viernes, agosto 13, 2010

El factor cultural en los cambios sociales


La cultura social imperante, en un país, puede cambiar muy rápidamente en consonancia con los cambios políticos o bien mantenerse y hasta reforzarse, contra todo pronóstico, como hemos visto en España en algunos aspectos como las procesiones o las fiestas taurinas (ver en este Blog: "La tradición se perpetúa"). En el caso de las corridas de toros, la reciente prohibición aprobada por el Parlamento catalán ha producido un inmediato clamor a favor de la llamada "fiesta nacional" en gran parte del país, en muchos casos no tanto por un verdadero interés en su defensa, sino como reacción del nacionalismo españolista en contra del nacionalismo catalán. Es posible que las tradiciones taurinas (especialmente en fiestas locales, que aún continúan en Cataluña) reciban, ahora, un nuevo impulso en una buena parte de nuestro país.

Por el contrario, lo que se podría llamar "moral sexual" ha cambiado muy rápidamente en nuestro país desde la llegada de la democracia. Hace menos de 50 años el que una pareja viviesen juntos, antes de casarse, podía ser objeto de escándalo y sería intolerable para los padres, en una familia normal. Hoy es bastante corriente que las parejas convivan y se casen solo cuando deciden tener descendencia. También entonces, en la España franquista, no era posible el matrimonio fuera de la Iglesia Católica (salvo casos excepcionales) mientras que hoy, según Wonkapistas, los matrimonios civiles ya han superado a los eclesiásticos.

En este punto, cabe preguntarse ¿qué es lo que hace que ciertos aspectos culturales se mantengan o se refuercen y otros cambien con inusitada rapidez? Y también ¿cómo influyen los factores culturales en el comportamiento de otros aspectos decisivos de nuestra sociedad, como son el fracaso escolar, el aprendizaje de idiomas o las fuertes oscilaciones del empleo y del comportamiento de algunas variables económicas?

No tengo respuestas, validadas científicamente, pero sí algunas reflexiones orientadas por mi propia experiencia.

La rapidez del cambio en el comportamiento sexual de los jóvenes se explica fácilmente porque al darse una mayor permisividad social, consecuencia de la mayor libertad política y de prensa e información y de la creciente permeabilidad social en relación con otros países de nuestro entorno, aparece también un cambio orientado por la propia naturaleza e inclinación de la juventud por satisfacer los deseos sexuales. Esta inclinación natural está, cada vez más, exenta de los obstáculos represivos que imperaban en la época dictatorial y que ostentaba la Iglesia Católica. Hoy, aunque el poder de la Iglesia sigue vigente en muchos aspectos, su influencia en este campo concreto de la educación sexual aparece ya notablemente restringida.

Más difícil de entender es la "anomalía española" en el terreno socio-económico. ¿Porqué hay tan pocas oportunidades de trabajo para los jóvenes en España? Esto no es de ahora. Recuerdo la época en que yo viajaba a otros países (Finlandia, principalmente) y en que jóvenes extranjeros nos visitaban. En casi todos los países europeos (especialmente, los nórdicos) cualquier joven encontraba trabajos a tiempo parcial que le permitían subsistir: fregar platos, limpiar casas, cuidar niños o bien hacer trabajos de refuerzo, en horas punta, en establecimientos comerciales. En España esto era casi desconocido. Conozco algunos extranjeros que habían planeado permanecer meses en España pensando en que siempre encontrarían algún trabajo, aunque fuese mal pagado. Empeño inútil. Yo mismo, cuando era joven (en los años 50) y disponía de una moto, quise emplearme en un trabajo de reparto de publicidad y mensajería. Trabajé varios días hasta que caí en la cuenta de que la gasolina que gastaba costaba casi tanto dinero que lo que conseguía con el trabajo. Naturalmente, lo dejé y me dediqué a dar clases particulares de matemáticas a algunos estudiantes que preparaban el ingreso en escuelas de Ingeniería. Eso, sí me compensaba ampliamente pero era algo que yo no podía hacer en otros países ni un extranjero en España.

