), en los diferentes países, estableciendo un ranking con notas de 10 (inexistencia de corrupción) a 1 (altísima corrupción). El primer puesto es para Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda, con nota de 9,4 seguidos de Singapur, Suecia, Islandia, Holanda y Suiza con notas de 9 ó más y, después Canadá y casi todos los países europeos más EE.UU y Chile (7 de nota). España ocupa el puesto 25 con una nota de 6,7 por encima de Portugal, Italia y Grecia. Entre los más corruptos están casi todos los países subdesarrollados (Somalia, Myanmar, Iraq, Haití, Sudán...) pero tambien alguna potencia, como es Rusia, que ocupa el puesto 143 con una nota de 2,3.

Así pues, se podría pensar que la pobreza es una de las causas de la corrupción, junto con gobiernos autoritarios o no democráticos. Es lógico pensar que si los jueces y policías están muy mal pagados estén más inclinados a obtener ganancias extras aprovechando su poder de decisión en temas de poca envergadura, mientras que las principales autoridades lo harán en gran escala. Y todo ello, aprovechando leyes normativas que intervienen en las operaciones económicas. Ahora bien, en los países europeos hay todavía una mayor complejidad normativa y regulatoria debido a la necesidad de proteger el medio ambiente, la seguridad y salud de los ciudadanos y los trabajadores, la racionalidad del urbanismo y el control de las relaciones laborales, así como la necesaria fiscalidad. Sin embargo, el nivel de honestidad de las Administraciones públicas de estos países, especialmente los nórdicos, es muy alta. Y la razón fundamental es que toda esa normativa y las operaciones económicas consiguientes están sometidas a una gran transparencia informativa por parte de los Gobiernos centrales, regionales y municipales. Donde hay transparencia, es más difícil que se tomen decisiones arbitrarias. Hoy, una utilización inteligente de las potencialidades de difusión de Internet, podría servir para dar un salto espectacular en la transparencia informativa.

Así pués, si queremos reducir la corrupción administrativa, reclamemos la mayor transparencia informativa, para cada asunto que tengamos entre manos:

!transparencia, transparencia y transparencia!

Después de escribir todo lo anterior, veo en TV5 una tertulia en la que se comentan la manipulación de la información sobre las excesivas colas de espera de la Sanidad pública, para especialistas y operaciones quirúrgicas, de algunas Comunidades. Esto no se puede tildar de corrupción, estrictu sensu, pero si de corruptela por información inadecuada, ya que puede ser una fuente de favoritismos por ausencia de transparencia. Personalmente, tengo la experiencia de una operación de próstata, el año pasado, para la cual carecí, durante meses, de una información aproximada de fecha de operación. Cuando preguntaba me decían que me dirían la fecha exacta unos días antes de operarme. O sea, que no podía planificar un viaje o cualquier evento por falta de información; así que escribí al Director del Hospital (con copia a la Delegada de Salud de Málaga) proponiendo un sistema sencillo para que se puedan calcular fechas aproximadas. El sistema es muy parecido al que es usual en las colas de correos, bancos, Renfe o supermercados: al decidir cada proceso de tratamiento (p.ej: una operación quirúrgica) se daría un número de orden a cada paciente y se publicarían los números que, cada día, fuesen cumplimentados. Cada usuario podría consultar, por telefono o Internet, los números cumplimentados y evaluar el ritmo en que se despachan, con lo que podrían calcular si les va a tocar esperar unos pocos días, semanas o varios meses. Naturalmente, las urgencias por riesgo de muertes tendrían un tratamiento especial que debería también ser publicado. Una comisión inspectora certificaría la correcta aplicación del sistema e investigaría las reclamaciones. Este sistema, por sí mismo, no acortaría las colas de espera, que dependen de los recursos sanitarios disponibles, pero sí permitiría una información útil y transparente.

Por supuesto, nadie hizo ningún caso a mi propuesta pero, casualmente, a los pocos días de escribir la carta, recibí la noticia de que mi operación estaba programada para dos días más tarde. Casualmente.


viernes, abril 25, 2008

La sociedad (opulenta) se derechiza

Desde hace algún tiempo, tengo la sospecha de que, en el mundo desarrollado de la sociedad de consumo o de la sociedad opulenta (como la llamaba nuestro admirado John Kenneth Galbraith, en los años 50) hay una continuada desviación hacia la derecha (contrariamente a la desviación hacia el rojo de la luz de las estrellas), que se viene percibiendo con mayor o menor intensidad desde hace años.

