miércoles, octubre 22, 2008

Soluciones a la crisis

Desde que estalló la crisis financiera global, los gobiernos de los países más desarrollados y los economistas más conocidos han ofrecido toda clase de explicaciones acompañadas de medidas destinadas a evitar una catástrofe financiera global.

La mayor parte de las medidas adoptadas consisten en poner en manos de bancos y entidades financieras enormes sumas de dinero público, bien comprando activos de esas entidades, bien nacionalizándolas parcialmente o bien avalando algunas de sus operaciones. Al mismo tiempo, las recetas fiscales de casi todos los economistas neo-liberales (los mismos que han contribuido a crear los problemas que, ahora, se pretenden arreglar fuera del mercado) siguen centradas, machaconamente, en la reducción el gasto público (salvo el que se deriva del apoyo a la banca) y, especialmente, en la reducción del gasto social.

Pero no todos los economistas opinan lo mismo. Los partidarios de las políticas socialdemócratas, como es el caso de Vicenç Navarro, consideran que una de las causas de la crisis (además del estallido de las burbujas de productos financieros especulativos) ha sido, precisamente, la reducción del gasto público y de los impuestos a los más ricos. En su reciente artículo "Propuestas para la crisis...", Navarro se apoya en las soluciones dadas al crack de 1929, por el New Deal de Roosvelt, para reivindicar la aplicación de dinero público al crecimiento de la demanda de bienes de consumo y, muy especialmente, al incremento del gasto en servicios públicos como sanidad, educación y dependencia, servicios muy intensivos en mano de obra cualificada y no cualificada. Este tipo de gasto social ha demostrado ser muy exitoso en crisis pasadas en el caso de Suecia, donde centenares de miles de mujeres pasaron de las tareas del hogar a engrosar la población activa.

Para proponer este tipo de soluciones, V. Navarro recuerda que España tiene un PIB per cápita del 92% del promedio de la UE-15 mientras que su gasto público es solo del 72% y su gasto social del 68%. Es decir que España tiene un gasto social muy por debajo del que le correspondería para su nivel económico. En términos de personal dedicado a servicios públicos del Estado de bienestar, o sea en sanidad, educación, escuelas infantiles y servicios domiciliarios a dependientes, las diferencias con Europa son todavía mayores: España solo tiene un 9% de la población activa dedicada a estos servicios frente al 15% del promedio UE-15 o el 25% de Suecia.

El artículo de V. Navarro señala que el largo periodo de bienestar que se dió, en los países más desarrollados, en el periodo de 1950 a 1980, fue posible por un pacto entre el mundo empresarial y los sindicatos que fue roto, en los años 80, por las políticas de Reagan en EE.UU y de la Sra. Tatcher en Gran Bretaña. Sin duda, la caída del campo socialista también fue decisiva para la implantación de este tipo de políticas regresivas. Las consecuencias de estas políticas, en el mundo desarrollado, fueron una reducción paulatina de las rentas de las clases trabajadoras frente a las del capital y a las de los principales ejecutivos de las empresas, la reducción de los impuestos a los más ricos (el tipo máximo de los países de la OCDE bajó del 67% en 1980 al 43% en 2000) y, consiguientemente, un aumento notable de las desigualdades salariales. El gráfico, que se presenta más abajo, es suficientemente expresivo de esta situación: desde 1950 a 1980, el salario medio del 50% más alto de los ejecutivos fue entre 25 y 35 veces el salario medio de los trabajadores mientras que, a partir de 1980, fue subiendo hasta más de 100 veces en 2.000. En el caso del 10% más alto de los ejecutivos, los salarios pasaron de menos de 60 veces, de 1950 a 1980, hasta un pico de 700 veces en 2.000, para bajar después hasta unas 350 veces. Es esperable que la crisis actual haga bajar más estas enormes diferencias.

