martes, septiembre 16, 2008

Huracanes en el capitalismo

Los huracanes meteorológicos destruyen zonas específicas del planeta, pero están bien localizados y nos podemos enfrentar a sus efectos a base de la solidaridad entre los pueblos.

Ahora bien, en la era de la globalización, otro tipo de huracanes, los de la crísis provocada por las hipotecas subprime y por la banca financiera deficientemente regulada, resultan más difíciles de controlar o manejar y amenazan con destruir el sistema financiero-capitalista que el pensamiento único neo-con ha ido construyendo en las últimas décadas. Las consecuencias las estamos viviendo ya en casi todos los países desarrollados, especialmente en EE.UU y Europa con espectaculares caídas de las Bolsas, disminución del PIB y aumento del desempleo.

Otro efecto curioso de estos huracanes ha sido la violación del sacrosanto libre mercado por sus más ardientes defensores. El Gobierno de los EE.UU y sus instituciones federales acuden al rescate de algunas de las instituciones financieras que han resultado dañadas por la crisis, a pesar de ser, en gran medida culpables de esta crísis. Así ha ocurrido con las principales sociedades hipotecarias del país (Freddie Mac y Fanny Mae) que han sido nacionalizadas y con la aseguradora AIG a la que la Reserva Federal ha inyectado una fuerte cantidad de dinero, en forma de préstamos. Aunque a los Bancos Bearn Stearns y Lehman Brothers, culpables de la perversa ingeniería financiera en las inversiones empresariales, se les ha dejado caer, es un hecho que se emplea dinero público para rescatar entidades que operan en un mercado libre. Como dice el profesor, de Princeton y Harvard, Benjamin Barber: "Actualmente vivimos en una nueva era de socialismo, donde se socializa el riesgo y se privatizan las ganancias", según leemos en el artículo "¿Fin del mercado libre?" de Vladimir Hernández, en BBC-Mundo.

(La viñeta adjunta está tomada del diario Público de 17-Set-2008)

Es interesante repasar la cronología de la crísis, desde Marzo 2007, cuando se empiezan a sentir los efectos de las hipotecas subprime hasta ahora, con la bancarrota de algunos bancos de inversiones que practicaban enrevesadas ingenierías financieras basadas en la falta de regulación de unas finanzas globalizadas.

Y es que la globalización financiera está en la base de todas estas operaciones de carácter, para mí, fraudulento ya que, si bien no necesariamente eran delictivas, utilizaban el desconocimiento del riesgo que implicaban dichas operaciones. Y eso no solo para los ignorantes usuarios finales sino también para la mayoría de los directivos de los bancos y entidades con las que operaban. Reconozco mi desconocimiento de esas operaciones que llamamos de "ingeniería financiera", pero las de las operaciones de hipotecas subprime son suficientemente explicitas para entender el funcionamiento de un sistema financiero globalizado. Como es sabido, una hipoteca subprime es una hipoteca de alto riesgo y, por tanto, a mayor interés que el normal. Aprovechando el "boom inmobiliario" que suponía que una vivienda que se compraba a un precio valía el doble a los pocos años, esas hipotecas se concedían a personas financieramente poco seguras y, después, se colocaban en el mercado internacional con el fin de obtener dinero para conceder más hipotecas y ganar más dinero. Cuando el boom inmobiliario estaba en auge no había problemas. Casi todas las hipotecas se pagaban religiosamente. El problema aparece cuando las viviendas dejan de subir y no se pueden vender ganando dinero. Entonces empiezan a incrementarse los impagos y la garantía hipotecaria no cubre la deuda. Y aquí entra la globalización que hace que el problema salga de la entidad que originó la hipoteca subprime y se traslade a quienes invirtieron prestando dinero sin saber que la garantía final era una hipoteca subprime. Así que no solo está en riesgo la entidad que dió origen a la hipoteca, sino también la que prestó el dinero a esa entidad norteamericana creyendo que era muy solida. Y esa puede ser una Caja Rural de cualquier Comunidad española. Y todo sin que el propio Director de la Caja sepa que ha incurrido en un riesgo subprime. ¿No podemos considerar fraudulento un sistema financiero en el que los riesgos en que se incurre quedan absolutamente ocultos por la opacidad del sistema? Solo un sistema regulado por una total transparencia podría justificar una globalización mundial de las finanzas. Pero todos los expertos coinciden en la dificultad de lograr que se implante una regulación a la que se pueda considerar realmente transparente.