Hoy, las cosas siguen casi igual en ese terreno. Somos el país de Europa con un mayor desempleo juvenil (más del 30%) ya que la mitad de los jóvenes, entre 16 y 34 años, tardan más de un año en encontrar un empleo, después de finalizar los estudios (fuente: INE). Esto no se explica más que por la cultura existente de protección de los hijos por la familia española tradicional. En nuestro país, hay un alto porcentaje de mayores de 25 años que viven con los padres. Esto sería impensable en un país nórdico, como Dinamarca o Finlandia, donde la gran mayoría de los jóvenes viven de manera independiente desde los 18 ó 20 años de edad. Incluso los universitarios, ya que tienen becas o préstamos del Estado así como facilidades para residencias estudiantiles. Según vamos apuntando hacia el Sur, el porcentaje de jóvenes que viven con los padres aumenta; en Italia, Grecia, Portugal y más fuertemente en nuestro país. Y no se ve, en el horizonte, que se vaya a producir un cambio positivo en la independencia juvenil, a corto plazo.

También somos el país europeo en el que la crisis produce un mayor desempleo. Y ello es consecuencia de nuestra burbuja inmobiliaria que ha sido excepcionalmente aguda. En los años previos a la crisis se construían, en España, tantas o más viviendas que en Francia, Italia y Alemania juntas. Y en gran medida, en las costas. Si cualquier persona razonable se podía dar cuenta, ya en 2004 ó 2005, que eso era un sinsentido y que la burbuja tenía que desinflarse muy pronto, cabe preguntarse ¿porqué los precios y la construcción de viviendas han continuado creciendo hasta el año 2009? La respuesta la da otra de las anomalías culturales de nuestro país: la propensión a imitar lo que hacen otros, especialmente si han tenido éxito. Esta propensión, que puede parecer razonable cuando se hace en el momento oportuno, es fatal si no se tienen en cuenta los tiempos y las dimensiones del problema. En los años en los que me dediqué a la agricultura, pude observar una gran tendencia de los pequeños agricultores a hacer casi todos lo mismo. Si un determinado cultivo había resultado excepcionalmente rentable un año, casi todos los pequeños agricultores de la zona tendían a poner ese cultivo sin considerar que se produciría un exceso de oferta que llevaría a un desmoronamiento de los precios y, por lo tanto, a fuertes pérdidas. En el caso de las viviendas, el éxito de la especulación inmobiliaria de los primeros años del nuevo siglo produjo, en muchos compradores, ese mismo efecto de imitación, impulsados también por jefecillos de oficinas bancarias que estaban haciendo su agosto consiguiendo sustanciosas hipotecas. Cuando la burbuja se desinfló en 2009, muchos compradores que creían ser tan "listos" que iban a vender muy pronto la vivienda obteniendo un buen beneficio, se han encontrado con una hipoteca mayor que el valor actual de la compra. El efecto de arrastre del derrumbe inmobiliario, desde 2009 hasta quizás 2013, es demoledor para el empleo y la demanda no solo de la construcción, sino de una parte importante de la industria y el comercio en España. Y hay que decir que la inmigración, que fue un recurso de mano de obra barata, está siendo ahora un colchón que incide en una pequeña reducción del desempleo de nativos españoles.

En mi opinión, la tan cacareada "reforma laboral" no va a tener apenas efecto en la creación de empleo. A corto plazo solo la inversión empresarial tendrá consecuencias en el incremento del empleo. Y esa inversión no se hará en función de la reforma laboral, sino de las expectativas de beneficios. No obstante, habrá que estar atentos a las consecuencias de la reforma en la tasa de temporalidad. Si se consigue una reducción sustancial del 30% de temporalidad que hay ahora en la población ocupada será un éxito de la reforma.