NOTA: Para ver el gráfico aumentado, pulsar sobre el gráfico y, para volver al texto, pulsar flecha atrás del navegador.

sábado, octubre 11, 2008

In Marx we trust

Lo que aún me quedaba por ver, en este extraño mundo en que vivimos, era la nacionalización de parte de la banca USA por el Gobierno Bush, un gobierno que se suponía ejemplo máximo del liberalismo neo-con, capaz de recortar impuestos a los más ricos al mismo tiempo que eliminaba ayudas sociales para los más pobres. Y, para que no queden dudas, tomo la noticia más reciente de esa nacionalización del más neo-con de los medios españoles: Libertad Digital.

Así las cosas, como sugiere la lectura de un artículo de Escolar en el diario Público, estaría más indicado sustituir el lema de los billetes y monedas de dollar, "In God we trust", por el más adecuado a la situación de "In Marx we trust". Sería lo más realista.

Desde luego, la crisis económica actual (cuyo final desconocemos) ha sido un duro golpe para los que, machaconamente, nos decían que el mercado libre lo arregla todo y que no era necesaria una regulación estricta de los mercados financieros. Desde ahora, ya nadie se atreverá a afirmar semejante falacia. Y es que, en los últimos tiempos, la llamada "ingeniería financiera" inventaba nuevos productos, ininteligibles para la mayoría, que se vendían con la pretensión de lograr rentabilidades cada vez más altas que, en realidad, escondían altísimos beneficios para quienes los lanzaban imprudentemente al mercado. Esto, combinado con la proliferación de hipotecas subprime (de alto riesgo), ha producido una burbuja financiera, de proporciones incalculables, que ha terminado por convertirse en un verdadero tsunami que ha arrasado a incontables empresas inmobiliarias junto con algunas muy importantes entidades financieras de EE.UU y Europa, y ha supuesto espectaculares caídas de las Bolsas de todo el mundo. Caídas casi tan fuertes como las del crack de 1929. Y todavía no sabemos cómo y cuando terminará el tsunami.

Aunque todavía es pronto para saber cómo terminará toda esta movida, lo que está ocurriendo nos conduce a unas cuantas reflexiones:

La primera es que ha quedado meridianamente claro que el poder real del mundo capitalista reside en la Banca y el sistema financiero en general. Ha bastado una leve indicación de que el sistema capitalista corre el riesgo de desplomarse, para que los principales Estados de Europa y América se apresuren a disponer ingentes cantidades de dinero para apoyar a los Bancos. Si comparamos la cicatería de esos mismos Estados cuando se trata de ayudar a los marginados de la sociedad, con la magnanimidad y rapidez con que se han dispuesto centenares de miles de millones de dólares o de euros para el sistema financiero, no podemos por menos de sorprendernos. En España, el presupuesto del Estado para la aplicación de la ley de Dependencia en 2008 no llega a los 1.000 millones de euros, pero los avales que el Estado concede a la Banca (en una decisión relámpago) ascienden a 100.000 millones de euros. Si miramos a los EE.UU. la cosa es todavía más tremenda. Hace poco Bush vetaba una decisión del Congreso (¿o era el Senado?) que asignaba unos fondos (muy limitados) para programas de cobertura médica para 9 millones de niños pobres (ya que la pobreza aumenta considerablemente en el país) cuando ha dispuesto, sin despeinarse, una cantidad de 700.000 millones de dólares para comprar activos a la Banca americana, y sin hacerle ascos a los activos basura. Después de lo visto, no hay la menor duda de quien tiene el poder.

La segunda reflexión es que el principal problema del mundo actual, que es el cambio climático y la no sostenibilidad del consumo de recursos naturales del planeta, han quedado en un segundo o tercer plano de la actualidad mediática, debido a que la crisis ha acaparado el primer plano. Afortunadamente, la disminución del consumo, provocado por la misma crisis, tiene un efecto positivo para el medio ambiente. Ahora bien, esta reducción de consumo tiene, también, consecuencias negativas en el empleo, consecuencias que podrían reducirse si los Estados tomasen medidas, para el reparto del empleo, con la misma determinación y presteza con que las tomaron para poner ingentes cantidades de dinero a disposición de la Banca.