Como reconozco mi ignorancia sobre estos temas económico-financieros, ofrezco un enlace a una web que trata, con rigor, estos asuntos: Altereconomía. Aquí se pueden encontrar artículos de relevantes economistas, como el Premio Nobel Joseph Stiglitz que dice, entre otras cosas:

En los últimos años, los mercados financieros han creado un casino de ricos gigante, en que jugadores potentados pueden hacer apuestas de billones de dólares contra otros. Estoy entre quienes creen que debe permitirse a los adultos gran libertad en lo que hagan, mientras no perjudiquen a otros. Pero ahí está la fricción. Esos dilapidadores no se juegan solamente su propio dinero. También se juegan el de otra gente. Ponen en riesgo todo el sistema financiero, esto es, todo el sistema económico. Y ahora todos pagamos el precio.

PS: Este video de humor inglés expresa a la perfección lo que ha sido ese enorme casino financiero global.

lunes, septiembre 15, 2008

Huracanes en el Caribe

No sé si el Cambio Climático tiene que ver con todo esto, pero no hay duda de que los huracanes están siendo más destructivos que nunca, en esta zona del mundo. Hace tres años el Katrina destruyó gran parte de Nueva Orleans y causó cerca de 2.000 muertos (en su mayoría debidos a defectos de prevención por parte de las autoridades USA). Ahora, los huracanes Gustav y Ike han dejado una estela de destrucción en Haití, Cuba y el sureste de Texas. Donde la prevención y organización antihuracanes es más escasa, en Haití, las muertes (más de 100) y la destrucción ha sido más extensa. En Cuba, la prevención y organización anti-huracanes es muy completa, con sistemas de evacuación muy ensayados, lo que ha reducido las muertes a 4 pero no ha podido evitar una destrucción sin precedentes que alcanza a toda la isla.

En esta situación, el Gobierno de los EE.UU mantiene el embargo y las penalizaciones y retricciones a los envíos de dinero, incluso de los familiares de cubanos en Miami, desoyendo las voces de estos familiares, y de Barack Obama, que plantean una moratoria de 90 días para estas restricciones. Y ese Gobierno tiene la desfachatez de ofrecer una ridícula parodia de ayuda condicionada, como se puede leer en "La solidaridad prohibida" de Pascual Serrano. Sin embargo, entidades de todo el mundo se están volcando en hacer llegar la necesaria ayuda para la reconstrucción, como se puede ver aquí, donde se dan cuentas bancarias a las que se pueden enviar las donaciones, entre ellas algunas españolas como la Asociación de Amistad con Cuba Miguel Hernandez.

Yo puedo ver la TV cubana (CubaVisión Internacional), por cable ONO, y me ha resultado emocionante ver el comportamiento de los médicos cubanos que han redoblado su esfuerzo de atención a los damnificados, incluso en casos en que algunos de estos médicos habían perdido sus propias viviendas. Y también la actividad solidaria de brigadas de chicos y chicas adolescentes preparando envíos de ayuda a la vecina isla de Haití.

Sin duda, este pueblo extraordinario merece la solidaridad de todo el mundo.

viernes, agosto 15, 2008

La insostenible sociedad de consumo


Hemos tratado algunas veces sobre el problema de la insostenibilidad de nuestro modelo económico de desarrollo global, que requiere de un consumo continuado de productos, de manera que si este consumo se frena, aunque sea ligeramente, la economía entra en crisis tal como está ocurriendo en estos momentos.

Cuando casi todos reconocen que existe un consumo excesivo por parte de la mayoría de la población, resulta chocante que los remedios que muchos Gobiernos toman contra la crisis sean los de inyectar dinero para reactivar el consumo, como ha hecho el Gobierno de Bush o, en menor medida, nuestro Gobierno con la devolución de los 400 euros. Y, al mismo tiempo, la receta de los conservadores no es la de potenciar los servicios públicos deficitarios (sanidad, educación, dependencia...) sino la de adelgazar la Administración y recortar el gasto público. La inconsistencia de estas propuestas conservadoras quedan al descubierto cuando comparamos nuestro gasto público social y el tamaño de nuestra Administración con los países más eficientes de Europa: Finlandia, Dinamarca y Suecia. Estos tienen entre el 19,5% y el 24,5% de la población activa dedicada a los servicios públicos de bienestar social frente al 10% de España.