Más importante serían las reformas estructurales que se describen en la "Ley de Economía sostenible", si bien sus efectos serían a medio y largo plazo, y mucho más el que se llegase a un cierto "Pacto por la Educación", a pesar de las zancadillas que el PP está poniendo. En mi opinión, la excelencia en Educación y en Formación profesional son los pilares que realmente podrían suponer, a largo plazo, un cambio definitivo para nuestra anomalía como país europeo.




martes, agosto 10, 2010

Demasiadas lecturas

Cuando uno se va haciendo viejo encuentra un nuevo interés en muchas lecturas, incluso en relecturas de libros que yo había leído hace más de 30 años, porque al releerlos ahora uno encuentra algo nuevo que hace que un libro pase de ser solo interesante a convertirse en apasionante. Es lo que me ha ocurrido al releer a Fritjof Capra, un físico teórico que se interesó por el misticismo oriental de los maestros hinduístas, budistas Zen o taoistas. El "TAO de la física" es un libro que encuentra similitudes muy claras entre las nuevas ideas de la física cuántica y algunas filosofías orientales. Tanto la física teórica como los maestros orientales llegan a la misma conclusión: la unidad e interrelación mutua de todas las cosas y sucesos, la experiencia de que todos los fenómenos en el mundo son manifestaciones de la misma realidad definitiva. Una realidad que se llama Brahman en el hinduismo, Dharmakaya en el budismo y Tao en el taoísmo. Por cierto, la traducción de la edición española que tengo no es muy cuidada. Por ejemplo, enlightement se ha traducido como "ilustración", en lugar de iluminación que sería más adecuado. Quien lea bien en inglés, puede acceder a la versión original del libro "The TAO of physics", gratuitamente, en la red. El archivo pdf correspondiente se puede obtener buscando en Google.

Otros libros de Fritjof Capra, que tengo en mi biblioteca, y me gustaría releer son: El punto crucial y La trama de la vida. En You Tube hay una buena colección de vídeos en los que se puede ver y oír a Fritjof Capra en un inglés muy claro y preciso. En los últimos tiempos, Capra ha estado estudiando profundamente la obra de Leonardo daVinci al que considera más avanzado que el propio Galileo, quien vivió un siglo después de Leonardo.

He realizado un recuento de los libros que tengo pendientes de leer y me salen más de 20. Demasiados, y eso sin contar los que me gustaría releer que son muchos.

Entre los libros pendientes tengo varios de textos y poesía china antiguos. Casi todos bilingües con textos en caracteres chinos y su traducción interpretada. Siempre me ha llamado la atención la dificultad de las traducciones o "interpretaciones" de los textos chinos. Algún día trataré de este tema en este Blog.

También tengo varias novelas (y alguna novela histórica) sin leer. La primera que empezaré será "La montaña del alma" del premio Nobel chino Gao Xingjian. Después Almudena Grandes (El corazón helado), "Sefarad" de Muñoz Molina, "El pedestal de las estatuas" de Gala, "Bomarzo" de Múgica Laínez, "La catedral del mar" de Ildefonso Falcones, "La Guerra civil española" de Antony Beevor, y otros de Pessoa (Libro del desasosiego), Adam Smith (Teoría de los sentimientos morales), Naomi Klein (No logo), Bryce Echenique y varios de los que el diario Público regala (Voltaire, Mark Twain, Camus, Cela, Thomas Mann, Nadine Gordimer...). Con todo esto, junto con las muchas relecturas y la cantidad de tiempo que me llevan los antiguos textos chinos bilingües, tengo ya material para terminar el año sin comprar un solo libro nuevo (algo harto difícil, por cierto).

Al final del año, haré un nuevo recuento para ver como ha resultado todo.

viernes, agosto 06, 2010

De palabras y títulos

Ayer, una persona me dijo que había logrado sacar a una chica de un autismo tardío leyéndole una palabra finesa que decía que era la más larga del mundo. Al parecer la chica había estado 5 años en Finlandia y había aprendido finés. Por alguna razón desconocida, a su vuelta, había tenido un "ataque" de autismo por lo que no hablaba nada ni parecía interesarse por nada. El que me contó la historia, me dijo que buscó algunos términos finlandeses y vio que la chica mostraba interés. Entonces buscó en Google "la palabra finlandesa más larga" y le salió esta:

"lentokonesuihkuturbiinimoottoriapumekaanikkoaliupseerioppilas"

Se trata de un título de una especialización de formación profesional (ayudante de mecánico de motores de turbina para aviones de reacción) y, desde luego, no es la palabra más larga del mundo y ni siquiera lo es de Finlandia. Pero sirvió para que la chica mostrase interés en las palabras y volviese a hablar con normalidad.