Finalmente, cabría reflexionar sobre cuales serían los cambios en el modelo económico y de crecimiento actual, por los efectos y las enseñanzas que está suponiendo, para todos, esta crisis. Podemos pensar que los cambios serán muy positivos (nueva regulación de los mercados financieros, más transparencia, etc.) pero también hay autores que alertan ya sobre la posibilidad de una nueva concentración del poder económico y financiero. Incluso alguno, como F. William Engdhal, en el artículo "Guerra financiera y el futuro del poder de la Banca global", considera que parte de esta crisis responde a una estrategia de concentración de poder, que viene gestándose ya desde hace años y en la que el actual Secretario del Tesoro de los EE.UU, Henry Paulson, tiene, al parecer, un papel esencial. ¿Estamos ante una Teoría de la conspiración más, o ante algo con visos de realidad?

De cualquier manera, después de esta crisis, el mundo de la economía y las finanzas ya nunca será igual. Atentos a los cambios.


PS (15/10/08): El económista americano Paul Krugman acaba de ser galardonado con el premio Nobel de Economía. Krugman es un crítico feroz de la política económica neo-con y, entre otras obras, ha escrito "EL GRAN ENGAÑO: INEFICACIA Y DESHONESTIDAD. LOS ESTADOS UNIDOS ANTE EL SIGLO XXI", así como "DESPUÉS DE BUSH: EL FIN DE LOS ´NEOCONS´ Y LA HORA DE LOS DEMÓCRATAS". Krugman es uno de los pocos economistas que previeron que se daría una crisis como la actual.


martes, septiembre 16, 2008

Huracanes en el capitalismo

Los huracanes meteorológicos destruyen zonas específicas del planeta, pero están bien localizados y nos podemos enfrentar a sus efectos a base de la solidaridad entre los pueblos.

Ahora bien, en la era de la globalización, otro tipo de huracanes, los de la crísis provocada por las hipotecas subprime y por la banca financiera deficientemente regulada, resultan más difíciles de controlar o manejar y amenazan con destruir el sistema financiero-capitalista que el pensamiento único neo-con ha ido construyendo en las últimas décadas. Las consecuencias las estamos viviendo ya en casi todos los países desarrollados, especialmente en EE.UU y Europa con espectaculares caídas de las Bolsas, disminución del PIB y aumento del desempleo.

Otro efecto curioso de estos huracanes ha sido la violación del sacrosanto libre mercado por sus más ardientes defensores. El Gobierno de los EE.UU y sus instituciones federales acuden al rescate de algunas de las instituciones financieras que han resultado dañadas por la crisis, a pesar de ser, en gran medida culpables de esta crísis. Así ha ocurrido con las principales sociedades hipotecarias del país (Freddie Mac y Fanny Mae) que han sido nacionalizadas y con la aseguradora AIG a la que la Reserva Federal ha inyectado una fuerte cantidad de dinero, en forma de préstamos. Aunque a los Bancos Bearn Stearns y Lehman Brothers, culpables de la perversa ingeniería financiera en las inversiones empresariales, se les ha dejado caer, es un hecho que se emplea dinero público para rescatar entidades que operan en un mercado libre. Como dice el profesor, de Princeton y Harvard, Benjamin Barber: "Actualmente vivimos en una nueva era de socialismo, donde se socializa el riesgo y se privatizan las ganancias", según leemos en el artículo "¿Fin del mercado libre?" de Vladimir Hernández, en BBC-Mundo.

(La viñeta adjunta está tomada del diario Público de 17-Set-2008)

Es interesante repasar la cronología de la crísis, desde Marzo 2007, cuando se empiezan a sentir los efectos de las hipotecas subprime hasta ahora, con la bancarrota de algunos bancos de inversiones que practicaban enrevesadas ingenierías financieras basadas en la falta de regulación de unas finanzas globalizadas.

