lunes, agosto 11, 2008

Prisionero 46664

Hace poco más de un mes leí, con sorpresa, que el Congreso de los EE.UU. había retirado a Nelson Mandela de la lista de presuntos terroristas. En verdad, resulta cómico que el país que ha practicado las mayores violencias y atentados, contra personas y países, en lo que se puede calificar como el peor terrorismo de Estado, se permita tener en una lista de terroristas a un Premio Nobel de la Paz, Presidente de Suráfrica, elegido democráticamente y reconocido mundialmente como uno de los pocos mandatarios capaz de dialogar y ser generoso con los que le habían mantenido en prisión durante 27 años, con el número 46664. El modelo de acción política de Mandela fue la no-violencia practicada por Gandhi y solo después de la masacre de Sharperville accedió a algún tipo de resistencia armada y de sabotajes selectivos.

Por lo que a mí respecta, estoy en contra de cualquier violencia ilegal, sea o no legítima, pero reconozco que la Historia, que nos han enseñado quienes ahora parecen saber qué tipo de violencia es terrorismo y cual no, está plagada de violencias que se califican de diferente manera por diferentes observadores. Los ciudadanos de Madrid, el 2 de Mayo de 1808, que apuñalaban a los franceses que nos invadían, eran considerados por esos franceses como lo que hoy llamaríamos "terroristas", y por tanto, vilmente ejecutados en los fusilamientos de la Moncloa. Hoy, probablemente nadie (ni siquiera franceses) considerarán que aquellos ciudadanos eran otra cosa que héroes defendiendo a su ciudad. Incluso un pacifista, como yo, sería capaz de verlo así. Y ¿qué podemos decir de dirigentes israelitas, en su día calificados de "terroristas" por los ocupantes ingleses, que ahora llaman terroristas a los palestinos que luchan por recuperar los territorios de los que fueron expulsados por la fuerza?

No hay duda de que la violencia armada tiene distinta calificación según cómo sea esa violencia y según sea la ideología del que la califica. Incluso si observamos unas guerrillas como las cubanas, no vemos igual la que se hizo contra el régimen de Batista, apoyada mayoritariamente por el pueblo cubano, que la guerrilla del Ché en Bolivia que apenas tenía el apoyo del propio pueblo al que pretendía liberar. En todo caso, ambas se calificarán como "terrorismo" por los exiliados cubanos en Miami (y por los gobiernos USA) y como gestas heroicas (aunque errónea en el caso del Ché) por los partidarios de la Revolución cubana. Otros intentos de lograr el poder con las armas, como el de las FARC de Colombia, utilizando inhumanos secuestros, asesinatos y amenazas, tienen cada vez menos apoyos, incluso entre personalidades supuestamente afines, como Chavez y Fidel, que aconsejan entregar las armas y dar pasos hacia un nuevo escenario político basado en la democracia de los votos.

En el caso de nuestro país, no hay duda de que el terrorismo de inspiración islamista es mucho más temible que el etarra, ya que los primeros no dudan en realizar masacres indiscriminadas, múltiples y simultáneas, como la del 11 Marzo 2004 en Madrid (que tiene similitudes con la del 11/9/2001 en Nueva York y con la posterior de Londres) con un resultado de cerca de 200 muertos y 1.000 heridos. El terrorismo de ETA, absolutamente condenable, genera menos víctimas por cada acción ya que no es tan indiscriminado y suelen dar avisos de bombas, cuando estas pueden afectar a personas que no son objetivo de la banda. Por contra, este terrorismo se ha prolongado durante más de 40 años y no tiene visos de acabar a corto plazo. Y, quizás, su mayor perversión es la de generar un estado de miedo y desconfianza social, ejerciendo una malévola presión sobre políticos, periodistas, jueces, profesores o empresarios que ahoga su libertad de expresión y les impide ejercer su función de una manera tranquila y serena, como exigiría una auténtica democracia. La solución a esta situación pasa, inexorablemente, por la debilitación de la base social de apoyo a ETA y esto no parece que se pueda conseguir solo por la acción policial, sino por una exquisita aplicación de una verdadera democracia. Y eso puede que no sea posible sin modificar nuestra actual Constitución.