Me resulta impresionante ver que J.K.Galbraith ya detectaba, en los años 50, características de esa "affluent society", que hoy podemos apreciar en nuestro país, que consisten básicamente en una preferencia por los bienes privados sobre los públicos, cuando estos últimos son vitales para la mayor parte de la población. Leamos este párrafo de "La sociedad opulenta" para comprobarlo:

«Con toda probabilidad, una comunidad puede ser satisfecha tanto por la adquisición de mejores escuelas o parques como por la de automóviles más grandes. Al concentrarse en estos últimos más que en los primeros, no logra maximizar sus satisfacciones. Lo mismo que ocurre con las escuelas dentro de la comunidad, resulta con los servicios públicos del país en general. Apenas si tiene sentido que debamos satisfacer nuestras necesidades de bienes privados sin medida en tanto que, en el caso de los bienes públicos, como se puede comprobar a simple vista, practicamos una renuncia ilimitada. De este modo, en lugar de explotar sistemáticamente las oportunidades que nos permiten emplear y obtener un placer de estos servicios, no nos suministramos lo que nos mantendría alejados de toda preocupación.»

Para mí, esta es la base de la derechización de nuestra sociedad de consumo y, muy particularmente, en España, en Francia o en Italia: el predominio de lo privado sobre lo público, o bien la subordinación de lo público a lo privado. Y esto en términos fehacientes o reales, ya que en términos teóricos se suele decir lo contrario; sin embargo, si nos atenemos a los hechos y no a los dichos (de políticos, sobre todo de la derecha), podemos certificar con facilidad lo que aquí decimos.

Alguien podría objetar que si la sociedad española se derechiza, las elecciones de 2008 tendrían que haber sido ganadas por el PP y no por el PSOE. Sin embargo, yo tengo otra lectura de esas elecciones. El PP, a pesar de haber llevado una política de oposición muy destructiva y poco adecuada para un partido que se presenta como partido de Gobierno, obtuvo 400.000 votos más que en 2004 mientras que el PSOE solo subió unos 40.000, a pesar del elevado porcentaje de participación que, según mis cálculos, deberían haberle llevado a conseguir la mayoría absoluta. Sin embargo, no solo no fue así, sino que si se analiza la procedencia de los votos, se ve que fueron los votantes de Euskadi y Catalunya los que salvaron al PSOE de la quema. Y esto porque el PP, consciente o inconscientemente, había transmitido a esta sociedad derechizada un sentimiento anti-vasco y anti-catalán. Y eso le perdió.

En mi opinión, si el PP hiciese una política de oposición responsable, más abierta a diferentes sensibilidades sociales y, particularmente, más amigable hacia vascos y catalanes, podría barrer en las próximas elecciones. Esta parece haber sido la conclusión a la que ha llegado Mariano Rajoy, y los que le apoyan, ya que todo apunta a que tratan de integrar, además de al centro no ideológico, tanto sensibilidades cercanas a la socialdemocracia como a las próximas a la derecha neo-con, al mismo tiempo que pretende un nuevo clima de diálogo con nacionalistas catalanes y vascos, cuyos votos necesitaría para gobernar. Sin embargo, parece que Dios le ha venido a ver a Zapatero, en forma de bronca en el PP auspiciada por los mismos medios que antes apoyaban a Rajoy y por las calculadas indecisiones de la aspirante al poder en el PP, Esperanza Aguirre. Algunas actitudes, como las del vocero de la COPE, J. Losantos, alias "Fedeguico", que pide públicamente disculpas a aquellos a los que convenció para que votaran a Rajoy, resultan verdaderamente chuscas; aunque, a decir verdad, no es fácil encontrar algo que no resulte chusco o risible en la abigarrada verborrea de este personaje. Merecería el Premio al discurso surrealista por excelencia.