Y es que la globalización financiera está en la base de todas estas operaciones de carácter, para mí, fraudulento ya que, si bien no necesariamente eran delictivas, utilizaban el desconocimiento del riesgo que implicaban dichas operaciones. Y eso no solo para los ignorantes usuarios finales sino también para la mayoría de los directivos de los bancos y entidades con las que operaban. Reconozco mi desconocimiento de esas operaciones que llamamos de "ingeniería financiera", pero las de las operaciones de hipotecas subprime son suficientemente explicitas para entender el funcionamiento de un sistema financiero globalizado. Como es sabido, una hipoteca subprime es una hipoteca de alto riesgo y, por tanto, a mayor interés que el normal. Aprovechando el "boom inmobiliario" que suponía que una vivienda que se compraba a un precio valía el doble a los pocos años, esas hipotecas se concedían a personas financieramente poco seguras y, después, se colocaban en el mercado internacional con el fin de obtener dinero para conceder más hipotecas y ganar más dinero. Cuando el boom inmobiliario estaba en auge no había problemas. Casi todas las hipotecas se pagaban religiosamente. El problema aparece cuando las viviendas dejan de subir y no se pueden vender ganando dinero. Entonces empiezan a incrementarse los impagos y la garantía hipotecaria no cubre la deuda. Y aquí entra la globalización que hace que el problema salga de la entidad que originó la hipoteca subprime y se traslade a quienes invirtieron prestando dinero sin saber que la garantía final era una hipoteca subprime. Así que no solo está en riesgo la entidad que dió origen a la hipoteca, sino también la que prestó el dinero a esa entidad norteamericana creyendo que era muy solida. Y esa puede ser una Caja Rural de cualquier Comunidad española. Y todo sin que el propio Director de la Caja sepa que ha incurrido en un riesgo subprime. ¿No podemos considerar fraudulento un sistema financiero en el que los riesgos en que se incurre quedan absolutamente ocultos por la opacidad del sistema? Solo un sistema regulado por una total transparencia podría justificar una globalización mundial de las finanzas. Pero todos los expertos coinciden en la dificultad de lograr que se implante una regulación a la que se pueda considerar realmente transparente.

Como reconozco mi ignorancia sobre estos temas económico-financieros, ofrezco un enlace a una web que trata, con rigor, estos asuntos: Altereconomía. Aquí se pueden encontrar artículos de relevantes economistas, como el Premio Nobel Joseph Stiglitz que dice, entre otras cosas:

En los últimos años, los mercados financieros han creado un casino de ricos gigante, en que jugadores potentados pueden hacer apuestas de billones de dólares contra otros. Estoy entre quienes creen que debe permitirse a los adultos gran libertad en lo que hagan, mientras no perjudiquen a otros. Pero ahí está la fricción. Esos dilapidadores no se juegan solamente su propio dinero. También se juegan el de otra gente. Ponen en riesgo todo el sistema financiero, esto es, todo el sistema económico. Y ahora todos pagamos el precio.

PS: Este video de humor inglés expresa a la perfección lo que ha sido ese enorme casino financiero global.

lunes, septiembre 15, 2008

Huracanes en el Caribe

No sé si el Cambio Climático tiene que ver con todo esto, pero no hay duda de que los huracanes están siendo más destructivos que nunca, en esta zona del mundo. Hace tres años el Katrina destruyó gran parte de Nueva Orleans y causó cerca de 2.000 muertos (en su mayoría debidos a defectos de prevención por parte de las autoridades USA). Ahora, los huracanes Gustav y Ike han dejado una estela de destrucción en Haití, Cuba y el sureste de Texas. Donde la prevención y organización antihuracanes es más escasa, en Haití, las muertes (más de 100) y la destrucción ha sido más extensa. En Cuba, la prevención y organización anti-huracanes es muy completa, con sistemas de evacuación muy ensayados, lo que ha reducido las muertes a 4 pero no ha podido evitar una destrucción sin precedentes que alcanza a toda la isla.

En esta situación, el Gobierno de los EE.UU mantiene el embargo y las penalizaciones y retricciones a los envíos de dinero, incluso de los familiares de cubanos en Miami, desoyendo las voces de estos familiares, y de Barack Obama, que plantean una moratoria de 90 días para estas restricciones. Y ese Gobierno tiene la desfachatez de ofrecer una ridícula parodia de ayuda condicionada, como se puede leer en "La solidaridad prohibida" de Pascual Serrano. Sin embargo, entidades de todo el mundo se están volcando en hacer llegar la necesaria ayuda para la reconstrucción, como se puede ver aquí, donde se dan cuentas bancarias a las que se pueden enviar las donaciones, entre ellas algunas españolas como la Asociación de Amistad con Cuba Miguel Hernandez.