Pero, volviendo a la violencia terrorista en el mundo de hoy, el terrorismo de Estado practicado por los EE.UU. en su política exterior, con el apoyo a regímenes dictatoriales (Guatemala, Chile, Salvador, Nicaragua....), las cárceles secretas de la CIA, el limbo de Guantánamo y las guerras de Vietnam y, últimamente, la de Irak, permiten afirmar que casi todos los gobiernos de los EE.UU., son los mayores terroristas de Estado que se conocen en los últimos 50 años (al menos, hacia el exterior de sus fronteras) y que, George W. Bush es el mayor violador del derecho internacional de la historia de los EE.UU. (según Noam Chomsky). No estoy totalmente seguro de que esto sea exactamente así, dada la multiplicidad de conflictos en el mundo actual, pero sí de que la guerra de Irak, lanzada por George W. Bush con la ayuda de Tony Blair y la servil complicidad de J.Mª Aznar, fue una guerra, ilegal e ilegítima, que ha hecho un daño irreparable a centenares de miles de personas inocentes sin conseguir otra cosa que fortalecer al terrorismo islamista que ha encontrado un campo de entrenamiento y de cultivo ideológico donde antes no existía. En suma, la única diferencia de esta guerra, con los otros terrorismos que conocemos, es que las bombas que destruyen edificios y mutilan personas (sin importar si son niños, mujeres o combatientes) no son colocadas a mano por individuos concretos, sino lanzadas desde aviones a gran altura, además de ser mucho más potentes y destructivas. Y, también, que los medios de comunicación de Occidente no osan llamar a esta situación por su verdadero nombre: terrorismo de Estado.

miércoles, julio 30, 2008

Ciudadanos del mundo versus nacionalistas

No sé cuando fue el momento en que me sentí más ciudadano del mundo que de mi propio país. Supongo que fue un proceso de largos años que comenzó el día en que salí de España, rumbo a Helsinki, en un avión de hélice que, retirado del servicio normal, se destinaba a viajes baratos no regulares. Mi viaje, que continuó en tren y, después, en bicicleta y, finalmente, en un camión, terminó en Laponia, en un campo de trabajo voluntario de la organización finlandesa KVT. Era el 6 de Julio de 1956. La experiencia de aquel campo de trabajo me marcó para siempre. Conecté con una sociedad más abierta, más sincera, más cooperativa y nada materialista.

Otro momento clave de este proceso globalizador fue la lectura, a orillas de un lago finlandés en 1973, del libro del Club de Roma "The limits to growth" que ha inspirado mi primer artículo de este Blog: Los límites del crecimiento. El documento se basa en un modelo de simulación del mundo que produce diferentes resultados, según los datos que se consideren, pero en casi todas estas simulaciones se observan fuertes crisis de sostenibilidad a lo largo del presente siglo, especialmente a partir de la segunda o tercera década. Algo que, hoy, nos parece altamente probable.

La situación del mundo actual, con la amenaza del calentamiento global y la escasez de agua y alimentos en el tercer mundo, nos advierte de que vivimos en un planeta que se nos queda cada vez más pequeño. Por eso, es esencial trascender los nacionalismos y asomarse al mundo con una visión cada vez más global y cooperadora con las entidades supranacionales y con las ONGs de apoyo al medio ambiente y a los países no desarrollados.

En España, cuando se habla de "nacionalismos" la mayor parte de la gente entiende que se trata de los ampliamente denostados nacionalismos periféricos.
Para muchos, el nacionalismo "español", centralista, es inexistente. Cuando hablo de ello, mis amigos me miran como si fuese un marciano. Una vez que el "nacional-catolicismo" del franquismo se dio por superado con la transición democrática, muchos consideran, erróneamente, que no hay un auténtico "nacionalismo español". Sin embargo los que tenemos una sensibilidad global, y nos sentimos ciudadanos del mundo, antes que ciudadanos de nuestro propio país, lo podemos apreciar y sentir contínuamente. No voy aquí a narrar las muchas anécdotas que me permiten decir esto, pero sí me voy a referir al primer artículo que he leído que reconoce y describe con cierto rigor lo que es y significa este nacionalismo. Está escrito por el profesor de la UPF Jordi Muñoz Mendoza y se titula: El nacionalismo separador. El artículo no tiene desperdicio, ni tampoco los muchos comentarios en los que se aprecia una cierta agresividad de los que, claramente, se pueden identificar como "nacionalistas españoles" que es casi sinónimo de "anti-nacionalista periférico".