El video, abajo incrustado, es uno de los documentos divulgativos que mejor describe esta sociedad absurda de consumo en la que, casi irremediablemente, estamos metidos. Y espero que el "casi" signifique que todavía podemos salir de esta trampa mortal que es la sociedad de consumo.



lunes, agosto 11, 2008

Prisionero 46664

Hace poco más de un mes leí, con sorpresa, que el Congreso de los EE.UU. había retirado a Nelson Mandela de la lista de presuntos terroristas. En verdad, resulta cómico que el país que ha practicado las mayores violencias y atentados, contra personas y países, en lo que se puede calificar como el peor terrorismo de Estado, se permita tener en una lista de terroristas a un Premio Nobel de la Paz, Presidente de Suráfrica, elegido democráticamente y reconocido mundialmente como uno de los pocos mandatarios capaz de dialogar y ser generoso con los que le habían mantenido en prisión durante 27 años, con el número 46664. El modelo de acción política de Mandela fue la no-violencia practicada por Gandhi y solo después de la masacre de Sharperville accedió a algún tipo de resistencia armada y de sabotajes selectivos.

Por lo que a mí respecta, estoy en contra de cualquier violencia ilegal, sea o no legítima, pero reconozco que la Historia, que nos han enseñado quienes ahora parecen saber qué tipo de violencia es terrorismo y cual no, está plagada de violencias que se califican de diferente manera por diferentes observadores. Los ciudadanos de Madrid, el 2 de Mayo de 1808, que apuñalaban a los franceses que nos invadían, eran considerados por esos franceses como lo que hoy llamaríamos "terroristas", y por tanto, vilmente ejecutados en los fusilamientos de la Moncloa. Hoy, probablemente nadie (ni siquiera franceses) considerarán que aquellos ciudadanos eran otra cosa que héroes defendiendo a su ciudad. Incluso un pacifista, como yo, sería capaz de verlo así. Y ¿qué podemos decir de dirigentes israelitas, en su día calificados de "terroristas" por los ocupantes ingleses, que ahora llaman terroristas a los palestinos que luchan por recuperar los territorios de los que fueron expulsados por la fuerza?

No hay duda de que la violencia armada tiene distinta calificación según cómo sea esa violencia y según sea la ideología del que la califica. Incluso si observamos unas guerrillas como las cubanas, no vemos igual la que se hizo contra el régimen de Batista, apoyada mayoritariamente por el pueblo cubano, que la guerrilla del Ché en Bolivia que apenas tenía el apoyo del propio pueblo al que pretendía liberar. En todo caso, ambas se calificarán como "terrorismo" por los exiliados cubanos en Miami (y por los gobiernos USA) y como gestas heroicas (aunque errónea en el caso del Ché) por los partidarios de la Revolución cubana. Otros intentos de lograr el poder con las armas, como el de las FARC de Colombia, utilizando inhumanos secuestros, asesinatos y amenazas, tienen cada vez menos apoyos, incluso entre personalidades supuestamente afines, como Chavez y Fidel, que aconsejan entregar las armas y dar pasos hacia un nuevo escenario político basado en la democracia de los votos.

En el caso de nuestro país, no hay duda de que el terrorismo de inspiración islamista es mucho más temible que el etarra, ya que los primeros no dudan en realizar masacres indiscriminadas, múltiples y simultáneas, como la del 11 Marzo 2004 en Madrid (que tiene similitudes con la del 11/9/2001 en Nueva York y con la posterior de Londres) con un resultado de cerca de 200 muertos y 1.000 heridos. El terrorismo de ETA, absolutamente condenable, genera menos víctimas por cada acción ya que no es tan indiscriminado y suelen dar avisos de bombas, cuando estas pueden afectar a personas que no son objetivo de la banda. Por contra, este terrorismo se ha prolongado durante más de 40 años y no tiene visos de acabar a corto plazo. Y, quizás, su mayor perversión es la de generar un estado de miedo y desconfianza social, ejerciendo una malévola presión sobre políticos, periodistas, jueces, profesores o empresarios que ahoga su libertad de expresión y les impide ejercer su función de una manera tranquila y serena, como exigiría una auténtica democracia. La solución a esta situación pasa, inexorablemente, por la debilitación de la base social de apoyo a ETA y esto no parece que se pueda conseguir solo por la acción policial, sino por una exquisita aplicación de una verdadera democracia. Y eso puede que no sea posible sin modificar nuestra actual Constitución.