Yo puedo ver la TV cubana (CubaVisión Internacional), por cable ONO, y me ha resultado emocionante ver el comportamiento de los médicos cubanos que han redoblado su esfuerzo de atención a los damnificados, incluso en casos en que algunos de estos médicos habían perdido sus propias viviendas. Y también la actividad solidaria de brigadas de chicos y chicas adolescentes preparando envíos de ayuda a la vecina isla de Haití.

Sin duda, este pueblo extraordinario merece la solidaridad de todo el mundo.

viernes, agosto 15, 2008

La insostenible sociedad de consumo


Hemos tratado algunas veces sobre el problema de la insostenibilidad de nuestro modelo económico de desarrollo global, que requiere de un consumo continuado de productos, de manera que si este consumo se frena, aunque sea ligeramente, la economía entra en crisis tal como está ocurriendo en estos momentos.

Cuando casi todos reconocen que existe un consumo excesivo por parte de la mayoría de la población, resulta chocante que los remedios que muchos Gobiernos toman contra la crisis sean los de inyectar dinero para reactivar el consumo, como ha hecho el Gobierno de Bush o, en menor medida, nuestro Gobierno con la devolución de los 400 euros. Y, al mismo tiempo, la receta de los conservadores no es la de potenciar los servicios públicos deficitarios (sanidad, educación, dependencia...) sino la de adelgazar la Administración y recortar el gasto público. La inconsistencia de estas propuestas conservadoras quedan al descubierto cuando comparamos nuestro gasto público social y el tamaño de nuestra Administración con los países más eficientes de Europa: Finlandia, Dinamarca y Suecia. Estos tienen entre el 19,5% y el 24,5% de la población activa dedicada a los servicios públicos de bienestar social frente al 10% de España.

El video, abajo incrustado, es uno de los documentos divulgativos que mejor describe esta sociedad absurda de consumo en la que, casi irremediablemente, estamos metidos. Y espero que el "casi" signifique que todavía podemos salir de esta trampa mortal que es la sociedad de consumo.



lunes, agosto 11, 2008

Prisionero 46664

Hace poco más de un mes leí, con sorpresa, que el Congreso de los EE.UU. había retirado a Nelson Mandela de la lista de presuntos terroristas. En verdad, resulta cómico que el país que ha practicado las mayores violencias y atentados, contra personas y países, en lo que se puede calificar como el peor terrorismo de Estado, se permita tener en una lista de terroristas a un Premio Nobel de la Paz, Presidente de Suráfrica, elegido democráticamente y reconocido mundialmente como uno de los pocos mandatarios capaz de dialogar y ser generoso con los que le habían mantenido en prisión durante 27 años, con el número 46664. El modelo de acción política de Mandela fue la no-violencia practicada por Gandhi y solo después de la masacre de Sharperville accedió a algún tipo de resistencia armada y de sabotajes selectivos.

Por lo que a mí respecta, estoy en contra de cualquier violencia ilegal, sea o no legítima, pero reconozco que la Historia, que nos han enseñado quienes ahora parecen saber qué tipo de violencia es terrorismo y cual no, está plagada de violencias que se califican de diferente manera por diferentes observadores. Los ciudadanos de Madrid, el 2 de Mayo de 1808, que apuñalaban a los franceses que nos invadían, eran considerados por esos franceses como lo que hoy llamaríamos "terroristas", y por tanto, vilmente ejecutados en los fusilamientos de la Moncloa. Hoy, probablemente nadie (ni siquiera franceses) considerarán que aquellos ciudadanos eran otra cosa que héroes defendiendo a su ciudad. Incluso un pacifista, como yo, sería capaz de verlo así. Y ¿qué podemos decir de dirigentes israelitas, en su día calificados de "terroristas" por los ocupantes ingleses, que ahora llaman terroristas a los palestinos que luchan por recuperar los territorios de los que fueron expulsados por la fuerza?