Lo dicho, superemos los nacionalismos, sean del tipo que sean, para ser más "ciudadanos del mundo". Y esto significa amor a todo lo que tenemos en nuestro planeta, por la naturaleza y por la diversidad (biológica, lingüística, étnica...) y , también, rechazo de la dominación de unos sobre otros.

Cuidemos de nuestro planeta actuando localmente pero pensando globalmente. Le irá mejor al país y al mundo.


domingo, julio 20, 2008

Una ciudad para las personas

Acabo de llegar de Malmö, una ciudad del sur de Suecia que me ha sorprendido por su orientación ecológica y sostenible. Si hago una comparación con Málaga, la ciudad donde vivo, tengo que reconocer que Mälmo es todo lo contrario a Málaga en casi todo, especialmente en lo que se refiere al tŕafico rodado. El paisaje de Malmö es de calles para peatones y ciclistas, con un centro comercial donde abundan las terrazas en calles peatonales junto con árboles, parques y flores:


En Málaga, los coches monopolizan calles y aceras, y es normal ver coches en segunda fila y otros taponando los pasos peatonales. Apenas se ven bicicletas y sí muchas motos. Hay pocos carriles-bici y los que hay casi no se utilizan.

Por el contrario, en Malmö se ve poco tráfico de coches y muy pocos aparcados al borde de las aceras. No recuerdo haber visto ninguna moto y sí aparcamientos con decenas de bicicletas, por todas partes. Los carriles bici son amplios y las bicicletas tienen prioridad absoluta. Hay también una abundante flota de buses verdes que utilizan gas natural poco contaminante. En Malmö se ven canales y agua abundante; muchos puentes son exclusivos para peatones y bicicletas. En los días buenos, se ve gente tomando el sol en el cesped de los parques y y en escalinatas al borde de canales y lagunas:



Pero lo más característico de Malmö son la abundancia de parques y lagunas que cobijan a una diversidad de pájaros: gaviotas, palomas, patos y cisnes. Es una delicia andar por estos parques y observar los movimientos de estos animales.

También es frecuente ver, en Malmö, inmigrantes de muy diferentes países, como Turquía o Marruecos, y del Este de Europa, especialmente polacos.
Debe haber alrededor del 20% de inmigrantes, muchos de los cuales obtienen trabajo del Ayuntamiento en puestos como conductores de buses o personal de mantenimiento y limpieza.

La ciudad cuenta con una zona industrial con un barrio de moderno diseño para la población trabajadora, con algunos edificios emblemáticos, entre los que destaca el "Turning torso" del arquitecto español Santiago Calatrava.

La ciudad tiene, además, unos buenos recursos culturales, entre otros un estupendo Teatro de la Ópera o una extraordinaria biblioteca municipal con un edificio de moderno diseño, que respeta, también, el edificio de la antigua biblioteca.

Esta moderna biblioteca está equipada con una gran cantidad de ordenadores y mesas de lectura y sus enormes ventanales hacen que los lectores se sientan cerca de la naturaleza arbolada que ven en el exterior. Una delicia.

La comunicación física con el resto del continente europeo está facilitada por el puente de 8,5 km. que une Malmö con Copenhagen, por el estrecho de Öresund.

Otro aspecto interesante es el que, en esta ciudad y, en general, en toda la zona marítima de Öresund, se está promoviendo el desarrollo de energías alternativas como son los aerogeneradores marimos y la energía solar. En la hoja web (en inglés) dedicada a la sostenibilidad ambiental de la ciudad se puede ver un extenso documental, SolarCity Malmö, que explica la aplicación de energías renovables en esta ciudad y la educación de los escolares para la cooperación en esa sostenibilidad. El nivel de implicación democrática de los ciudadanos parece ser muy alta, como lo atestiguan los mensajes ciudadanos, a los políticos, que aparecen en algunas plazas. En la Stor torget hay, en el suelo, una enorme fotografía de la plaza y sus alrededores con un buen número de reivindicaciones ciudadanas, entre las que se encuentran la eliminación de aparcamientos de coches en superficie, el incremento de zonas de parques y jardines, la eliminación de la estatua ecuestre del Rey Gustav Adolf y otras más ingeniosas. También hay un gráfico de las prioridades que los ciudadanos desean para la remodelación de la zona.

Llama la atención la cantidad de niños que se ven en parques y jardines, probablemente a causa de las vacaciones, y la gran cantidad de padres y madres que utilizan cochecitos y extensiones en sus bicis para llevar a los pequeños.