Esta anécdota me recordó el antiguo gusto de los finlandeses por los títulos profesionales. Ya en "Cartas finlandesas", escritas por el granadino Ángel Ganivet a finales del siglo XIX, muestra el interés de los finlandeses de entonces por los títulos, sobre todo los que suenan importantes: Tohtori (Doctor), Insinööri (Ingeniero), Kenraali (General), Presidenti... de tal forma que las esposas o viudas tomaban el título del marido, como Doktorinna, ingeniörska, presidentska... (en sueco, ya que en aquella época este era el idioma culto o urbano). En la actualidad, esto sería un anacronismo aunque solo fuera porque hay más mujeres, en profesiones de título universitario o técnicos superiores, que hombres.

Siguiendo con los recuerdos, cuando trabajé de obrero (como estudiante técnico en prácticas) en Finlandia (veranos de 1957 y 58), pude observar las connotaciones clasistas que tenía el título de "Herra" (Señor) para los trabajadores. Especialmente en el caso del servicio militar donde debían dirigirse a los oficiales con el Herra delante: Herra Kapteeni, Herra Kenraali .....
Así que algunos tenían interés en saber cómo un soldado se dirige a un oficial en España. Cómo yo dije que se anteponía el pronombre Minun (mi) para decir "mi capitán" o "mi general", y eso les sonaba a algo muy cercano, y hasta familiar, se quedaron tan asombrados como encantados.

Ahora bien, en la España de los años 40 y 50, el clasismo era muy evidente especialmente en los pueblos. Recuerdo un familiar, juez magistrado, que estaba tan obsesionado por el título de Señor como los trabajadores finlandeses. Solo que por razones contrarias a aquellos. Un día, mi hermano José Mª se refirió a uno de los gañanes de ese familiar como "el señor Pedro". La indignación de nuestro buen magistrado fue monumental: ese no es ningún Señor, será el "tío Pedro". En otra ocasión, cuando los trabajadores ya empezaban a levantar cabeza en España, aunque todavía durante el franquismo, ese mismo Sr. Magistrado se dolía amargamente, diciendo: ¡Se está perdiendo el Señorío! Y todo porque, al parecer, hasta un obrero podía permitirse tomar un taxi en Madrid. Un joven de hoy no entendería nunca el término "Señorío" como una connotación clasista sino como "calidad" o "educación" aplicado, generalmente, a un jugador o a un deportista. Si, en Google, buscamos la frase "se está perdiendo el señorío" nos salen varias entradas, todas ellas refiriéndose a juegos, deportes o discotecas.
Pero también hay términos parecidos que todavía son de uso corriente como el de "sus señorías", en referencia a los parlamentarios.

Hoy se usan términos y palabras bastante diferentes de las que eran usuales hace años. Se puede decir que hay bastantes palabras en peligro de extinción. Y, en muchos casos, se está dando un empobrecimiento del lenguaje. Para mí, un caso que me molesta especialmente es la sustitución de "oír" por "escuchar". En casi todos los idiomas tenemos esa distinción: oír (hear, entendre, hören, kuulla) es sinónimo de percibir un sonido. Implica fundamentalmente al órgano receptor, el oído, mientras que escuchar (listen, ecouter, zuhören, kuunnella) es sinónimo de "poner atención" e implica a la voluntad de atender (para oír algo). Podemos "escuchar" muy atentamente, pero no "oír" porque el sonido no llega al receptor con la calidad necesaria o podemos oír un sonido sin que hayamos puesto atención, incluso aunque no queramos escucharlo. Oímos una sirena de una ambulancia aunque nos moleste su sonido.

Atendamos a la evolución de las palabras y los significados. Continuará.

lunes, julio 26, 2010

El Tai Chi que yo practico

Mis prácticas de Tai Chi Chuan (en alfabetización pinyin: tàijíquán y en caracteres chinos,
antiguo: 太極拳 y actual simplificado: 太极拳)
corresponden a una variante del estilo yang de 108 movimientos (grupos de movimientos) que se utiliza en la Asociación Internacional de Tai Chi Taoista, que ahora cumple 40 años desde su fundación por el maestro Moy Lin-shin. Es una variante que está diseñada, especialmente, para mejorar la salud de los practicantes.