Pero, volviendo a la violencia terrorista en el mundo de hoy, el terrorismo de Estado practicado por los EE.UU. en su política exterior, con el apoyo a regímenes dictatoriales (Guatemala, Chile, Salvador, Nicaragua....), las cárceles secretas de la CIA, el limbo de Guantánamo y las guerras de Vietnam y, últimamente, la de Irak, permiten afirmar que casi todos los gobiernos de los EE.UU., son los mayores terroristas de Estado que se conocen en los últimos 50 años (al menos, hacia el exterior de sus fronteras) y que, George W. Bush es el mayor violador del derecho internacional de la historia de los EE.UU. (según Noam Chomsky). No estoy totalmente seguro de que esto sea exactamente así, dada la multiplicidad de conflictos en el mundo actual, pero sí de que la guerra de Irak, lanzada por George W. Bush con la ayuda de Tony Blair y la servil complicidad de J.Mª Aznar, fue una guerra, ilegal e ilegítima, que ha hecho un daño irreparable a centenares de miles de personas inocentes sin conseguir otra cosa que fortalecer al terrorismo islamista que ha encontrado un campo de entrenamiento y de cultivo ideológico donde antes no existía. En suma, la única diferencia de esta guerra, con los otros terrorismos que conocemos, es que las bombas que destruyen edificios y mutilan personas (sin importar si son niños, mujeres o combatientes) no son colocadas a mano por individuos concretos, sino lanzadas desde aviones a gran altura, además de ser mucho más potentes y destructivas. Y, también, que los medios de comunicación de Occidente no osan llamar a esta situación por su verdadero nombre: terrorismo de Estado.

miércoles, julio 30, 2008

Ciudadanos del mundo versus nacionalistas

No sé cuando fue el momento en que me sentí más ciudadano del mundo que de mi propio país. Supongo que fue un proceso de largos años que comenzó el día en que salí de España, rumbo a Helsinki, en un avión de hélice que, retirado del servicio normal, se destinaba a viajes baratos no regulares. Mi viaje, que continuó en tren y, después, en bicicleta y, finalmente, en un camión, terminó en Laponia, en un campo de trabajo voluntario de la organización finlandesa KVT. Era el 6 de Julio de 1956. La experiencia de aquel campo de trabajo me marcó para siempre. Conecté con una sociedad más abierta, más sincera, más cooperativa y nada materialista.

Otro momento clave de este proceso globalizador fue la lectura, a orillas de un lago finlandés en 1973, del libro del Club de Roma "The limits to growth" que ha inspirado mi primer artículo de este Blog: Los límites del crecimiento. El documento se basa en un modelo de simulación del mundo que produce diferentes resultados, según los datos que se consideren, pero en casi todas estas simulaciones se observan fuertes crisis de sostenibilidad a lo largo del presente siglo, especialmente a partir de la segunda o tercera década. Algo que, hoy, nos parece altamente probable.

La situación del mundo actual, con la amenaza del calentamiento global y la escasez de agua y alimentos en el tercer mundo, nos advierte de que vivimos en un planeta que se nos queda cada vez más pequeño. Por eso, es esencial trascender los nacionalismos y asomarse al mundo con una visión cada vez más global y cooperadora con las entidades supranacionales y con las ONGs de apoyo al medio ambiente y a los países no desarrollados.

En España, cuando se habla de "nacionalismos" la mayor parte de la gente entiende que se trata de los ampliamente denostados nacionalismos periféricos.
Para muchos, el nacionalismo "español", centralista, es inexistente. Cuando hablo de ello, mis amigos me miran como si fuese un marciano. Una vez que el "nacional-catolicismo" del franquismo se dio por superado con la transición democrática, muchos consideran, erróneamente, que no hay un auténtico "nacionalismo español". Sin embargo los que tenemos una sensibilidad global, y nos sentimos ciudadanos del mundo, antes que ciudadanos de nuestro propio país, lo podemos apreciar y sentir contínuamente. No voy aquí a narrar las muchas anécdotas que me permiten decir esto, pero sí me voy a referir al primer artículo que he leído que reconoce y describe con cierto rigor lo que es y significa este nacionalismo. Está escrito por el profesor de la UPF Jordi Muñoz Mendoza y se titula: El nacionalismo separador. El artículo no tiene desperdicio, ni tampoco los muchos comentarios en los que se aprecia una cierta agresividad de los que, claramente, se pueden identificar como "nacionalistas españoles" que es casi sinónimo de "anti-nacionalista periférico".

Lo dicho, superemos los nacionalismos, sean del tipo que sean, para ser más "ciudadanos del mundo". Y esto significa amor a todo lo que tenemos en nuestro planeta, por la naturaleza y por la diversidad (biológica, lingüística, étnica...) y , también, rechazo de la dominación de unos sobre otros.

Cuidemos de nuestro planeta actuando localmente pero pensando globalmente. Le irá mejor al país y al mundo.


domingo, julio 20, 2008

Una ciudad para las personas

Acabo de llegar de Malmö, una ciudad del sur de Suecia que me ha sorprendido por su orientación ecológica y sostenible. Si hago una comparación con Málaga, la ciudad donde vivo, tengo que reconocer que Mälmo es todo lo contrario a Málaga en casi todo, especialmente en lo que se refiere al tŕafico rodado. El paisaje de Malmö es de calles para peatones y ciclistas, con un centro comercial donde abundan las terrazas en calles peatonales junto con árboles, parques y flores:


En Málaga, los coches monopolizan calles y aceras, y es normal ver coches en segunda fila y otros taponando los pasos peatonales. Apenas se ven bicicletas y sí muchas motos. Hay pocos carriles-bici y los que hay casi no se utilizan.