Y, por cierto, la ciudad está absolutamente limpia, pero apenas se ven contenedores de basura que suelen estar ocultos. Todo muy distinto de lo que vemos en Málaga.

Pero, para ser justos, también hay algo en lo que Málaga es muy superior: los mercados de pescado fresco. Algo inexistente en Malmö, a pesar de ser una ciudad marítima, ya que sus habitantes, más parecidos a sus parientes daneses, son empedernidos comedores de carne, especialmente de cerdo. Naturalmente se encuentra pescado congelado, pero los que quieren pescado fresco han de desplazarse a una zona portuaria y a unas horas concretas. Es lo que hizo mi cuñada finlandesa para ofrecernos un plato de un excelente salmón.

En suma, mis 8 días en Malmö han sido los más enriquecedores que haya pasado nunca en cuanto a pasear por magníficos parques y conocer cómo funciona una ciudad diseñada para las personas y cerca de la naturaleza.

viernes, julio 04, 2008

Un país anómalo

No es la primera vez que escribo sobre la especificidad de España dentro del concierto de las naciones europeas y americanas. En Enero de 2007 publiqué, en este Blog, un artículo titulado Spain is different que señalaba algunas de esas especificidades o anomalías de nuestro país. Hoy, la crisis económica o la polémica sobre las lenguas minoritarias, me aportan nuevas perspectivas sobre dicha especificidad.

Como es sabido, durante un largo periodo (más de 12 años) hemos disfrutado de una economía boyante, con crecimientos superiores al 3% y una fuerte creación de empleo como consecuencia de un boom inmobiliario sin precedentes: construcción de más de 500.000 viviendas anuales (en algunos años más que en el resto de Europa junto). Se podría esperar que, después de un periodo de bonanza tan largo, el desempleo hubiese disminuido hasta cifras cercanas al pleno empleo. Sin embargo, resulta que seguimos siendo el país europeo con peores tasas de desempleo: alrededor del 10% de la población activa.

Veamos los datos para los distintos países europeos, en 2007 y 2008:


(Para ver el gráfico a mayor tamaño, hacer click sobre el mismo).

En suma, países como Dinamarca y Holanda reducen la tasa de paro, de 2007 a 2008, y quedan por debajo del 3% lo que se puede considerar pleno empleo. España presenta los peores datos subiendo el desempleo desde 8,1% en Mayo 2007 a 9,9% en Mayo 2008. En plena crisis económica todos los países, excepto España, Irlanda e Italia, bajan la tasa de desempleo de 2007 a 2008. Al parecer, la crisis está afectando a España con mayor agudeza que a otros países, lo que no impide a ZP pregonar que somos el país mejor preparado para afrontar la crisis (perdón quise decir la "desaceleración profunda"). Y esto no es nuevo: hinchar pecho y pregonar nuestras excelencias lo han hecho casi todos los altos dirigentes del país y en todas las épocas. Lo hizo Aznar que presumía de llegar al déficit cero (obviando los superávits de países invisibles, como Suecia o Finlandia) y, desde luego, lo hizo Franco quien, en plena situación de hambre y penuria con millones de españoles emigrando, decía que toda Europa "nos tenía envidia, por haber derrotado al comunismo".

Finlandia aparece en los primeros lugares del mundo en educación, no corrupción, nuevas tecnologías, tasa de científicos e investigadores , etc. pero resultaría casi imposible encontrar finlandeses que presuman de esos logros. O no se lo creen o parece que les molesta, porque suponen que esa situación les impide criticar las cosas para mejorarlas. Ningún finlandés (y menos la prensa) presume de estar en cabeza de cualquier cosa (ver el artículo "Autoestima andaluza y finlandesa") sino, más bien, todo lo contrario. Si España es un país anómalo en un sentido, Finlandia también lo es en el sentido contrario.