Pero, volviendo a la tésis de la derechización de la sociedad española, se me podría preguntar ¿porqué lo sabes? ¿acaso has hecho algún estudio sociológico serio? En absoluto. Para decir esto, me baso en algunos hechos probados (evolución del voto en zonas como Madrid o Valencia que hace 30 años eran netamente de izquierdas) y, sobre todo, en la observación empírica de la gente que conozco o del entorno vecinal, que puedo ilustrar en forma de anécdotas más o menos divertidas. He aquí algunas:

Anécdotas anti catalano-vascas:

Ante el cierre de la industria textil X, inicialmente catalana. Una Señora comenta en la papelería: Ahora, los catalanes "se llevan" la industria a su país, y echan a los andaluces a la calle. Como también pasó con la siderúrgica de los vascos.
En realidad, X entró en fuertes pérdidas debido a la competencia (de bajos salarios) hindú y china, y acabó cerrando, no "se la llevaron" a Cataluña. Y las siderúrgicas pequeñas y no rentables han desaparecido en toda Europa.

En la Ferretería, una Sra. pide unas tijeras de buena calidad, "no de esas chinas". El ferretero le presenta una que dice son de la mejor calidad y españolas, de Álava. La Sra. no las quiere porque son vascas y eso es como si fuesen chinas (no me quedó claro si lo de "como si fuesen chinas" era por la calidad -aunque la metalurgia alavesa es de gran calidad- o por "no españolas").

Necesidad de pertenencia a clase alta:

Vivo en un barrio modesto y popular, de trabajadores, pequeños comerciantes y jubilados que se podría clasificar como de clase media o media-baja. Aunque, con seguridad, si se hiciese una encuesta, casi nadie se autocalificaría en media-baja, sino más bien en media-alta. Esta anécdota lo ilustra:
Mi mujer entra en una pequeña frutería del barrio y dice: Tenéis los fresones a 4€, pues en Las Atarazanas (el mejor mercado de frutas y verduras de Málaga) los he visto a 3€. Contestación del frutero: En este barrio, nadie compraría fresones "de 3€" (es como decir: aquí tenemos más categoría).

Y no solo en mi barrio, sino en toda España, es ya un tópico la consabida frase de las madres que, para dejar clara su categoría y el rechazo de lo público, dicen: Yo a mi niño le llevo a un colegio "de pago". No a un colegio de tal o cual pedagogía (Montessori o Waldorf o Liceo francés), sino "de pago".

Por supuesto, en mi barrio, la mayoría de la gente vota PP y suponen automáticamente que si uno es educado y tiene carrera, no puede ser un "rojo" por lo que, cuando tratan de ser amables, no tienen inconveniente en referirse despectivamente a "este Gobierno" (socialista):
Está lloviendo y en el ascensor coincido con un vecino. Para romper el hielo, digo: ¡que bien que llueva, se limpia la atmósfera! Y el vecino: sí, pero con "este Gobierno" que tenemos...Y yo: ¿que tiene que ver el Gobierno con la lluvia? Vecino (saliendo del ascensor): bueno, es que como están haciendo "eso del río".
Colijo que "eso del río" se refiere al minitrasvase de agua de los regantes de Tarragona a Barcelona, de lo que habrá oído campanas en alguna radio.

La radio de los obispos:
La COPE debe tener una audiencia importante en Málaga y se oye bastante en los taxis (si bien no tanto como en Madrid), lo que explica esa tendencia, de personas políticamente ignorantes, a dar por supuesto que tenemos un Gobierno incompetente, que la SER son unos manipuladores y Gallardón un traidor al PP. Aunque no entiendan nada, siempre les queda esa cantinela del amigo "Fedeguico" y su comparsa. Ahora bien, en estos momentos, los pobres ciudadanos de derechas deben estar sumamente desconcertados ya que, el imperio del mal se va extendiendo amenazadoramente al propio Rajoy y hasta a Fraga, e incluso a Aznar. No me extrañaría que, finalmente, el único bueno en el mundo acabe siendo el propio "Fedeguico".

En fin, podría continuar el anecdotario, pero seguiré otro día. Y, por cierto, que nadie piense que siento un rechazo hacia estas gentes humildes que se esfuerzan por sentirse perteneciendo a una clase más alta y respetada. Al contrario, siento cierta ternura ante tanta ingenuidad.



martes, abril 15, 2008

Crisis

En el idioma chino el concepto de crisis se expresa por un conjunto de dos términos: wēi - jī (危 机), que significan riesgo y oportunidad (*). Es la mejor definición posible del concepto de crisis, que implica un riesgo o un peligro, pero también una excelente oportunidad para un cambio fructífero.