Esta Asociación tiene unos 4.000 miembros, con presencia en 25 países. La de España tiene ramas en Baleares, Cataluña, Madrid, Canarias y Andalucía (a la que pertenezco).

En el siguiente video, se puede ver la tabla completa de estos 108 movimientos, tal como se enseñan en nuestra Asociación:




La demostración es correcta, desde el punto de vista de los movimientos, aunque al estar desarrollada por un occidental no tiene la suavidad y belleza de movimientos que vemos en los practicantes chinos. Muchos de los 108 movimientos se repiten varias veces a lo largo de la tabla y suelen tener nombres muy curiosos que expresan escenas de la naturaleza y de algunos animales. Por ejemplo: "la cigüeña blanca extiende sus alas", "llevar el tigre a la montaña", "dar un paso atrás y rechazar el mono", "separar las crines del caballo salvaje", "mover las manos como nubes", "arrastrarse como una serpiente" o "la serpiente blanca gira y saca la lengua".

En algún caso, el grupo de movimientos se repite con una secuencia diferente de movimientos. Así, "mover las manos como nubes" que consiste en dar unos pasos laterales al mismo tiempo que se mueven las manos de un lado a otro, se repite 3 veces pero la primera vez con 5 pasos, la segunda con 7 y la tercera con 3.

Además de la tabla de 108 movimientos, la mayor parte del tiempo de práctica se emplea en realizar los llamados "fundamentos" que consisten en ejercicios repetidos que están diseñados para lograr efectos muy precisos en nuestras articulaciones y músculos de forma que mejoren sustancialmente su funcionalidad. Estos ejercicios realizados por personas con muy diversos problemas de salud, han demostrado una singular eficacia en la recuperación de la salud de esas personas.

Finalmente, un video del "Awareness day" de la Asociación, en 2009, en Toronto (Canadá):


PD (6/Septiembre/2011) El vídeo de los 108 movimientos realizados por el Maestro Moy Lin-shin se puede ver en este post.

jueves, julio 15, 2010

Subjetivo y objetivo

No estoy seguro de que el ser humano pueda llegar tener un pensamiento, un concepto o una idea realmente objetivo/a, o sea fundamentalmente conforme con la realidad (si supiésemos lo que es la realidad). Solo el hecho de hablar de ideas o conceptos implica un filtro subjetivo: el del pensamiento. Y todavía peor: del factor emocional. Lo vemos en el fútbol, donde la actuación de los árbitros es contestada de manera diferente por los partidarios de uno u otro equipo. Y, sin embargo, los vídeos repetidos por TV permiten, cada vez, una mayor objetividad.

No obstante, si algo se puede considerar totalmente objetivo sería el contar elementos físicos: personas, monedas, árboles, peras o manzanas. Pero aún así, los disparatados recuentos de las aglomeraciones humanas (manifestaciones o concentraciones) son objeto de estimaciones absolutamente dispares, cuando se trata de eventos que tienen un trasfondo partidista. Lo hemos visto hace bastantes años en las famosas manifestaciones franquistas donde se hablaba de un millón de personas en la Plaza de Oriente. En aquel entonces se me ocurrió intentar un recuento bastante objetivo, basado en observaciones in-situ y mediciones de superficies que me llevaron a una conclusión sorprendente que casi nadie creía: donde se hablaba de un millón de personas, resultaba que no llegaban a 60.000.

Pues bien, hoy en día, cuando ya se cuenta con medios informáticos de recuento automático, sigue vigente el mismo disparate de subjetividad por la que ya nadie, que convoque una manifestación importante, quiere hablar de menos de un millón de manifestantes aunque los datos objetivos revelen cifras, bastante realistas, 10 ó 20 veces más pequeñas. Lo hemos visto en casi todas las manifestaciones de la derecha y las convocadas por la jerarquía eclesiástica. Pero lo que no me esperaba es que ese mismo disparate se diese, en magnitudes similares, en manifestaciones mayoritariamente de izquierdas, como la de Som una nació que fue convocada por las izquierdas de Cataluña, junto con los nacionalistas catalanes. Oír, en el Parlamento, a Joan Ridao (de Esquerra Republicana) dando la cifra mítica de 1 millón y medio de manifestantes, después de que la empresa de recuentos Lynce hubiera calculado menos de 75.000 ciudadanos en esa manifestación, causa estupefacción y a mí, personalmente, cierto enfado por lo que me parece que es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