Volviendo a la tasa de desempleo, me pregunto ¿qué hacen los daneses para tener pleno empleo? A simple vista, las condiciones fiscales y laborales de Dinamarca no parecen coincidir con las recetas que suelen predicar nuestros prebostes de la derecha neo-con para estimular el empleo: impuestos reducidos, poca protección laboral, sindicatos débiles, salarios bajos... Por el contrario, en Dinamarca hay una fuerte presión fiscal (50% del PIB), afiliación sindical casi total en unos sindicatos que tienen más de 100 años de historia, altos salarios y protección de desempleo inmediata a la pérdida del trabajo por cualquier circunstancia. En estas condiciones, le pregunto a mi cuñado danés: ¿qué es lo que hace que se genere tanto empleo, en Dinamarca? Y hay varias respuestas a esta pregunta. La primera es la cultura del trabajo pagado que se aprende ya desde la niñez. Los jóvenes daneses hacen pequeños trabajos y servicios, a tiempo parcial, mientras son estudiantes: sustituciones en supermercados, correos o servicios como trabajos de jardinería o de kanguro. La cultura del trabajo pagado y del pequeño negocio está muy difundida. La segunda es que crear empresas y contratar personal es rápido y sencillo. Los sindicatos se encargan de suministrar información y formación para los puestos que las empresas demandan. También son los que cobran y pagan el desempleo, por lo que son los primeros interesados en encontrar trabajo para sus afiliados. Y todo el sistema informático funciona en tiempo real y sin burocracias inútiles. Pero esto requiere interés y sentido común para resolver las cosas de la manera más simple y, desde luego, en ausencia total de corrupción y utilización de los sistemas para la comunidad y no en beneficio propio. ¿Se imagina alguien lo que pasaría aquí si CCOO y UGT fuesen los encargados de pagar a los desempleados (con dinero de sus cotizaciones) y se encargasen de la información de demanda de empleo y de la formación de los desempleados?

Dentro de unos días, viajaré a Copenhaguen y Malmö (Suecia) y tendré ocasión de enterarme "in situ" del funcionamiento de la búsqueda de empleos en Dinamarca y Suecia.

Otra anomalía de nuestro país es la disparidad de criterios entre los nacionalismos centralista y periféricos (nacionalismos español, catalán, vasco o gallego) en torno a las lenguas cooficiales del Estado. Cada uno cree que su lengua materna está discriminada y que otras se imponen por la fuerza de la Administración o de los hechos. Ciertamente, el castellano fue una lengua impuesta por la conquista y la colonización no solo en el territorio que ahora es España, sino también en Latinoamérica en detrimento de las lenguas minoritarias. Dentro de España, durante los 40 años de franquismo, se llegó a prohibir hablar y escribir en la lengua vernácula (bien es verdad que con poco éxito en el caso de la comunicación hablada de las zonas rurales). Hoy, las Comunidades que habían sufrido esta discriminación tratan de recuperar lo perdido sobre la base de nuevas imposiciones: en el caso de Catalunya (que pretenden copiar otras Autonomías), utilizando el catalán como "lengua vehicular" en la enseñanza pública. El modelo españolista de la "imposición" se traslada, ahora, a los nacionalismos periféricos aunque manteniendo el bilingüismo por una eficaz enseñanza del castellano. De hecho, los estudiantes catalanes de enseñanza media obtienen mejores notas en castellano que en catalán. El nacionalismo español contraataca con un "Manifiesto por la lengua común" impulsado por el partido UPyD que pretende conseguir miles de firmas de apoyo. El efecto que ya está teniendo dicho Manifiesto es de sentido contrario a lo que pretende conseguir: en una parte de la prensa escrita, ya empiezan a aparecer multitud de artículos que tratan de demostrar, con datos, que las lenguas periféricas están de hecho muy discriminadas frente al castellano. El periódico Público es uno de los que más se distinguen por ofrecer entrevistas y datos que tratan de demostrar que el castellano se impone en la calle, en la prensa y en la mayor parte de los medios de comunicación. Al parecer, muchos catalanes, vascos y gallegos encuentran dificultades para ser atendidos en su lengua por su propia Administración, en especial por la Justicia.

No obstante, es interesante comprobar que los foros de comentarios a los artículos de la prensa estatal están muy inclinados a mantener las posiciones de los que tratan de defender el castellano, la lengua española que menos defensa necesita. Al parecer, la RAE como institución, se desmarca de los que tratan de implicarla entre los firmantes del Manifiesto. Otra cosa es que haya un buen número de académicos firmantes.

En el 37 Congreso del PSOE, este partido apoya expresamente el modelo educativo de Catalunya y se decanta por la defensa de la pluralidad lingüistica de España, una de nuestras mayores riquezas. No todos los socialistas españoles piensan lo mismo, como se puede observar en los comentarios de los foros. Y, naturalmente, el PP intentará aprovecharlo.

Ya tenemos servido un nuevo conflicto político artificial.