Por el contrario, en Malmö se ve poco tráfico de coches y muy pocos aparcados al borde de las aceras. No recuerdo haber visto ninguna moto y sí aparcamientos con decenas de bicicletas, por todas partes. Los carriles bici son amplios y las bicicletas tienen prioridad absoluta. Hay también una abundante flota de buses verdes que utilizan gas natural poco contaminante. En Malmö se ven canales y agua abundante; muchos puentes son exclusivos para peatones y bicicletas. En los días buenos, se ve gente tomando el sol en el cesped de los parques y y en escalinatas al borde de canales y lagunas:



Pero lo más característico de Malmö son la abundancia de parques y lagunas que cobijan a una diversidad de pájaros: gaviotas, palomas, patos y cisnes. Es una delicia andar por estos parques y observar los movimientos de estos animales.

También es frecuente ver, en Malmö, inmigrantes de muy diferentes países, como Turquía o Marruecos, y del Este de Europa, especialmente polacos.
Debe haber alrededor del 20% de inmigrantes, muchos de los cuales obtienen trabajo del Ayuntamiento en puestos como conductores de buses o personal de mantenimiento y limpieza.

La ciudad cuenta con una zona industrial con un barrio de moderno diseño para la población trabajadora, con algunos edificios emblemáticos, entre los que destaca el "Turning torso" del arquitecto español Santiago Calatrava.

La ciudad tiene, además, unos buenos recursos culturales, entre otros un estupendo Teatro de la Ópera o una extraordinaria biblioteca municipal con un edificio de moderno diseño, que respeta, también, el edificio de la antigua biblioteca.

Esta moderna biblioteca está equipada con una gran cantidad de ordenadores y mesas de lectura y sus enormes ventanales hacen que los lectores se sientan cerca de la naturaleza arbolada que ven en el exterior. Una delicia.

La comunicación física con el resto del continente europeo está facilitada por el puente de 8,5 km. que une Malmö con Copenhagen, por el estrecho de Öresund.

Otro aspecto interesante es el que, en esta ciudad y, en general, en toda la zona marítima de Öresund, se está promoviendo el desarrollo de energías alternativas como son los aerogeneradores marimos y la energía solar. En la hoja web (en inglés) dedicada a la sostenibilidad ambiental de la ciudad se puede ver un extenso documental, SolarCity Malmö, que explica la aplicación de energías renovables en esta ciudad y la educación de los escolares para la cooperación en esa sostenibilidad. El nivel de implicación democrática de los ciudadanos parece ser muy alta, como lo atestiguan los mensajes ciudadanos, a los políticos, que aparecen en algunas plazas. En la Stor torget hay, en el suelo, una enorme fotografía de la plaza y sus alrededores con un buen número de reivindicaciones ciudadanas, entre las que se encuentran la eliminación de aparcamientos de coches en superficie, el incremento de zonas de parques y jardines, la eliminación de la estatua ecuestre del Rey Gustav Adolf y otras más ingeniosas. También hay un gráfico de las prioridades que los ciudadanos desean para la remodelación de la zona.

Llama la atención la cantidad de niños que se ven en parques y jardines, probablemente a causa de las vacaciones, y la gran cantidad de padres y madres que utilizan cochecitos y extensiones en sus bicis para llevar a los pequeños.

Y, por cierto, la ciudad está absolutamente limpia, pero apenas se ven contenedores de basura que suelen estar ocultos. Todo muy distinto de lo que vemos en Málaga.

Pero, para ser justos, también hay algo en lo que Málaga es muy superior: los mercados de pescado fresco. Algo inexistente en Malmö, a pesar de ser una ciudad marítima, ya que sus habitantes, más parecidos a sus parientes daneses, son empedernidos comedores de carne, especialmente de cerdo. Naturalmente se encuentra pescado congelado, pero los que quieren pescado fresco han de desplazarse a una zona portuaria y a unas horas concretas. Es lo que hizo mi cuñada finlandesa para ofrecernos un plato de un excelente salmón.

En suma, mis 8 días en Malmö han sido los más enriquecedores que haya pasado nunca en cuanto a pasear por magníficos parques y conocer cómo funciona una ciudad diseñada para las personas y cerca de la naturaleza.