No hay duda de que la violencia armada tiene distinta calificación según cómo sea esa violencia y según sea la ideología del que la califica. Incluso si observamos unas guerrillas como las cubanas, no vemos igual la que se hizo contra el régimen de Batista, apoyada mayoritariamente por el pueblo cubano, que la guerrilla del Ché en Bolivia que apenas tenía el apoyo del propio pueblo al que pretendía liberar. En todo caso, ambas se calificarán como "terrorismo" por los exiliados cubanos en Miami (y por los gobiernos USA) y como gestas heroicas (aunque errónea en el caso del Ché) por los partidarios de la Revolución cubana. Otros intentos de lograr el poder con las armas, como el de las FARC de Colombia, utilizando inhumanos secuestros, asesinatos y amenazas, tienen cada vez menos apoyos, incluso entre personalidades supuestamente afines, como Chavez y Fidel, que aconsejan entregar las armas y dar pasos hacia un nuevo escenario político basado en la democracia de los votos.

En el caso de nuestro país, no hay duda de que el terrorismo de inspiración islamista es mucho más temible que el etarra, ya que los primeros no dudan en realizar masacres indiscriminadas, múltiples y simultáneas, como la del 11 Marzo 2004 en Madrid (que tiene similitudes con la del 11/9/2001 en Nueva York y con la posterior de Londres) con un resultado de cerca de 200 muertos y 1.000 heridos. El terrorismo de ETA, absolutamente condenable, genera menos víctimas por cada acción ya que no es tan indiscriminado y suelen dar avisos de bombas, cuando estas pueden afectar a personas que no son objetivo de la banda. Por contra, este terrorismo se ha prolongado durante más de 40 años y no tiene visos de acabar a corto plazo. Y, quizás, su mayor perversión es la de generar un estado de miedo y desconfianza social, ejerciendo una malévola presión sobre políticos, periodistas, jueces, profesores o empresarios que ahoga su libertad de expresión y les impide ejercer su función de una manera tranquila y serena, como exigiría una auténtica democracia. La solución a esta situación pasa, inexorablemente, por la debilitación de la base social de apoyo a ETA y esto no parece que se pueda conseguir solo por la acción policial, sino por una exquisita aplicación de una verdadera democracia. Y eso puede que no sea posible sin modificar nuestra actual Constitución.

Pero, volviendo a la violencia terrorista en el mundo de hoy, el terrorismo de Estado practicado por los EE.UU. en su política exterior, con el apoyo a regímenes dictatoriales (Guatemala, Chile, Salvador, Nicaragua....), las cárceles secretas de la CIA, el limbo de Guantánamo y las guerras de Vietnam y, últimamente, la de Irak, permiten afirmar que casi todos los gobiernos de los EE.UU., son los mayores terroristas de Estado que se conocen en los últimos 50 años (al menos, hacia el exterior de sus fronteras) y que, George W. Bush es el mayor violador del derecho internacional de la historia de los EE.UU. (según Noam Chomsky). No estoy totalmente seguro de que esto sea exactamente así, dada la multiplicidad de conflictos en el mundo actual, pero sí de que la guerra de Irak, lanzada por George W. Bush con la ayuda de Tony Blair y la servil complicidad de J.Mª Aznar, fue una guerra, ilegal e ilegítima, que ha hecho un daño irreparable a centenares de miles de personas inocentes sin conseguir otra cosa que fortalecer al terrorismo islamista que ha encontrado un campo de entrenamiento y de cultivo ideológico donde antes no existía. En suma, la única diferencia de esta guerra, con los otros terrorismos que conocemos, es que las bombas que destruyen edificios y mutilan personas (sin importar si son niños, mujeres o combatientes) no son colocadas a mano por individuos concretos, sino lanzadas desde aviones a gran altura, además de ser mucho más potentes y destructivas. Y, también, que los medios de comunicación de Occidente no osan llamar a esta situación por su verdadero nombre: terrorismo de Estado.