Post scriptum:
En pleno verano de 2008 me encuentro con un tema sobre el que había olvidado escribir y que hace a nuestro país todavía más anómalo entre los países occidentales desarrollados, a saber: la proliferación de fiestas veraniegas en las que se maltratan toda clase de animales, pavos o cabras que se lanzan desde un campanario, toros ensogados, toros alanceados o con los cuernos encendidos, peleas de gallos....
Todo eso sin hablar de los miles de perros abandonados en las carreteras para no estropear las vacaciones de sus amos, etc. Todo muy "europeo".

lunes, junio 23, 2008

Pobreza y agua

Cuando la Comisión Europea acaba de aprobar una Directiva, que algunos llamamos de la "vergüenza", que amplía considerablemente el tiempo de reclusión de los inmigrantes ilegales para facilitar su expulsión, es pertinente reflexionar sobre las causas de la inmigración y sobre lo poco que el mundo desarrollado hace para cambiar la terrible situación de pobreza de muchos países de África y América Latina, situación que está en el origen de la creciente inmigración. Inmigración que, por cierto, no está protagonizada por las personas más pobres, que ni siquiera tienen capacidad para emigrar, sino por los que han recibido una mejor educación y por los que tienen un mínimo de dinero como para pagar a las mafias que gestionan las migraciones.

Para comprender las dificultades que existen para que la llamada "ayuda al desarrollo" de las regiones más empobrecidas llegue a dar algún fruto, no hay nada mejor que ver, con los propios ojos, algunos documentales tomados en algunas de estas regiones (Guatemala, Haití, Namibia, Botswana, Honduras, Mali...) como este que se llama Montaña de Luz, que me parece extraordinario por veraz y entrañable. Es un video que dura 45 min. pero que te engancha del principio al final. Y es sintomático que sean médicos cubanos, o una religiosa norteamericana, quienes tengan la capacidad espiritual y mental como para lidiar con estas situaciones difíciles.

El informe de Desarrollo Humano de 2006 se ha titulado:

Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua


Un título que ya nos indica que la pobreza está muy vinculada a las relaciones de poder que la hacen posible y a carencias de recursos indispensables como es el agua potable y el saneamiento. El informe completo tiene 440 páginas, ya que comprende no solo el estudio sobre las disponibilidades de agua y saneamiento, sino también los efectos previsibles del calentamiento global, así como las tablas del Índice anual de Desarrollo Humano en el mundo.

En lo que respecta al agua, solo unos pocos datos nos resumen toda la tragedia de los países más pobres: más de 1.000 millones de seres humanos no tienen disponibilidad de agua limpia y 2.600 millones no tienen acceso a un saneamiento mínimo. Y se calcula que cada año mueren cerca de 1,8 millones de niños a consecuencia de diarreas y otras enfermedades causadas por el agua sucia y por un saneamiento insuficiente, enfermedades que podrían también tratarse con relativa facilidad si hubiese una mínima asistencia médica (como en los casos que se ven en el documental cubano). Solo con que los países desarrollados hiciesen la décima parte del esfuerzo humano solidario que hacen los cubanos dejarían de existir este tipo de problemas.

Por otra parte, cada vez es mayor la población que vive en cuencas hidraúlicas sometidas a un sobreconsumo superior a la tasa de recarga de los cauces y de las capas freáticas. Es una situación de stress hídrico que tiende a aumentar con la población y con los efectos del calentamiento global. Cada año vamos a ver más conflictos entre regiones y países fronterizos afectados por la escasez de agua. Es, por tanto, urgente tomar conciencia de la situación y desarrollar nuevas políticas de gestión del agua basadas en el ahorro, las tecnologías de riego más eficientes y la negociación democrática entre los distintos grupos de interés. El librito de Aguilera Klink "La nueva economía del agua" plantea los fundamentos de esta nueva manera de gestionar este recurso vital.


sábado, junio 14, 2008

Un poco de todo

Últimamente he estado a punto de escribir sobre diferentes temas de actualidad pero la sucesión de acontecimientos me ha frenado el dedicar un artículo a un solo tema. Prefiero escribir, ahora, un poco de todo.