El método de cálculo que Lynce desarrolla es de lo más correcto. Se cuentan cabezas de los participantes en una manifestación o agrupación de mucha gente. Dado que los ciudadanos caminan (o se mantienen) sobre los pies y tienen su cabeza en la parte más alta del cuerpo, el método de conteo de cabezas, que realiza un programa informático, es incontestable. Sobre todo porque asigna un número consecutivo a cada cabeza. En el caso de la manifestación de Barcelona "Som una nació", en la web se puede ver información del Itinerario, del recuento, una galería de fotos y el llamado Zoom que consiste en aplicar una especie de lupa sobre una parte de una aglomeración. El resultado del Zoom es muy significativo puesto que lo que, visto en conjunto, parece ser una agrupación muy nutrida en la que los asistentes parecen pegados unos a otros, de cerca se ve que tiene huecos muy evidentes. En todo caso, en este tipo de conteo también existen errores, que son los derivados de no tomar fotos de cada rincón o de no considerar los manifestantes que asistieron y se marcharon, ya que el recuento se hace en una hora determinada, generalmente al final, cuando se supone que la aglomeración es máxima. Para considerar esos defectos, Lynce aplica al resultado un factor de error, al alza, que en este caso fue del 20%. Con todo ello, el cálculo de asistencia que da Lynce para la manifestación de Barcelona es de algo menos de 75.000 personas.

Ni que decir tiene que, los que hablan de 1 millón o 1,5 millones, no aceptan estos resultados bajo ningún concepto. Incluso personas que reconocen que cifras de un millón son disparatadas realizan un ejercicio de interpretación que les lleva a rechazar las cifras de Lynce y dar otras que les parecen más "razonables", aunque sin el menor rastro de objetividad. Eso es lo que le pasa a Isaac Rosa en su artículo de Público "A la selección la recibieron cuatro gatos", donde reconoce que un millón es una cifra muy excesiva, pero considera razonable (no se sabe porqué) una cifra entre 300.000 y 400.000. Es muy curioso que, en los comentarios, la gran mayoría habla desde posiciones ideológicas y muchos menos tratan el tema con la objetividad que merece algo cuya realidad nada tendría que ver con la ideología: solo con saber contar cabezas y no dejarse ninguna o muy pocas.


domingo, julio 11, 2010

Algunos "ismos" que detesto

En nuestra lengua hay un considerable número de palabras terminadas en "ismo" (del latín -ismus, que viene del griego -ισμός ), la mayoría de las cuales son sustantivos que designan doctrinas, sistemas ideológicos o movimientos (catolicismo, islamismo, capitalismo, fascismo, socialismo...) o bien actitudes humanas (egoísmo, individualismo, puritanismo...) y también otros conceptos más asépticos, como son las actividades deportivas (atletismo, montañismo, ciclismo...) o bien términos técnicos o médicos como astigmatismo, paludismo o botulismo.

Desde luego, los conceptos que implican ideologías son, casi siempre, muy controvertidos y muchos de ellos presentan su contrario dialéctico como ocurre con comunismo-capitalismo o pacifismo-belicismo. En el caso de las religiones (Dawkins ha reportado unas 4.200, en todo el mundo) no existe esa dialéctica (salvo para teísmo-ateísmo) si bien, cuando yo era niño, se nos enseñaba que la religión católica era la única verdadera. Un auténtico récord el de ser la única verdadera entre 4.200. Personalmente, como agnóstico (o sea, alguien que tiene la modestia de reconocer su total ignorancia sobre los aspectos que tocan las religiones) tengo el máximo respeto por las creencias de los otros, siempre que esas creencias no impliquen daño para otras personas o para la sociedad en su conjunto, y tengo por maestros a personajes de muy diferentes ideologías, como ya expuse en mi artículo "Personajes que aprecio".