La Real Academia expone diferentes significados, aunque ninguno tan preciso como el del chino. En el DRAE:

Crisis.

(Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις).

1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.

2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.

3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.

4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.

5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.

6. f. Escasez, carestía.

7. f. Situación dificultosa o complicada.


La actual situación económica española ha sido descrita como crisis por algunos y como desaceleración por otros. Todo depende de la magnitud que se suponga para el riesgo de la situación y de las dificultades que se vean para resolver el problema. Ya en mi artículo ¿Milagro económico?, escrito en Septiembre 2007, describía como razonablemente realistas predicciones de incremento del PIB (para 2008) inferiores al 2% como las que, ahora, estiman algunas instituciones internacionales como el FMI.

¿Se puede hablar de crisis con estas cifras? No, si las comparamos con otras antíguas más conocidas. Como la del crack bursátil de 1929 en los EE.UU o, incluso, con las de la transición española, del 76 al 82. En esta última, se llegó a cifras de inflación y de desempleo superiores al 20% . Una crisis que fue, también, una gran oportunidad para pactos económicos como los de la Moncloa y el pacto político que se concretó en la Constitución del 78 y el Estado de las Autonomías.

En todo caso, ninguna de estas crisis se podría comparar con algunas catástrofes del siglo XIX, como la gran hambruna irlandesa de 1846 a 1848, que hoy sería imposible dados los recursos que los Gobiernos tienen para intervenir en la macroeconomía, en los países desarrollados. En aquel entonces, una plaga asoló la cosecha de patatas de Irlanda y muchas personas murieron de hambre o emigraron a los EE.UU. y a otros países. Se calcula que la población de Irlanda disminuyó en más de 2 millones. Y también, en este caso, a la desgracia siguió una gran oportunidad: la emigración de unos 5 millones de irlandeses a los EE.UU., durante el siglo XIX, que ha constituido una influyente comunidad económica y cultural, a la que perteneció la familia del Presidente Kennedy, y que también es, ahora, una de las fuentes de las inversiones tecnológicas e industriales que están en el orígen de la actual prosperidad irlandesa, que ha sobrepasado al Reino Unido en Renta per cápita. Algo impensable hace solo 50 años.

Por lo que a mi respecta viví, además de la crisis de la transición, la más reciente de 1992-93 que me afectó personalmente, tanto que decidí jubilarme con 3 años de anticipación. Por aquel entonces, yo era socio de una pequeña empresa de consultoría y tuvimos algunos clientes que suspendieron pagos. Mis ingresos se reducieron a la tercera parte de los de años anteriores, con lo que decidí la jubilación anticipada ya que, al menos, me aseguraba un ingreso fijo. Vendí mi casa de Majadahonda (Madrid) y compré otra en Fuengirola, bastante más barata, lo que suscitó las sospechas de un funcionario de Hacienda, quien me dijo: ¿como es que su nueva casa es más barata, cuando "todo el mundo" va a más y no a menos? Y es que la mentalidad funcionarial que, cada año, aumenta sus ingresos nominales (aunque no siempre su poder adquisitivo) no comprende facilmente que, en el mundo empresarial, una crisis puede disminuir drásticamente los ingresos de muchas personas e, incluso, llevarles a la ruina más total. Yo me consideraba afortunado porque esta crisis me daba la oportunidad de cambiar a una vida con menores ingresos monetarios, pero de bastante mayor calidad.

En todos estos casos, aparece muy claro ese concepto de crisis del lenguaje chino, a la vez como un peligro y una nueva oportunidad.

* NOTA: En el idioma chino, puede haber muchos significados diferentes para cada palabra (de una sílaba). Wei o Ji pueden tener cerca de 50 significados que se reducen mucho utilizando uno de los 4 tonos (en este caso es el primer tono que se representa por una raya sobre la sílaba: wēi jī) y, por ello, se precisa conocer el contexto hablado o el carácter escrito (危 机), diferente para los diferentes significados. Es posible que algunos lectores no vean correctamente los caracteres chinos, sobre todo si utilizan Windows y no han instalado el soporte de caracteres asiáticos que, en mi sistema de Ubuntu-Linux, viene habilitado por defecto.