La reciente huelga de transportistas (que todavía continúa) me ha hecho reflexionar sobre lo que algunos llaman libre mercado. Si es que existe algo que se pueda denominar así. Quizás lo sea el del pequeño comercio y también debería serlo el de los transportistas, los pescadores de bajura y los pequeños agricultores. Un indicador del libre comercio es el que un negocio cierre, o haga cambios drásticos, cuando pierda dinero. En el pequeño comercio lo vemos contínuamente: un bar que cambia de dueño y de estilo, una tienda que cierra y aparece otra, en el mismo sitio, comercializando productos diferentes. A nadie del pequeño comercio se le ocurre que el Estado deba venir en su ayuda cuando pierde dinero, aunque sea por causa de una crisis económica. Sin embargo, en el sector del transporte y en los de agricultura y pesca, se suele reclamar al Estado que intervenga cuando determinados precios, como el del petróleo, se disparan. Se reclama una subvención para el gasóleo, lo que no haría sino mantener una demanda excesiva que debería disminuir. Todavía más sorprendente es la petición de que el Estado legisle una "tarifa mínima", lo que sería un atentado contra la libre competencia y a la normativa de la UE. La única alternativa, además de repercutir parte de los incrementos de coste, es lograr una mayor eficiencia en el uso del combustible: mejor aprovechamiento de los viajes, motores más eficientes, etc. Los transportistas más competitivos seguirán en el mercado y algunos tendrán que dedicarse a otra cosa. ¡Así es la vida!

Por supuesto, en el caso de las grandes compañías de la producción, del comercio, la distribución y el transporte, la cuestión es muy distinta. Además de tener mucha mayor capacidad de maniobra para adaptarse a los cambios (reducciones de plantilla, selectividad en las inversiones...), cuentan con relaciones de poder sobre los agentes productivos, especialmente los pequeños, y en el ámbito de las administraciones públicas, lo que transforma su actividad en algo bien distinto del dichoso "libre mercado".


En un artículo anterior escribí sobre la imparable derechización de nuestra sociedad opulenta. Hoy tenemos otro ejemplo, casi increíble: la Comisión europea propone ampliar la jornada laboral máxima hasta 65 horas semanales. Considerando que el límite actual de 48 horas fue aprobado por la OIT en 1917, el retroceso en los derechos laborales me deja estupefacto. Desde luego, la propuesta debe pasar por la aprobación en el Parlamento europeo y es de esperar que no salga adelante. No obstante, dado que la correlación de fuerzas en el Parlamento es favorable a la derecha no sería extraño que prosperase, al menos parte de esa retrógrada propuesta. ¿Donde quedan las 30 horas que propone algún sindicato radical, para contrarrestar el paro?


Hace unos días, muchos debates radiofónicos y televisivos se han centrado en una tontería que la ministra de Igualdad nos propinó al hablar de miembros y miembras. Ciertamente, el lenguaje castellano es sexista. Solo hay que apreciar el diferente significado de "hombre público" con el de "mujer pública". O el de "fulano" y "fulana". O el de decir que alguien es un "coñazo", por aburrido, frente a tener los "cojones bien puestos", por valiente. Ahora bien, por mucho que me moleste la cansina retahíla de "vascos y vascas" o "ciudadanos y ciudadanas" o "españoles y españolas" y así sucesivamente, debatir sobre este tema no me interesa gran cosa. En el espacio de Tele5, la Mirada Crítica, los contertulios dedicaron por lo menos 10 minutos a esa bobada y, sin embargo, no recuerdo que ninguno de los contertulios haya recriminado al presentador, Vicente Vallés, cuando bastantes veces le he oído decir cosas como: ¡no le escucho bien! o ¿se me escucha bien ahí?. Y es que, entre los más famosos presentadores radiofónicos y televisivos, ya es un hecho la desaparición de la diferencia entre oir y escuchar que se ha generalizado en la sociedad española actual. Y eso no es ninguna tontería; es una reducción muy grave de la riqueza de nuestra lengua. Es eliminar una distinción que existe en casi todos los idiomas: francés, inglés, italiano, alemán, catalán, finlandés..."Escuchar" (listen, ecouter, ascoltare, kuunnella....) es sinónimo de "poner atención", es decir se trata de una acción consciente del receptor de un mensaje, mientras que "oir" es "percibir un sonido" lo que implica a toda la cadena de transmisión que va del emisor al receptor. Se cuenta que, en una presentación, el conferenciante preguntó: ¿se me escucha bien allí atrás? Y un caballero del fondo se levantó y dijo: le escuchamos muy atentamente, pero no le oímos casi nada. Un excelente ejemplo.