Ahora bien, hay conceptos ideológicos terminados en "ismo" que detesto cordialmente (o sea, de corazón) como son el belicismo, el nacionalismo, el racismo y el machismo (entre las que me vienen, ahora, a la mente). Sobre el primer concepto, tengo poco que decir: si estoy en contra de las guerras y de la violencia, y considero, entre mis maestros, a personajes como Gandhi o Martin Luther King, mi actitud ante el belicismo, queda meridianamente clara.

En cuanto al nacionalismo, creo que debo hacer algunas breves consideraciones. En realidad, no soy un "anti-nacionalista" acérrimo, sino un "globalista" o ciudadano del mundo. Lo que es perfectamente compatible con los nacionalismos moderados y, sobre todo, con los que no son opresores de otros pueblos. Pero, desde luego, me siento incompatible con los nacionalismos expansionistas, centralistas y opresores, de los que tenemos muchos ejemplos en la historia reciente (la Alemania nazi contra los judíos, la España franquista contra los pueblos catalán y vasco, o el intento de una Gran Serbia contra bosnios y kosovares). En la España de hoy, junto con el resurgimiento de los nacionalismos periféricos (que, a veces, parecería que tratan de imitar el modelo excluyente al que fueron sometidos durante 40 años), la derecha española está impulsando un intento de nuevo nacionalismo español que resulta muy patente en casi todas las actuaciones del PP, particularmente el recurso al TC, del Estatuto catalán, cuya sentencia parece haber suscitado una importante reacción en contra, por parte del nacionalismo catalán e, incluso, del catalanismo no nacionalista. Dado el "seny" catalán, lo más probable es que las aguas vuelvan a su cauce, si bien esta reacción está promoviendo una mayor inclinación hacia el independentismo catalán (desde un 25% de antes hasta, quizás, un 30% de ahora). En cambio, el mundial de fútbol está incrementando un nacionalismo español sano y deportivo, (aunque excesivamente ruidoso). Harán falta unos años de perspectiva para tener una visión clara respecto a la trayectoria de los nacionalismos, centralista y periféricos, en la España actual.

Ahora bien, los "ismos" que más sinceramente detesto, sin paliativos que valgan, son el racismo y el machismo. Ambos, a veces, afectando a las mismas personas. Ya que proceden, ambos, tanto de la ignorancia como del miedo y la inseguridad; y de una baja autoestima que genera, en el/la racista, la necesidad de sentirse superior a alguna otra persona. Cuando un machista maltrata a una mujer, probablemente manifiesta la necesidad de sentirse superior a ella o bien de afirmarse como "propietario" de la mujer. El racista busca también afirmarse a sí mismo, en este caso, encontrando personas que, por su origen o cultura diferentes o bien por su estatus de dependencia económica, sean susceptibles de ser tratados despreciativamente sin que el racista reciba una respuesta adecuada a su intolerable actitud. Tanto las actitudes machistas como las racistas solo pueden frenarse, debidamente, cuando las víctimas deciden plantar cara a su agresor. Y mejor si, en esa tarea, son apoyadas por la sociedad en la que viven.

Sin duda, la historia reciente de los EE.UU. nos muestra con gran claridad los cambios que la sociedad americana ha ido experimentando, en la superación del racismo, hasta llegar a tener un Presidente negro. Unos cambios que empezaron, precisamente, cuando la señora Rosa Parks (una atractiva costurera negra) subió a un autobús de Montgomery (Alabama), el 1 de Diciembre de 1955, y se negó, tranquilamente, a obedecer la orden del conductor de ceder el asiento a otros pasajeros blancos como era norma en aquella ciudad. Al ser encarcelada por su conducta, en la Comunidad negra se produjo un movimiento de solidaridad hacia ella, junto con un boicot a la compañía de autobuses que terminó con la revocación jurídica de las normas que establecían la segregación racial, por ser contrarias a la Constitución de los EE.UU. Cuando Martin Luther King (líder del movimiento no violento por los derechos civiles de los negros) fue asesinado en Memphis, en 1968, el movimiento por los derechos civiles era ya imparable e irreversible. No obstante, aunque debilitado, el racismo sigue vigente tanto en los EE.UU. como en Europa, ya que siempre existirán esas personas mezquinas, ignorantes o inseguras que mantienen las actitudes racistas todavía vigentes.